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Una dulce recompensa

Andrea González Río, en su finca de Cangas, con su primera mermelada. J.Mª ALVEZ
Andrea González Río, en su finca de Cangas, con su primera mermelada. J.Mª ALVEZ
Una productora saca al mercado su primera mermelada con fruta "cien por ciento" mariñana

Solo lleva unos días en el mercado, pero la mermelada de kiwi y physalis de Tropic Gaia es toda una recompensa para la creadora de la marca, Andrea González Río, una joven que hace cuatro años se embarcó en el proyecto con plantaciones de fruta, en las que priman las tropicales, para conseguir que se consuman en la comarca a precios asequibles.

Todo comenzó tras el fallecimiento de su padre, pues Andrea apostó con continuar y ampliar las plantaciones de kiwi con las que innovó en la comarca hace casi tres décadas. "Él los tenía en casa por hobby, no los comercializaba, pero yo aposté por darme de alta como agricultora y darle además un valor añadido y actualmente está la conversión en ecológico, certificación que ya podré vender el año próximo", cuenta sobre el inicio de un proyecto al que apostó por poner el nombre de su hija, Gaia, al coincidir con su nacimiento.

KILÓMETRO CERO. A la finca de Cangas de Foz, con kiwis y manzanos, sumó la opción de contar con 1.400 metros de invernaderos en Xove, donde cultiva fresas, frambuesas y physalis, que además de vender en fresco confía en hacer llegar al mercado como confitura, pues "yo no tengo cámaras y recojo para vender, pues lo mío es una producción de kilómetro cero", asevera. Con las mermeladas se aprovechan los frutos más pequeños y se garantiza un "goteo continuo de ingresos si no tengo fruta fresca", recalca la productora local.

"La mermelada es cien por ciento de fruta mariñana, pues es todo de mi huerta y es mi receta", recuerda la joven, quien aspira en un futuro a contar con un taller de transformación y envasado para poder cerrar el círculo de su producto. "Esta tuve que envasarla en Soutelo de Montes, porque no había en la zona quien lo hiciera", recuerda Andrea, quien confía en ampliar las variedades de mermelada con sabores de fresa, fresa y physalis, physalis solo y frambuesa, sin descartar también incluir algo de manzana, que también cultiva, pues se van haciendo pruebas hasta conseguir el sabor y la textura adecuada.

De esta primera remesa, con los kiwis y limones caseros regados con agua de la traída, ha hecho 530 botes, que se venden en varios comercios de la comarca y también en la web Amar A Mariña, que creó ella misma para dar visibilidad a los productores locales, que ya suman una treintena, y donde también vende bolsos y camisetas personalizados de su marca Cóxegas na Alma, pues si algo tiene Andrea es que no puede estar parada.

Algo que no hizo ni durante la pandemia, en la que no paró un minuto, y eso que el covid frenó el movimiento en otra de sus ocupaciones, el estudio de fotografia que regenta en Burela, Imaxina Producións, pues se suspendieron los eventos. La joven estudió Comunicación Audiovisual y Publicidad y Relaciones Públicas.

PITAYA. El confinamiento la llevó a centrarse más en los invernaderos de Xove, lo que fue una liberación. Un terreno que es además un centro experimental y donde prueba con una plantación de pitaya, también llamada fruta del dragón.

"Ahora mismo la mía sería la producción más al norte de España de una fruta que cuenta con unos beneficios increíbles y cuyos brotes y piel también se usan para cosmética, pues cuenta con propiedades similares al aloe vera", recuerda Andrea, quien aguarda que la fruta pueda recogerse a finales de año, porque por el clima de la zona y al darse en invernadero, se realizaría más tarde que en el sur de España, por lo que "es posible que en el único sitio donde la Navidad que viene vaya a haber pitaya sea aquí", asevera. Ello supondría poner la comarca de A Mariña en el mapa, como productora de una fruta cada vez más en boga y de la que Europa sigue siendo deficitaria, pues "se consume más de lo que se produce" y es una fruta cada vez más demandad.

"Empezamos el pasado año, contando que no tendríamos nada, porque la planta no da en su inicio, pero sorprendentemente tuvimos cinco frutos", cuenta orgullosa Andrea, quien también aprecia en el consumidor un cambio de hábitos, favorable a los productos de proximidad. "Es cierto que se le va dando cada vez más valor a la producción de kilómetro cero. La gente ve el fresón de Huelva, que es precioso y mis fresas, que no tienen por qué ser tan bonitas, pero las quieren porque tienen mejor sabor", reconoce.

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