El cambio climático muda el cultivo del eucalipto y adaptarlo requiere hoy múltiples procedencias

Viveros como el focense de Mañente refuerzan la resistencia del nitens a los hongos a través de semillas seleccionadas. Trafonor planta hasta 400.000 árboles por campaña y los de un terreno pueden no ser viables 15 kilómetros más allá
Planta de eucalipto. EP
photo_camera Planta de eucalipto. EP

La adaptación al cambio climático está convulsionando la silvicultura al aflorar las preocupaciones de los propietarios a la hora de reponer pinos y eucaliptos. La rentabilidad del monte, legislación aparte, depende hoy como nunca del factor climático pues la falta de lluvias, la subida general de las temperaturas y unas noches más suaves están dejado fuera de juego a especies como el eucalipto globulus, la joya de la corona, al tiempo que la proliferación de hongos o la mancha de la micosfarela amenaza a la variedad nitens. La necesidad de hacerlo más resistente a estas plagas promueve varias investigaciones.

"La gente llama aquí casi llorando para preguntar lo que puede plantar porque hemos pasado de ser una zona con clima atlántico a otra casi mediterráneo y en algunos casos subtropical y eso las plantas lo notan", explican en el vivero de Mañente (Foz), el mayor de Europa para el eucalipto. Aseguran que, de cinco años para aquí, los ataques de la micosfarela e incluso la tinta del castaño se han vuelto devastadores sobre el eucalipto nitens, generando pérdidas irreversibles en las plantaciones. "Yo creo que las personas nos adaptamos mejor pero las plantas enseguida se estresan cuando las lluvias se espacian mucho o llegan vientos diferentes", dice Enrique Candia.

Una plantación de nitens, en Mañente, que resiste la micosfarela. V.M.
Una plantación de nitens de Viveros Mañente, que resiste la micosfarela. V.M.

En esas situaciones las enfermedades progresan y los cultivos pierden productividad o se mueren totalmente, un desastre para propietarios e industrias que buscan turnos de corta de diez a quince años, tras abonados y cuidados, al contrario que antaño cuando se sacaba la madera si hacía falta un dinero extra en casa. "Nos pusimos en contacto con propietarios, empresas de plantación y maderistas para comprender lo que estaba pasando, para después entrevistarnos con genetistas que trabajaban en este asunto en otros países y enviarles muestras, explicarles como son nuestros suelos y analizar el nivel de resistencia de nuestras plantas", relata.

"El primer consejo que nos dieron -añade-, lo cambió todo. Estábamos asumiendo muchos riesgos si seguíamos plantando eucaliptos de una única procedencia, que es como se sigue haciendo hoy en día, y que era imprescindible seleccionar semillas que fueran una mezcla de procedencias".

De ese lote de semillas hicieron pruebas en cien parcelas entre Galicia y el País Vasco para ver las genéticas que mejor se defendían de los hongos, para después encargar a una empresa independiente la medición de lotes más destacados por tamaño, altura y resistencia. "Afortunadamente, el mismo lote resultó ser el mejor en todas las parcelas", y lo han bautizado como Max Verde, atendiendo a sus características para conservar el follaje pese al ataque de los hongos y el crecimiento requeridos.

En Mañente trabaja la ingeniera forestal María Candia, con un doctorado en nutrición de eucalipto nitens y dice que "según las últimas mediciones de febrero de 2024, los resultados indican un aumento de producción de madera entre el 65 y el 300%, así como una resistencia frente a la micosfarela del 95 al 100% de supervivencia, frente a una mortandad del 17% en las genéticas tradicionales". Ya no vale desechar el que se muere por otro que parece ir bien en Australia o Nueva Zelanda. Hay que probar y sacar las semillas entre los que mejor polinicen aquí".

Carlos González, propietario de Trafonor, la empresa vivariense que planta entre 300.000 y 400.000 eucaliptos por campaña, reconoce la influencia de los cambios climáticos: "Co actual clima de invernos moi suaves, plántase todo o ano e neste non houbo unha xeada". Apenas paran en las fechas de más calor, entre mediados de julio y agosto, pero ahora hay que afinar con la variedad.

"O globulus aínda se vai mantendo en Ortigueira e Cedeira pero o 90% que poñemos é nitens, por causa das enfermidades; é algo complexo, polo tipo de terreo e altura pois, por exemplo, de Ourol a Xove cambia moitísimo".

Mucha gente le pide consejo, y entran también en juego variedades como el eucalipto regnans, con buena producción pero de peor enraizamiento y, por tanto, muy susceptible a ser derribado por los fuertes vientos.

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