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ANÁLISIS

Y después de la tormenta... ¿la calma?

Participantes en la manifestación de Viveiro pidiendo un futuro para A Mariña, el 17 de octubre. JM.PALEO
Participantes en la manifestación de Viveiro pidiendo un futuro para A Mariña, el 17 de octubre. JM.PALEO

Casi dos años después de que estallara la guerra en Alcoa, toca vigilar que se cumpla un acuerdo que paraliza las cubas. La falta de industria y de infraestructuras siguen siendo retos que A Mariña debe afrontar si quiere tener un futuro

El final de 2021 trajo bajo el brazo un acuerdo para el conflicto de la planta de Aluminio de Alcoa en San Cibrao después de casi dos años de lucha. Y trajo el cierre de la planta de Vestas en Chavín, transformada ahora en un centro logístico. Dos finales para dos conflictos que tuvieron en jaque a A Mariña durante los últimos meses, sumergida en una tormenta de reivindicaciones y manifestaciones. ¿Y ahora? Ahora parece estar todo en calma, pero los problemas que llevaron a una multitud a recorrer Viveiro el 17 de octubre pidiendo un futuro para A Mariña y que paralizaron la comarca en su primera huelga general un mes después siguen estando ahí.

1. ¿Por qué se apagarán finalmente las cubas en Aluminio?

La mayoría de los trabajadores apoyaron aceptar la propuesta de la multinacional en la que se incluía la parada de las cubas de manera temporal. En base a este acuerdo la actividad en electrolisis y en electrodos se retomará el 1 de enero de 2024 con el rearranque de las cubas al 100%, cuando en el momento de iniciar la parada estaban funcionando al 85%. La multinacional dispuso una partida de 35 millones de dólares para volver a ponerlas en funcionamiento. Durante este tiempo la actividad en el área de fundición de Aluminio continuará, así como en la planta de Alúmina, que nunca estuvo dentro de las negociaciones porque Alcoa nunca estuvo dispuesta a deshacerse de ella. Los trabajadores afectados seguirán su calendario habitual con sustituciones, actividades de mantenimiento y limpieza, formación o permisos retribuidos. En Aluminio no podrá haber despidos hasta el 31 de diciembre de 2025.

2. ¿Ya están paradas?

No, es un proceso que debe hacerse poco a poco hasta apagar todas las fases y que empezó el día 1. El apagado total se espera para entre los próximos días 20 y 21, según las previsiones que maneja la empresa. El proceso se está llevando de manera controlada y dejando un nivel de baño y de metal suficiente para que las tareas de rearranque, previstas para dentro de dos años, puedan hacerse de la manera más sencilla y con el mínimo coste posible.

3. ¿Quién velará por el cumplimiento de este acuerdo?

Hay una comisión de seguimiento integrada por el comité (dos miembros de cada sindicato), la Xunta y el Gobierno. Se reunirá con una frecuencia mensual los seis primeros meses y a partir de ahí trimestralmente. Los sindicatos esperan que la multinacional presente un cronograma sobre las inversiones que tiene comprometidas en la planta y que ascenderían a 68 millones de dólares.

4. ¿Hay buenas perspectivas para la producción de aluminio?

A juzgar por los números de la industria transformadora en Galicia -Cortizo, Exlabesa y Extrugasa- la respuesta es sí. Las tres registraron beneficios en 2020, en plena crisis del covid, según una información publicada por Economía Digital. Aluminios Cortizo alcanzó los 701 millones de beneficio, Exlabesa alcanzó los 7,9 y Extrugasa tuvo 101,1 millones. En el caso de las dos últimas sufrieron ligeros descensos, pero se mantienen lejos de los números rojos.

5. ¿Y qué pasó en Vestas?

La planta de Chavín está desde principios de año en un periodo de transición para convertirse en un centro logístico para prestar apoyo a los parques eólicos. El centro se mantendrá con dos directivos y 24 trabajadores, pero la mayoría de la plantilla, compuesta por 115 trabajadores en su totalidad, fue despedida.

6. ¿Hay alguna posibilidad de que vuelva a funcionar?

El sector eólico es un sector en auge y en Galicia tiene potencial; sin embargo, hasta el momento la empresa sueca no mostró interés por ninguna de las firmas que quería hacerse con las instalaciones de Viveiro. La dirección se comprometió a continuar buscando inversores durante todo este año en una postura similar a la que mantuvo en el cierre de su planta de León, pero el futuro sobre esta posible operación es una incógnita.

7. ¿Qué futuro industrial le espera a la comarca?

Es otra incógnita. En principio el futuro de Alcoa debería estar asegurado con el acuerdo alcanzado y con ella uno de los pilares industriales de la zona. Sin embargo, esta crisis en el gigante del aluminio dejó claro que la dependencia de la fábrica es importante y que se hace necesario diversificar la inversión industrial. En estos momentos, hay dos proyectos en marcha que podrán insuflar aire al sector y crear puestos de trabajo: el Grupo Samca vuelve a explotar el caolín de Burela y Cervo y una firma noruega tramita la instalación de una planta de salmón en el puerto burelés. Además, en las instalaciones de Muebles Hermida en Lourenzá la firma de mobiliario de cocina Santos Cocinas quiere emprender un proyecto para fabricar muebles y puertas.

8. ¿Qué ha sido de Altri?

La verdad es que nada se sabe de la empresa portuguesa de producción de fibra textil desde que se anunciara su posible llegada a A Mariña en otoño. Las últimas declaraciones del conselleiro de Economía en este sentido apuntan a que se está buscando una ubicación para la planta en la provincia de Lugo, pero a falta de más concreción no se sabe a dónde irá finalmente.

9. ¿Cuál es el punto débil de la zona para atraer inversión?

Las infraestructuras. La falta de unas buenas comunicaciones lastra la competitividad de cualquier empresa y A Mariña tiene en ellas su talón de Aquiles. Solo la A-8 vertebra la parte oriental de la comarca, pero la A-74, llamada a comunicar la costa, acumula años de retrasos y no se espera que este 2022 vaya a mejorar las cosas. El tren está prácticamente desaparecido y la reivindicación de un gran puerto comercial se pierde en los despachos año tras año.

10. ¿Tiene la comarca potencial para crecer?

En teoría sí. La pesca, el sector forestal y la agricultura deberían ser apuestas seguras dentro del sector primario, tanto en sí mismas como para atraer inversión con industrias transformadoras. Y después está el turismo, que en los últimos años está despegando con fuerza y puede ser, en su forma más sostenible, otro pilar fundamental de la economía.

Y después de la tormenta... ¿la calma?
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