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Cuando el verano comienza en agosto

Playa de A Rapadoira, en Foz, con la barreirense de Altar al fondo. J.M. PALEO
Playa de A Rapadoira, en Foz, con la barreirense de Altar al fondo. J.M. PALEO
PERSPECTIVAS. El sector turístico confía en salvar la temporada estival este mes tras las cancelaciones registradas en julio
AFLUENCIA. La llegada de visitantes anima la Costa, aunque los hoteleros son cautos porque todo se va moviendo a última hora

LOS HOTELES y restaurantes de la comarca de A Mariña intentan salir de la pandemia de la mejor manera posible. Tras un mes de julio marcado por el rebrote de coronavirus que provocó otra vez restricciones para controlar los casos y evitar contagios, los profesionales del sector esperan ir recuperando la actividad con el avance del mes de agosto. El pasado 23 de julio se levantó el confinamiento en Burela, único municipio de la comarca en el que las restricciones todavía eran severas y no se permitía la entrada y salida de gente, y desde esta semana A Mariña vive ya una situación de práctica normalidad. Tras este levantamiento, que permite el acceso a toda la comarca, la llegada de turistas se fue incrementando con los días, lo que es un alivio y una esperanza para los establecimientos hosteleros, que empiezan a ver la luz al final del túnel.

Poco a poco la gente vuelve a coger confianza para acudir a hoteles y restaurantes después de que muchos de ellos recibiesen una gran cantidad de cancelaciones tras el rebrote detectado en la comarca a finales de junio y que hizo que la actividad se parase casi por completo esos días. "Es algo que teníamos que asumir y, si sirvió para controlar la situación sanitaria, pues bienvenido sea", dice José Manuel Pereira, gerente del hotel Las Sirenas en Viveiro. Los hosteleros vuelven a notar la afluencia de turistas estos días, aunque su presencia siga siendo menor que en años anteriores por el temor a contagiarse o a que un rebrote los pille lejos de sus casas.

Tras un julio vacío, agosto se presenta mejor y los empresarios confían en poder salvar el verano dentro de lo posible. "En el mes de julio estábamos en torno al 75% y nos hemos quedado a cero", cuenta el dueño de O Cabazo en Ribadeo, Juan López. Dentro de lo que se estipula como un verano discreto para los hosteleros por la baja afluencia de turistas en julio, las previsiones para agosto y septiembre son esperanzadoras, por lo que este mes puede convertirse en una tabla de salvación. Ana Lago, directora del Hotel Oca de Foz, considera que agosto marcará "una recuperación", pero apunta que las cosas están en el aire "debido a que la gente hace las reservas a última hora por temor a lo que pueda pasar". En su caso la previsión de ocupación es del 70% para agosto, por lo que pese a la situación "no nos podemos quejar, ya que podía ser mucho peor".

También incide en que se están haciendo las reservas a última hora Chus Rivas, del Palacio de Cristal en Burela, quien espera que en el balance final se puedan "salvar los muebles". "Salvar el verano tal y como lo conocemos respecto a otros años es difícil", reconoce desde Viveiro Alejandro Balseiro, del Hotel Urban, que cree que en general el estío será "muy light" en la comarca.

ESTANCIAS. Es habitual hacer comparación respecto a años anteriores, y este peculiar verano no podía ser menos. Uno de los aspectos que más han cambiado, además del uso de la mascarilla y el gel dentro de esta nueva normalidad, es la duración de las reservas. La gente solía pasar entre diez y quince días de vacaciones, pero con el miedo a los rebrotes las estancias se reducen a tres o cuatro días a excepción de los veraneantes que acuden todos los años, quienes sí se quedan en torno a las dos semanas.

Lo que no ha cambiado ha sido la procedencia de los visitantes. Los madrileños siguen encabezando el ranking de turistas nacionales, seguidos de los gallegos, catalanes, vascos y cántabros, entre los más numerosos.

RESTAURACIÓN. Los restaurantes están en el mismo camino que los hoteles. La llegada de gente de fuera se está empezando a notar en las casas de comidas con mayor afluencia a mediodía, donde la gente, tras una visita o un paseo, para a comer. "Las noches son más tranquilas porque la gente aprovecha más el día para salir", explica José Blanco, propietario de La Solana en Ribadeo.

Muchos locales tienen la ventaja de contar con comedor interior y terraza en verano para ampliar su oferta. Con la situación actual, donde estar al aire libre es más seguro para evitar contagios, las terrazas se han convertido en la primera opción de los clientes siempre que el tiempo acompañe, aunque tampoco se sienten reacios a comer en los comedores, que están totalmente adecuados para garantizar la seguridad de los usuarios.

