Día grande de bonito en todo el Cantábrico

Tras descargar más de 1,2 millones de kilos -100.000 en Burela-, la flota bonitera encara agosto con la mitad de la cuota pescada y más kilos que el pasado año a bordo de un producto que llega al mercado con gran calidad y frescura
Uno de los barcos de cacea que vendieron bonito en la lonja de Absa en Burela. X. LOMBARDERO
photo_camera Uno de los barcos de cacea que vendieron bonito en la lonja de Absa en Burela. X. LOMBARDERO

Mucho bonito, sobre todo recortado y los pequeños monos, inundaron este lunes Absa en Burela en una descarga de lunes con diez embarcaciones y unos cien mil kilos en lonja, aunque por la tarde también había subasta. El pescado está en sazón y el que no lo encuentre es porque no quiere. Tanto por frescura y calidad como por cantidad ya que en la jornada de este lunes entre los puertos del norte entre A Coruña y Hondarribia se vendieron al menos 1.217.000 kilogramos.

A la cabeza de capturas están, como de costumbre, los grandes tanqueros de cebo vivo y los puertos a los que también llega el bonito peor pescado y tratado con el arrastre pelágico. Y todavía queda costera porque fuentes de Armadores de Burela estimaban que en estos días se alcanzará un consumo de cuota del 48% del total asignado a España para este año. Los boniteros están pescando más que el pasado 2022 cuando la costera se prolongó hasta el otoño y hubo menos capturas. Ahora el precio medio también es peor -4,37 euros el kilo respecto a los 4,87 del pasado año por estas mismas fechas-, algo que lamentan algunos armadores como el burelés Antonio José Rojo Zamorano del Zamora Dos, uno de los pocos barcos locales que sigue en la brecha con el bonito.

Reconoce que la costera ha mejorado pero dice que "aínda non se encontrou o grosor do peixe". Él vendió a finales de la semana pasada tras salir el 6 de julio y coger rumbo noroeste en una "arrancada" que le salió bien, pues era pescado grande y de muy buena calidad. Ahora todo se estiba en cajas con hielo con dos o tres bonitos, por lo que se conserva mucho más fresco que en el anterior sistema de nevera. Eso sí, cabe la mitad a bordo y por eso se vino con 16.000 kilos.

El domingo regresó al caladero, otro vez rumbo noroeste e ilusionado, a pesar de que los precios no acompañan como deberían pues con su pescado grande apenas pudo levantar la media por encima de 4,10 euros el kilo y el otro barco compañero que traía más días -el Itoitz, adquirido por armadores de Muxía en Ondárroa-, vendió a 3,43 euros/kilo.

Es difícil acertar en la venta cuando hacia sudeste en el Cantábrico los tanqueros vascos y montañeses, junto con las lanchas de cacea, desembarcan un millón de kilos ese día. El precio, indefectiblemente, baja con tanta oferta.

Aún así, lo que más duele es cuando entran los arrastreros pelágicos en acción. Aparte de las parejas francesas, están los grandes pesqueros irlandeses de más de 60 metros de eslora. Les basta con seguir el rumbo de los de cacea que a base de navegar y gastar gasóleo van descubriendo los bancos. Entonces llegan esos grandes pelágicos y durante la noche diezman y espantan el bonito totalmente, dice el burelés.

Zamorano dice haber visto alguno que navegaba casi vacío con mucho casco a la vista y, tras una noche, aparecer muy enterrado en el mar tras la faena. Por eso no le extraña que algún otro barco de la cacea haya abandonado la costera. "O Danmar de Muxía veu dúas mareas pero logo o vin xa coas volantas por riba da Coruña, traballando ao seu oficio habitual", explica.

No obstante, aunque el bonito en Galicia se esté quedando sin flota de cierto porte, las ventas cuando la costera es favorable todavía son de gran valor para puertos como Burela que este año lleva vendidos medio millón de kilos, con una facturación ya bastante por encima de los dos millones de euros.

Entre las lonjas gallegas con más descargas le siguen la de A Coruña con 180.000 kilos y ochocientos mil euros, Cedeira por encima de los 107.000 kilos y ya, más lejos, Celeiro o Cariño.