El menú de... Sonia García: "Os callos gustan moitísimo"

Esta hostelera los hace los domingos en el hotel restaurante O Vendaval en San Miguel de Reinante, al igual que el cordero o el cabrito. El menú diario, también para llevar, tiene 5 primeros y 5 segundos
photo_camera Sonia (izquierda) con la trabajadora Andrea entre fogones en la cocina de O Vendaval, en San Miguel de Reinante (Barreiros). ÁLVEZ

Sonia García y su marido José Luis Edrosa abrieron en junio de 2018 el hotel restaurante O Vendaval en San Miguel de Reinante, que se ha convertido en punto de referencia por su cocina, con menús diarios -también para llevar- o preparaciones especiales los domingos.

"Procuro ter os callos, que á xente lle gustan moitísimo, e despois cordeiro ou cabrito dependendo da época, que moita xente o vén comer e moita outra chama por teléfono e vén buscalo para a casa", comenta la propietaria y cocinera.

En O Vendaval se pueden encontrar platos combinados, hamburguesas o raciones de "chipiróns á prancha ou fritos, calamares, zamburiñas, polbo, mexilóns..." además de un menú del día de los más variados, con "cinco primeiros e cinco segundos" que de lunes a viernes cuesta 13 euros y el sábado y el domingo, 14.

Además lo ofrecen para llevar a 10 euros de una a una y media de la tarde, un horario acotado "porque despois empeza o forte do comedor", explica. En este menú diario suele haber algún tipo de ensalada o ensaladilla, uno o dos platos de cuchara, y otro plato "seco, que poden ser uns entremeses, xudías con ovo ou guisantes con xamón" entre los primeros, y en los segundos "sempre hai un de peixe e unha carne de porco, tenreira ou pito, porque temos clientes que non poden comer das outras carnes e se decantan polo pito", reseña.

"Gústame moito cociñar, gustoume de sempre", comenta Sonia García sobre su trabajo, en el que se inició sin tener experiencia previa cuando decidieron coger el restaurante El Último Cuplé, que regentaron diez años hasta que abrieron O Vendaval.

"Entrei a cegas, pero vas aprendendo sobre a marcha, a forza de tropezar e levantarme", dice una cocinera que se maneja especialmente bien con "todos os pratos de cuchara: sopa, guisos, caldo... estaría todo o día preparándoos".

El balance en el negocio es muy positivo, pese a que recuerda la pandemia como "unha temporada malísima, na que vías todo escuridade" y ahora con el incremento de precios tuvieron que repercutirlo en sus tarifas, con moderación "porque un obreiro ten un soldo".

"De gas pago 400 euros cada quince días e de luz pagamos 1.600 en agosto", comenta. Aun así tuvieron un buen verano, con "moitísima xente" también en el hotel, de 19 habitaciones -una adaptada para personas con movilidad reducida-, que estuvo "sempre cheo" durante julio y agosto. Como toda la hostelería, les hace falta personal y buscan un camarero "case desesperadamente".

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