Concha Polo celebra su 107 aniversario en Viveiro junto a su familia y con gran humor

"Ten moita retranca, moita pillería", comenta su hijo Luis sobre la centenaria, que goza de buena salud y canta canciones antiguas
Concha Polo, en la celebración de su 107 cumpleaños.
photo_camera Concha Polo, en la celebración de su 107 cumpleaños.

Contenta, con su habitual retranca y rodeada de su familia celebró su 107 aniversario en Covas (Viveiro) la que posiblemente sea la vecina más longeva de la comarca, Concha Polo, nacida el 9 de febrero de 1917 en el municipio de O Vicedo, en el lugar de Muro Novo que pertenece a la parroquia de San Miguel de Negradas. "Está contenta, está feliz, gústanlle as bromas e é moi chistosa. Ten moita retranca, moita pillería", destaca su hijo Luis Insua Polo, que la cuida en su casa junto a su mujer Nieves López.

Concha tiene un aspecto formidable para sus 107 años y a estas alturas la salud la acompaña. Pese a que tiene problemas de movilidad y utiliza el andador para moverse por casa, "non toma absolutamente nada" por razones de enfermedad, tan solo "un Paracetamol todos os días, se lle doe un brazo ou unha perna", cuenta su hijo.

Su mente tiene momentos más o menos lúcidos por la demencia "pero acórdase de moitas cousas, ás veces ata te sorprende", añade, y cuando le dicen que acaba de cumplir 107 años contesta: "Non o creo". "É moi chistosa, moi simpática", incide.

Si algo le gusta a la centenaria es cantar, especialmente cantigas populares de antaño que todavía reproduce. "Tiña un repertorio tremendo de cancións antiquísimas", relata su hijo, y no dejó de cantar ni cuando hace cuatro años estuvo ingresada en el hospital por una fractura de cadera, una de las pocas anotaciones en su historial médico.

Además de cantar su otra afición era la costura, a la que se dedicó de joven. "Era costureira, mentres estivo solteira cosía polas casas como se facía antes e aínda hoxe lle gusta moito e ás veces quere coser", comenta. 

Concha Polo creció en su casa familiar de Muro Novo en O Vicedo y después de casarse se trasladó con su marido a Covas en Viveiro, cuando ya tenían dos hijos. Tuvieron en total cinco, pero uno falleció de pequeño y otro más tarde. Hoy tiene catorce nietos y diez bisnietos, algunos de los cuales acudieron también a la celebración de su 107 cumpleaños.

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