El miedo por la situación que se está viviendo sigue presente y la prudencia se percibe en las precauciones adoptadas por la clientela. "Vienen con mucho respeto y si no encuentran mesa se van a otro lado", comenta el dueño de Casa Damián de Foz, Antonio Castro, quien afirma que, a pesar del rebrote que hubo en A Mariña, la comarca es muy segura y no se producen aglomeraciones. "Esto es un sitio tranquilo y en el que es difícil que se formen aglomeraciones como en las grandes ciudades", añade.

El gerente de la cadena de restaurantes Galipizza, José Manuel Vázquez, Leman, explica que poco a poco sus locales se van llenando, pero no se da la situación habitual de otros años de tener colas de gente. Eso sí, los repartos a domicilio funcionan muy bien.

Algunos restaurantes tienen el plus de las comuniones o bautizos. Como en otros ámbitos, las fechas se han ido atrasando hasta que las condiciones sanitarias fuesen las adecuadas para poder celebrarlas sin ningún tipo de riesgo. En el restaurante Xoíña de Foz ya tienen las primeras celebraciones este fin de semana. "Tenemos un bautizo y unas bodas de oro, y a mediados de agosto contamos con las primeras comuniones", explica José Fernández, quien resalta que a pesar de las limitaciones impuestas en este tipo de celebraciones, estas siguen adelante con mesas separadas para cumplir con las normas.

CAMBIOS. Cada comunidad autónoma cuenta con sus propias medidas en función de la situación en la que se encuentra por la Covid-19. Aquí es en donde surge la pregunta de si la gente se adapta bien a ellas.

Desde los hoteles afirman que hasta el momento no han tenido ningún tipo de problema. "La gente sabe lo que tiene que hacer. Ya vienen con el tema aprendido", dice el dueño del Urban en Viveiro, Alejandro Balseiro. Lo que sí se notó en julio fue la restricción horaria, mientras no se volvió a la nueva normalidad. "A veces la gente se quita la mascarilla antes de tiempo, pero los avisamos y no ponen ningún inconveniente", afirma José Blanco, de La Solana.

La entrada del mes de agosto nunca ha sido tan importante para hoteles y locales hosteleros como este año marcado por la pandemia. Agosto se convierte en el nuevo inicio del verano, después de perder el mes de julio casi por completo, y se auguran unos resultados satisfactorios, aunque la prudencia hace que se retrasen las reservas, siempre y cuando la desescalada siga avanzando al ritmo normal y no se produzcan retrocesos.

Qué visitar. Distintos lugares para descubrir
A Mariña lucense tiene una gran cantidad de monumentos y espacios naturales de gran belleza para que los turistas puedan descubrir.

As Catedrais
Ribadeo cuenta con uno de los lugares más conocidos en todo el mundo por su belleza y singularidad. Sus arcos semejan la construcción de una catedral gótica a los pies del Cantábrico.

Fuciño do Porco
Situado entre las playas de Abrela y San Román, en O Vicedo, se encuentra este acantilado formado por un sendero con unas vistas que no se pueden perder.

Casco histórico de Mondoñedo
El casco histórico de la ciudad devuelve al viajero a la época medieval. Sin duda su catedral no pasa desapercibida.

Barco Museo Reina del Carmen
Es uno de los principales atractivos de Burela. Este barco enseña cómo era la pesca del bonito, además de mostrar la recuperación del patrimonio marítimo de esta villa costera.

Souto da Retorta
Este enclave situado a las orillas del Landro, en Viveiro, cuenta con eucaliptos como O Avó, distinguido por su gran tamaño. Es un lugar fresco donde poder respirar la naturaleza. En el mismo municipio está el monte de San Roque, que ofrece unas vistas espectaculares de la ría de Viveiro.

Castillo de Castro de Ouro
Situada en Alfoz, esta torre medieval alberga parte de la vida del mariscal Pardo de Cela. Es una buena forma de sumergirse en la historia medieval que esconde la comarca.

Basílica de San Martiño
Datada del siglo VI, es considerada la catedral más antigua de España, una joya del románico en Foz que destaca por su singularidad y valor histórico.

Acantilados de Papel
Los acantilados del Cabo de Morás, en el litoral de Xove, son uno de los lugares más vertiginosos de la comarca. En estas rocas graníticas el mar ha ido esculpido curiosas formas con el paso de los años y hay una senda costera para apreciarlos.

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