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Un Carmen atípico, pero sin perder la fe

Misa en Ribadeo, con las coronas para bendecir (arriba). Abajo, la imagen del Carmen de Foz, concierto de O Feitizo y gente en las terrazas del puerto, donde hubo concierto.
Misa en Ribadeo, con las coronas para bendecir (arriba). Abajo, la imagen del Carmen de Foz, concierto de O Feitizo y gente en las terrazas del puerto, donde hubo concierto.
Entre las peticiones a la santa no faltaron las ayudas para víctimas y familiares de la pandemia y hasta demandas de unión a los políticos

Un Carmen del todo atípico fue el que se vivió este jueves, festiva en localidades como Foz y Cervo, donde pocos se resistieron a no honrar a la reina de los mares y es que la fe en la Virgen es aún más fuerte en momentos tan difíciles como los actuales, por lo que entre las peticiones a la santa no faltaron las ayudas para que las familias más afectadas por el Covid puedan sobrellevar la situación.

"Pedimos para que pase canto antes o virus e por tódalas vítimas, especialmente polos maiores que se marcharon, pero tamén para que poidamos superar o brote da comarca, cun recordo especial para os mariñeiros que están en Cantabria e por que en Burela se poida recuperar a normalidade", recordó Jesús Castiñeira, presidente de la Confraría Virxe do Carme de Foz, en sus peticiones en la misa, entre las que tampoco se olvidó de pedir por los políticos "para que estean unidos, porque teñen que estar no mesmo barco para poder sacar isto adiante coa axuda da Virxe do Carme".

Con el fin de ampliar el aforo, la misa focense se celebró en el pabellón del colegio Martínez Otero, lo que a priori podría parecer un acto menos emotivo, aunque el canto de la Salve recordó por qué la festividad es tan especial. A ello, se sumó el hecho de que la talla se instaló a la entrada, por lo muchos se animaron a inmortalizar el momento con fotos y selfies.

La jornada en la calle se completó con música tradicional a cargo de la agrupación O Feitizo y un concierto, con aforo reducido y en sillas, de2puntos.com en el puerto, donde las terrazas se veían animadas y desde donde se lanzó una traca para recordar el día.

La fiesta se celebró sobre todo en la intimidad, con comidas familiares que son un clásico en estos días; quizás menos gente a las mesas, pero muchas más ganas de disfrutar con los suyos y agradecer poder hacer algo que se ha convertido en excepcional y a lo que ahora se le da más valor. En muchas de las casas el postre se acompañó de tabletas de chocolate con la imagen de la Virgen, que este año elaboraron en la confitería Amarena, desde donde también se lanzó una campaña para adornar con flores fachadas y negocios, con el fin de recordar la alfombra que se hace cada año al paso de la procesión.

Procesiones que este año no hubo en ningún sitio, pero sí se mantuvieron misas. En San Cibrao, donde se pudo ver gente con el atuendo marinero en la misa del mediodía, también hubo oficio a las ocho, al igual que en Burela -con el traslado de la imagen desde Vila do Medio- y en Viveiro, con misas tanto en San Francisco como en Magazos.

En Ribadeo se bendijeron dos coronas que después se lanzaron al mar en recuerdo de todos los marineros que perdieron su vida faenando.

Un Carmen atípico, pero sin perder la fe
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