Un cementerio que es una ruina: "La gente no se puede enterrar ahí"

Un muro del camposanto de San Cosme de Barreiros se desplomó dejando a la vista varios féretros y huesos. Dueños y Concello reclaman medidas al Obispado, que enviará a técnicos

Zona del derrumbe causado por las lluvias en el cementerio de San Cosme, con los nichos ya cubiertos. PALEO
photo_camera Zona del derrumbe causado por las lluvias en el cementerio de San Cosme, con los nichos ya cubiertos. PALEO

El deterioro del cementerio de San Cosme de Barreiros, que pertenece al Obispado de Mondoñedo-Ferrol, quedó este viernes patente con la caída de la tapa posterior de tres nichos que dan a la carretera dejando al descubierto varios féretros y huesos. Los usuarios denuncian que columbarios de la parte nueva se inclinan hacia delante, lo que impidió el entierro de varios difuntos en los últimos meses y los familiares pidieron a otros vecinos que les dejasen usar algunos nichos para el sepelio.

La alcaldesa de Barreiros, Ana Ermida, explicó que nada más conocer lo ocurrido contactó con el Obispado y después envió personal municipal para vallar y tapar el derrumbe: "Entendemos que era o que debiamos facer, porque non é de bo gusto para os donos". Señalaba que mantienen contacto con la diócesis desde 2020, pero "máis alá das competencias urbanísticas nada podemos facer. Dende o Bispado comentábannos que estiveron a semana pasada reunidos coa comisión e van mandar técnicos para ver as posibles solucións".

El Concello ofrece el apoyo técnico que precisen. De hecho, los técnicos municipales ya realizaron un par de informes sobre la situación del camposanto, que entregaron a la diócesis. La normativa sanitaria y mortuoria podría retrasar la posible solución, dado que para la exhumación de los cadáveres es necesario que hayan transcurrido al menos cinco años. En este caso, la situación apremia y los propietarios urgen medidas, igual que el Concello por "medo a que siga caendo e tamén polo impacto emocional que ten isto sobre as familias", indica Ermida.

La regidora explica que en 2020 les sorprendió que nadie hubiese transmitido al Obispado la situación: "Nin o párroco nin o goberno de entón lles comunicaran nada". "Nós intentamos animar aos veciños a constituír unha comisión, puxémolos en contacto co Bispado e facilitámoslles os informes que tiñamos, o segundo xa recollía unha inclinación importante dos nichos, ademais de aludir á inestabilidade do terreo. Entón solicitamos que adoptasen medidas urxentes e comunicamos que iamos velar pola seguridade, xa que é unha zona de paso e había certo risco de derrubamento", detalla la regidora. El Concello propuso derruir la parte que está en mal estado, ampliar en otro punto, hacerlo más accesible y crear una zona para incineración.

"La gente no se puede enterrar ahí"

La vecina Ángeles Vilaseca Chiqui vio los daños al pasar con su marido y alertó de la situación, igual que otros vecinos que observaron los desperfectos al reblandecerse el terreno por la lluvia. "Hay que tomar medidas, esto da vergüenza. La gente no se puede enterrar ahí, los ceniceros de los nichos antiguos filtran el agua. No hay otro cementerio así en A Mariña", lamentan.

La comisión de afectados envió escritos a Concello y Obispado, indicando que el suelo de la zona antigua está desnivelado por corrimientos de tierra, lo que dificulta el acceso de las familias a las tumbas y que columbarios nuevos llevan año y medio vallados por peligro de derrumbe y se desprendieron elementos, lo que provocó que algunos féretros se precipitasen al suelo