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Kiko despide en Cantarrana 15 años de carrera

Kiko, manteado tras el partido ante el Barbadás. AMA
Kiko, manteado tras el partido ante el Barbadás. AMA

Puso fin a su carrera como portero con el cierre de la temporada del Viveiro. El meta canterano puso broche en el mismo club en el que inició su trayectoria hace 15 años

Cantarrana vivió el sábado un día de doble despedida. Por un lado, el Viveiro dijo adiós a la temporada y a sus posibilidades de ascenso a Tercera División y también agradeció los grandes servicios prestados a uno de sus canteranos. Con el duelo ante el Barbadás, en el que los celestes cayeron 1-2, el guardameta Francisco Mariño, más conocido en el mundo del fútbol como Kiko, puso fin a su carrera bajo los palos. Lo hizo con una derrota pero dejando muestras de que a sus 33 años -cumplirá 34 en agosto- todavía podría seguir algunos años más, ya que coleccionó tres grandísimas paradas que mantuvieron con opciones al Viveiro hasta bien entrada la segunda mitad. Lo hace después de una carrera en la que compitió muchas temporadas en Tercera División y en las que defendió las porterías de Viveiro, As Pontes, Ribadeo y Valadouro.

El trabajo y el fútbol me quitan mucho tiempo para la familia y creo que es momento para disfrutar con mi mujer y mi hijo

El meta abandona la práctica activa del fútbol no por cansancio, sino para anteponer otras cuestiones al fútbol. "La decisión es definitiva y no me voy por ser muy mayor, sino porque creo que ya va siendo hora de priorizar otras cosas. El trabajo y el fútbol te quitan mucho tiempo para la familia y creo que ahora es el momento de disfrutar al máximo de mi mujer y mi hijo también durante los fines de semana. El fútbol a mí me gusta mucho y lo vivo con pasión, pero la familia es la familia y el tiempo pasa", señala.

CARIÑO. Kiko, que recibió la ovación y el cariño de Cantarrana el sábado cuando fue sustituido y después fue manteado por sus compañeros a la finalización del encuentro, tomó la decisión ya hace algunos meses. "Ya desde hace algún tiempo tenía en la cabeza que faltaba poco para que llegase el momento de la retirada, pero fue en las pasadas Navidades cuando decidí que fuese esta temporada", rememora.

Su decisión es la de desligarse, de momento, por completo del fútbol. "A lo mejor sí que no me importaría ser entrenador de porteros durante la semana, pero entrenador no, porque sería lo mismo que estar de jugador y lo que quiero es tener los fines de semana libres para poder estar con la familia e irme de vez en cuando de viaje con ellos. Es lo que necesito ahora", desvela.

Me duele no haber podido ascender porque le tengo un cariño enorme al club, pero hicimos un gran trabajo

Kiko cerró su carrera en categoría sénior en el mismo equipo en la que la inició 15 años atrás, el Viveiro: "Debuté con 18 años, al salir de juveniles, en Tercera". De su paso por distintos vestuarios se queda con las amistades que ha ido fraguando. "Todo el mundo que está fuera dice que lo más bonito es el juego del equipo, pero con lo que me quedo es con lo que hay dentro del vestuario, el ambiente, el compromiso o el compañerismo. Estoy muy contento de haber estado en los vestuarios en los que estuve y me llevo grandes amigos. Eso es lo que me llena y por lo que merece más la pena jugar al fútbol, ya que te vas encontrando gente en el camino que vale realmente la pena", enfatiza.

GRAN VESTUARIO. Entre esos vestuarios destaca el del Viveiro del presente curso: "Fue increíble la gran relación que hicimos, era más una familia que un equipo. Si hay un buen ambiente en el vestuario, los domingos también se refleja en el campo".

No me importaría entrenar a los porteros de algún equipo por la semana, pero descarto ser el técnico

El único lunar con el que se va, a bote pronto, es el último que le ha tocado vivir. "La espina clavada que me puedo llevar es la de este año, no haber conseguido el ascenso. No era el objetivo inicial, sobre todo después de lo que sufrimos el pasado año, pero cuanto te ves en navidades segundo y luego con 4 puntos sobre el tercero, duele bastante ver como al final pegamos un bajón y solo pudimos ser terceros. Además, a mí aún me duele más porque soy de Viveiro y le tengo un cariño enorme al club. Sería muy bonito haber ascendido el año de mi retirada y para la próxima temporada tienen que volver a luchar por ello".

De todos modos, finalizó "contento en líneas generales con la temporada" y considera que quizá les faltó "un poco de frescura" en los últimos meses "y no sé si hubo también un poco de miedo, porque éramos un equipo con bastante juventud y a lo mejor no estábamos acostumbrados a esa presión, aunque también es cierto que tuvimos lesiones de gente importante que también se notó bastante", concluye.

Kiko despide en Cantarrana 15 años de carrera
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