Captando la vida a vista de pájaro

Humberto Palacios, asturiano afincado en Burela, lleva volando desde los años 80, primero en parapente y más tarde en vuelos con motor. Eso y su afición a la fotografía le permite realizar bellas instantáneas que recoge en una página de Facebook
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photo_camera El puerto y la localidad de Burela. HUMBERTO PALACIOS

LA VIDA a vista de pájaro es diferente y es una sensación que conoce bien Humberto Palacios Pool (Trubia, 1954) que hizo realidad el sueño que muchos tenemos de niños de poder volar y descubrir esa experiencia única. Asturiano de nacimiento, Palacios llegó a Burela con 13 años. Destinaron a su padre a una empresa, Hispano Radio Marítima, que pertenecía a Telefónica, y que se encargaba, entre otras cosas, de dar soporte a los barcos, entre Cedeira y Tapia de Casariego. Su afición por volar le venía desde pequeño. Y en cuanto tuvo la oportunidad la practicó.

¿Cómo empezó? En Alcalá de Henares, Madrid. "Allí hice la mili y estuve dos años en la brigada paracaidista, porque siempre me gustó saltar, los aviones...", explica Palacios, que en su vida profesional estuvo inmerso en el otro medio que también nos es ajeno a los humanos, el agua. Fue buceador profesional en Gijón.

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La playa de A Rapadoira y Barreiros al fondo. HUMBERTO PALACIOS 

Trabajando en la ciudad asturiana descubrió los primeros ala delta. "Quería hacer un curso, pero no tenía tiempo", recuerda, pero poco después leyó en el periódico que unos chicos de allí habían ido a los Alpes a practicar esta especialidad y se puso en contacto con ellos. "Fue en 1988, y fue cuando hice el curso de parapente", recuerda.

Durante nueve años estuvo practicando el vuelo sin motor, el parapente, pero aquello tenía sus inconvenientes. "Dependes del aire, tienes que tener a alguien que te suba a un lugar alto para lanzarte, luego que te vaya a buscar y se complica un poco todo", argumenta. "En los años 90, en la zona de A Mariña, empezaron a aparecer aficionados a esta disciplina, e incluso fuimos a Os Ancares y otros sitios, pero lo fueron dejando", advierte.

"Con el paramotor vuelas por debajo de los 300 metros, pero en Os Ancares, al ser una zona alta, llegué a los 2.200"

Por eso, a partir de 1997, empezó a practicar el vuelo con motor, el paramotor, con el que se despega desde cualquier prado donde no haya cables cercanos y te da la libertad de no depender de nadie. "Y también hice el curso", apunta. Con el paramotor tiene una autonomía en cuanto a recursos, y también en cuanto a horas de vuelo, porque tiene un motor de gasolina con el que puede volar algo más de dos horas y otro, que lleva dos motores, con el que lo puede hacer hasta cinco, "pero pocas veces lo utilicé", subraya.

Palacios sigue practicando lo que es su hobby favorito. "Lo que pasa que lo hago menos, me da un poco de pereza, voy para los 70 años", dice, aunque reconoce que es algo muy práctico, ya que el material que se necesita se lleva metido en el maletero del coche y no hace falta ni una pista, ni un hangar, sino un sitio despejado. Aun así, la última vez que lo hizo fue hace dos o tres meses "y el año pasado volé en unas cinco o seis ocasiones", desvela.

Para hacer este tipo de vuelos hace falta que se den buenas condiciones metereológicas. "Días buenos, que no haya mucho viento, si acaso del norte o nordés si hablamos de A Mariña, que te permita ir a una velocidad de 20 kilómetros hora", explica, "porque si tienes el viento en contra, casi no avanzas, y si lo tienes a favor, puedes llegar a los 60, pero cuando hay mucho viento hay más turbulencias". "Lo mejor es poco viento, si acaso una brisa para despegar", apunta.

Dos pasiones

Su afición a volar fue incluso posterior a la que tiene por la fotografía, y unió las dos. Lleva una cámara réflex colgada al cuello y si hay algo interesante "sueltas los mandos, si es un día tranquilo, y puedes sacar fotos en el sitio que quieras, dar vueltas, buscar un encuadre...", argumenta. También lleva una cámara deportiva en el casco donde va grabando el vuelo. "Tengo un montón de videos en casa y los veo de vez en cuando", asegura.

¿Cuáles han sido los lugares por donde ha volado Humberto? "Por el interior de Lugo mucho, en Os Ancares por ejemplo, por la costa de Asturias, de Ribadesella a Llanes, por el interior de Ourense, por la costa de A Coruña hasta Laxe, por las Rías Baixas, por muchos sitios", desvela.

"El vuelo me aporta mucha tranquilidad, me lo paso genial, lo hago por gusto, me relajo mucho y es muy bonito"

Pero a la hora de volar hace falta una cierta formación y Palacios tiene un curso de instructor de parapente y también tiene el de piloto de paramotor. A mayores, cuenta con un seguro "por si tiras un cable o caes en un sembrado, por lo menos tener un seguro a terceros", significa.

Lo que sí ha cambiado es la forma de volar ante la proliferación de los drones. "Limitaron los espacios aéreos, no puedes entrar en zonas de Red Natura 2000 o en zonas de especial protección de aves, por eso yo todos los años pido una autorización a medio ambiente para poder volar por esta zona», explica. Palacios asegura que lo que siente cuando vuela es "mucha tranquilidad, me lo paso genial, lo hago por gusto, me relajo mucho y es muy bonito", dice. "Vuelo desde O Vicedo a Ribadeo o por otros lugares que me apetezca", indica.

Página de Facebook

Palacios tiene una página en Facebook donde se pueden ver las cientos de fotos que ha hecho durante sus múltiples vuelos, aunque también tiene otras instantáneas en otras páginas web de Galicia. "Tengo muchos seguidores que ven mis fotos", dice.

Asegura que nunca ha tenido un susto volando "porque teniendo cuidado, con precaución, no hay problemas". "Hay que aprender bien, primero vuelos sin motor, hacer los cursos en escuelas autorizadas, aprender desde la base", argumenta.

Los vuelos que suele hacer con motor los hace por debajo de los 300 metros, pero en Os Ancares, al estar tan altos, llegó a los 2.200 metros. "Pero la máxima altura la cogí en un vuelo sin motor, que llegas más alto, coges más altura, puedes llegar a las nubes", afirma, y añade que "es muy bonito cuando vas tanto sin motor como con motor porque vuelas con los pájaros y no se asustan, con buitres, con águilas...", concluye este amante de la vida en el aire que sigue practicando este hobby siempre que tiene oportunidad.

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