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Un joven burelés localizó en Sri Lanka al compañero muerto en los atentados

Miguel Pardo, en una foto reciente facilitada por su familia. AMA
Miguel Pardo, en una foto reciente facilitada por su familia. AMA

Ante la falta de noticias, Miguel Pardo viajó a la isla desde la vecina India, donde ambos trabajaban en la misma empresa pesquera

Miguel Pardo Vidal es un joven burelés de 35 años que viajó a Sri Lanka para tratar de localizar a su amigo y compañero de trabajo al no tener noticias de él y no regresar en el vuelo previsto hasta India, donde ambos trabajan en la empresa Profand Vayalat, filial en Kochi de la viguesa Profand, dedicada al procesado y comercialización de productos del mar. Los peores presagios se cumplieron y Alberto Chaves Gómez, gallego de Rianxo y ayudante de Pardo Vidal en la firma desde el pasado septiembre, es una de las dos víctimas mortales españolas de los atentados del pasado domingo en el país; la otra es su novia, María González Vicente, de Pontecesures. Ambos se suman a la escalofriante cifra de 290 fallecidos.

Los dos jóvenes habían viajado al país a hacer turismo pues, aprovechando las vacaciones de Semana Santa, María se había desplazado a ver a su novio. Ambos estaban en Colombo, la capital de Sri Lanka, cuando se produjo la brutal cadena de atentados, uno de ellos producido en el hotel donde se alojaban, el Kingsbury. "Ao parecer o estoupido collounos almorzando no comedor do hotel", relata Luis Pardo, el padre de Miguel, reproduciendo lo que su hijo pudo contarles y que parece cuadrar con el retraso en su identificación, porque podrían no llevar la documentación encima, ya que la explosión en el hotel de lujo tuvo lugar a las nueve menos cuarto de la mañana.

Alberto Chaves se encontraba en Colombo con su novia, la también gallega María González, que viajó desde España a visitarle

Miguel, junto con otro de los cinco españoles que trabajan en la empresa en la India, desconocía la suerte de su compañero cuando se desplazaron en su búsqueda y pensaron que podrían encontrarse en algún hospital, aunque en el hotel ya les confirmaron que estaban entre los fallecidos, por lo que no tuvieron que identificarlos, algo que, según algunas fuentes, hizo la familia a través de fotografías de sus tatuajes.

Una situación que no impidió el mal trago que pasó el burelés, muy conocido en la localidad donde jugó en su equipo de fútbol y también en Viveiro. "Está moi afectado, como é natural e moi nervioso", recuerda su padre, sorprendido porque en algún momento alguien pensó que su hijo era el fallecido. "Nós sabíamos que non, porque falamos con el antes de viaxar a Sri Lanka", recuerda y, aunque Miguel conoce a la perfección la zona, "tivo que regresar a un sitio onde onte mesmo houbo novos atentados e aloxarse nun hotel enfronte dun dos afectados", además de superar "impresionantes controis" que le obligaron a estar en torno a las cuatro de la mañana -hora local- para coger el avión de vuelta a Kochi.

Miguel es biólogo y lleva tres años empleado en el departamento de calidad de Profand Vayalat en la India, un país al que sus padres viajaron el pasado año. También en Sri Lanka "e é un sitio precioso", cuenta Luis, que acostumbra a hablar por skype por su hijo. "Hoxe non hay distancias", sentencia, lamentando la fatalidad del amigo de su hijo.

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