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La buena gaita del confinamiento

Miguel Ramalleira. EP
Miguel Ramalleira. EP
Quedarse en casa es una gaita para algunos y para otros ese instrumento es justo lo que levanta el ánimo. Lo sabe bien Miguel Ramalleira González, profesor del Centro Gallego de Madrid, que anima la cuarentena de sus seguidores en las redes con vídeos diarios de temas que interpreta con otros músicos, entre ellos Susana Seivane

Cada día, desde hace ya cerca de un mes, Miguel Ramalleira deleita a sus seguidores con un tema grabado conjuntamente con otro músico, cada uno en su casa, a veces tan distantes como la de Jaime, en México, quien con una juarana huasteca (guitarra tradicional) se arranca con una ranchera que Miguel sigue con su gaita. Es el mismo instrumento con el que pone música a un tema verbenero portugués con César, en el país vecino; desde Lanzarote con Adrián, o se anima desde Madrid con Lionel (y vídeo incluido) con el I want to break free, de Queen.

Intérpretes a los que suma varios gallegos, como Josecho y su acordeón o la gaiteira Susana Seivane, con quien interpreta el Himno Galego y a la que agradece su colaboración, pues “para mí es un honor ya que es una referencia en este mundo”, cuenta Ramalleira desde su casa de Madrid. Fue allí donde el primer día de encierro se animó con el ‘Color esperanza’ desde su terraza “y a raíz de ese vídeo se me vino a la cabeza seguir animando la cuarentena, para lo que contacté con amigos y luego han sido surgiendo colaboraciones con otros músicos que no conocía y que se animaron al conocer el proyecto”, cuenta.

Unos vídeos que se pueden ver en Youtube, en Facebook y en Instagram, con el objetivo “de que la gente se divierta y se evada un poco de la situación”, asegura.

Un confinamiento que él pasa en su madrileña casa de Valdemoro con su pareja —con quien planea casarse en agosto en Galicia, concretamente en Valdeorras, donde ella tiene sus orígenes— y con su hija de seis meses. Sus vecinos se han convertido también en parte de esa familia nueva que se ha creado en los barrios y esperan ansiosos que terminen los aplausos de las ocho para escuchar en directo a Miguel, que cada día les regala un tema.

“Psicológicamente es además muy bueno que la gente se sienta como en casa, pues se transmite mucho mejor a la hora de tocar"

FLECHAZO. Ramalleira se enamoró de este instrumento tras ver una actuación de sus primos con O Arco da Vella, de San Miguel de Reinante, pues Barreiros y Foz, donde tiene sus orígenes paternos, han sido su lugares de veraneo desde crío.

La curiosidad que le despertó la gaita se transformó en pasión tras empezar, con dieciséis años, a recibir clases en el Centro Gallego de Madrid, que completó con otras con Daniel Bellón, a quien considera su “maestro”. Un Centro Gallego en el que ahora es él quien imparte clases además de dirigir la agrupación Rosalía de Castro, con la que ha podido recorrer diversos puntos de la geografía española y del extranjero.

Unos viajes siempre entrañables y de los que se queda con el realizado a Cerdeña, dentro de un intercambio cultural, aunque también los ha habido a Estrasburgo o Portugal.

Como docente, ha impartido clases en diversas localidades, entre ellas Lanzarote. Una faceta, la de profesor, que desarrolla semanalmente en Madrid y de la que habla con pasión, no en vano ha conseguido que se cumpla su objetivo principal: “que haya buen ambiente en clase”.

El gaiteiro madrileño, con ascendencia mariñana, anima la cuarentena con vídeos grabados junto a artistas de estilos diversos

“Psicológicamente es además muy bueno que la gente se sienta como en casa, pues se transmite mucho mejor a la hora de tocar y lo importante es pasarlo bien, aunque tardes seis años, uno o seis meses en aprender, porque si aprendes a gusto, aprendes antes”, cuenta Miguel Ramalleira.

Los alumnos son de lo más variado y eso también lo hace más especial. “Hay gente gallega, que vive en la capital por estudios o trabajo y que quiere seguir con las clases o incluso empezar y son varios los que se animaron a aprender en Madrid y luego hay gente a la que le gusta el instrumento o que es muy fan de la música que hace por ejemplo Carlos Núñez y se anima a venir”, explica.

Un músico con el que Ramalleira ha tenido la oportunidad de colaborar, además de otros de géneros muy diversos (Obús, Mago de Oz, El Bicho, Los Lunes o M-Clan), pues una de sus señas de identidad es adaptar la gaita a diversos sonidos. “Es un instrumento tradicional con el que se pueden tocar temas muy distintos y acercarla así a la gente más joven”, asevera. En su caso la elección es complicada, pues “realmente disfruto tocando lo que sea, un tema moderno o tradicional, porque para mí lo importante es lo que puedes trasmitir con la música y la gaita, que disfrutes tú y lo hagan los demás”, reflexiona.

La buena gaita del confinamiento
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