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Burela vive al vaivén de los cierres

Una calle de Burela. JM PALEO
Una calle de Burela. JM PALEO
Después de cuatro cierres perimetrales —el último empezó el jueves—, los vecinos tratan de mantener algunas pautas de su vida cotidiana, aunque muchos negocios se resienten y sufren con cada restricción

Queda tiempo todavía —no se sabe cuanto— para echar las cuentas del impacto de la pandemia en el pequeño comercio local, pero en Burela proliferan cada vez más los letreros de 'Se alquila' o 'Se vende' en los bajos. Si a esto se le unen las personas que apuestan por internet para alquilar o vender, el panorama no es demasiado alentador, sobre todo teniendo en cuenta que cada vez son menos las personas que se atreven a abrir un negocio en medio de las incógnitas actuales.

Los autonómos que consiguen mantener sus establecimientos abiertos ven además como cada cierre perimetral les afecta directamente al ser Burela un municipio que se nutre en gran medida de los alrededores, especialmente de clientela de parroquias de Cervo y Foz, como San Román, Rúa o Cangas. Incluso los propietarios de comercios ven incluso un bajón de clientes de la propia Burela. "Cando hai un peche xa se ve menos xente pola rúa, aínda que nesta ocasión parece que non hai tanto baixón, será pola costume", señala Tomás Costa, que tiene una óptica en la zona céntrica del pueblo. "Nós temos moitos clientes de concellos coma Cervo, Valadouro, Alfoz ou Xove que non poden achegarse a Burela e que nos chaman para ver como teñen que facer para comprar", señala.

Las pérdidas que pueden sufrir los comerciantes durante cada cierre tiene también, según reconoce Costa, "un efecto rebote" cada vez que en Burela se vuelven a abrir las puertas al exterior. "Evidentemente non é que vaias recuperar todo o que perdiches, pero é certo que os primeiros días vén moita xente que estaba esperando e que precisaba vir de xeito máis ou menos urxente", asegura.

Tomás Costa, óptico: "Con todo o que está pasando é difícil facer cálculos fóra do día a día"

Otro de los efectos que dejan los cierres, en particular, y la pandemia, en general, es la dificultad de hacer cuentas y previsiones, ya que resulta muy complicado anticiparse a lo que puede suceder. "No sector da óptica máis ou menos sabemos que meses poden ser bos e cales non, pero agora está pasando case todo ao revés, así que hai que ir pensando únicamente no día a día", señala Costa, que, pese a estar en un sector que puede considerarse casi esencial, señala que hay factores médicos que les perjudican: "Temos moitos clientes con problemas de cataratas e como se están pospoñendo as operacións, pois xa non teñen que vir".

La hostelería, un sufrimiento que no cesa
Uno de los sectores afectados por los casi diez meses de pandemia es, por encima del resto, el de la hostelería, que es el que sufre la mayoría de las restricciones e incluso cierres totales. Ante el hastío que está provocando en los hosteleros el continuo vaivén de aperturas, limitaciones y cierres, han sido varios los que ya han decidido cerrar y buscar un traspaso o un alquiler que no parece fácil en los tiempos que corren. Otros, han anunciado cierres temporales hasta que la situación no mejore y puedan abrir en unas condiciones menos marcadas por las incógnitas y la incertidumbre actual.

Rubén Pinín, hostelero: "Afecta moito máis non poder utilizar o interior que os peches perimetrais, aínda que todo vai un pouco ligado"

El último cierre perimetral, que comenzó el jueves, contempla la posibilidad de abrir hasta las seis de la tarde, pero solo en las terrazas y al 50 por ciento. Es el segundo cierre en el que se permite a los hosteleros mantener alguna actividad, aunque muy escasa a juzgar por su pérdida de clientela y de facturación. "Non se pode desligar o peche perimetral doutras medidas, afecta todo, pero sobre todo os horarios e as limitacións de non poder utilizar o interior parécenme máis importantes, tendo en conta o clima que temos aquí", explica Rubén Pinín, que hace unos días anunció el cierre temporal de uno de sus establecimientos, el Traste, aunque mantiene abierto el Contraste. "O peche do Traste tivo máis que ver co horario, xa que é un local pensado pora a tarde-noite, no Constraste temos máis opcións nese aspecto", asegura el hostelero.

La apuesta está siendo en muchos establecimientos la comida para llevar y Pinín agradece especialmente la colaboración de la clientela habitual para sacar adelante la iniciativa. "Foi unha proposta que tivo éxito e funcionou ben dende o principio, pero grazas sobre todo aos clientes más habituais, que se volcaron, supoño que tamén en parte por solidaridade", explica, esperando que cuando todo acabe "a xente de sectores que están sufrindo menos apoie aos máis afectados por esta pandemia".

Por último, Pinín habló de la situación coyuntural que está dejando la pandemia en lugares como Burela y cree que la pérdida de clientes de la hostelería también afecta al resto de los pequeños comercios. "Nos pobos pequenos todo está bastante conectado. Moita xente que vén a Burela facer compras tamén o fai porque ten a posibilidade de tomar un café ou unha caña; se lle quitas esta opción pois escollerá outro sitio", manifestó el hostelero.

Gimnasios "Se tivéramos que pagar unha renda sería difícil seguir"
Solo dos gimnasios, el Hawk y el Breogán, sobreviven en Burela después del cierre de la Sala5, que posiblemente se traslade a otro punto de la comarca, aunque también tiene una parte de gimnasio el centro de ocio de Activity Center, dentro de los servicios que ofrece. De ser un sector al alza antes de la pandemia se ha pasado a una pelea por la supervivencia debido a todas las restricciones, incluidos los cierres perimetrales, que afectan a su funcionamiento. "Nós podemos tirar para adiante porque non temos que afrontar alugueiro ao ser noso o baixo e porque facemos nós mesmos a limpeza e desinfección, senón sería moi complicado", señala Moncho Enriquez, propietario, junto a su mujer, Belinda Canoura, del Hawk.

Desinformación
Moncho Enríquez considera que los cierres perimetrales suponen solo "un golpe máis" para el sector, ya que "aquí vén xente de Cangas, Ferreira ou Cervo que agora non pode", pero considera que son otras limitaciones las que más perjudican a los gimnasios, sobre todo las informaciones que generan miedo entre los potenciales clientes. "Creo que hai moita desinformación e clientes habituais non veñen porque teñen medo, cando a práctica deportiva ben xestionada — coas medidas e limitacións axeitadas a esta pandemia— é saudable, necesaria e, sobre todo, segura", afirmó.

Apuestas
Clases online y cesión de bicicletas para poder realizar los ejercicios en casa son algunas de las apuestas que lleva haciendo el gimnasio Hawk desde casi el comienzo de la pandemia. Moncho Enríquez ve fundamentales este tipo de iniciativas con las restricciones actuales.

Burela vive al vaivén de los cierres
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