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Un cambio inspirador

Ángeles Costafreda, con uno de sus cuadros. JOSÉ Mª ÁLVEZ
Ángeles Costafreda, con uno de sus cuadros. JOSÉ Mª ÁLVEZ
Ángeles Costafreda es una artista especializada en pintura japonesa sumi-e que se mudó desde Madrid para vivir en Galdo, Viveiro

La pintora Ángeles Costafreda (París, 1959) eligió el pequeño núcleo de Ximarreira en la parroquia vivariense de Galdo para un cambio de vida en busca de un mayor bienestar y contacto con la naturaleza, al ser esta la auténtica protagonista de su obra, que realiza con la técnica del sumi-e. Desde que se convirtió en una mariñana más hace casi dos años sigue creando cuadros que ahora beben del Cantábrico y respiran del monte del lugar. Ya tuvo una exposición en Regal Xunqueira e imparte clases de pintura japonesa.

Sus padres, madrileños, habían emigrado a París y en la capital del Sena vivió sus primeros nueve años Costafreda, que de vuelta a Madrid se licenció en Psicología y ejerció durante varios años hasta que un día decidió dedicarse a la pintura al cien por cien. "Siempre pinté, pero no creía que iba a ser una cosa en serio. Mis primeros trabajos fueron como psicóloga pero ya pintaba; luego me animaron unas compañeras de un taller a exponer y en mi primera exposición vendí, así que fue todo muy motivador para continuar", recuerda. Añade que en otro momento quiso "desarrollar hacia la abstracción" y contactó en Madrid con una pintora japonesa que le dio unas clases de sumi-e y con eso siguió, "con mucha disciplina, porque hay que ser muy disciplinada para esta técnica", dice.

Pero ¿qué es el sumi-e? "Es una técnica que no es solo pintar. La utilizaban los monjes budistas en Japón a partir de la caligrafía japonesa, que es un trazo en el que va toda la energía y antes de hacerlo hay que estar muy concentrado. Es una técnica que lleva a la calma mental y al equilibrio", explica. Añade que se pinta con tinta que está sólida y antes de empezar a trabajar hay que disolverla en agua "y ese momento es el que se aprovecha para meditar, para calmar la mente, y luego pintar".

La técnica del sumi-e no es solo pintar, también implica calma mental

El sumi-e requiere estar concentrado en lo que se está haciendo "porque no tienes una foto ni un modelo a seguir, sino que tienes que pintar algo tuyo interior que has observado durante un tiempo", dice la pintora, que ve muy interesante el hecho de que esta técnica "ayuda a conectarte con la naturaleza, a conocerte más y a conocer el entorno".

La postura, con una forma especial de coger el pincel "sin mover la muñeca porque los trazos salen con energía", o ese preciso trazo enérgico son otras particularidades de esta pintura, para la que se emplean materiales diferentes como papel de arroz y de arbustos japoneses, pinceles con pelos de animales y mango de bambú o tinta con pigmentos que se sacan del hollín de distintas maderas y que según la especie dan un tono u otro; "es siempre negro pero te puede dar un matiz marrón o azulado, muy interesante para paisajes", precisa la pintora.

La naturaleza es la auténtica protagonista de su obra y ahora la rodea

Justo cuando estalló la pandemia Ángeles y su marido, que residían en la localidad madrileña de Tres Cantos, estaban buscando en agencias una casa por el norte para mudarse a vivir. "No conocía la zona ni a nadie, pero tenía mucho interés en vivir cerca del mar y del monte. Me encanta la zona norte y buscaba una calidad de vida que para mí es esto, estar en contacto con la naturaleza", explica la pintora, que pasados casi dos años cree que ha "acertado" con la decisión. "A veces hay que dar el paso, sobre todo si se tiene un deseo muy claro de cómo quieres vivir, y para mi pintura me ha venido genial porque es el contacto directo con la naturaleza totalmente", reseña.

En la casa que rehabilitaron en Galdo tiene un estudio en el que trabaja –ya pintó una serie de cuadros sobre el mar que expuso en Regal Xunqueira– y donde también imparte las clases de pintura japonesa, que son los martes de cinco a siete de la tarde. Además un sábado al mes realiza un taller intensivo, que en este de enero será el día 22.

Las clases las imparte los martes y da también talleres intensivos

Aparte de pintar, Ángeles Costafreda también domina la cerámica. "Tengo un horno aquí en mi taller y las piezas que hago son esculturas y muchas con inspiración oriental", comenta, pero lo singular es que le gusta hacer todo el proceso "desde cero" y ya recogió barro de la zona para experimentar y crear unas piezas con él.

Acercarse a la playa es otra de sus aficiones desde que vive en Galdo, donde lo único que ha echado de menos es "salir a la calle y encontrarse con gente", pero el jardín y la huerta han compensado las dificultades para socializar que trajo la pandemia a una recién llegada. También comenta que le ha "cogido cariño a Celeiro, mientras tomas una caña ves los barcos, cosas que no he tenido antes, y lo disfruto mucho".

La pintora tiene un libro publicado, El camino del sumi-e, y un blog, costafredarte.com. Los interesados en contactar con ella pueden hacerlo a través del correo [email protected] o en el teléfono 659 36 26 92.

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