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"Ao velos púxenme malísima, pois non tiña guantes nin nada"

Carmen del Río. TVG
Carmen del Río. TVG
La mujer que halló la bolsa dice que la vecina admitió que eran los huesos que había en el nicho que le había comprado años atrás

La rinlega Carmen del Río se llevó un buen susto la semana pasada al descubrir que había huesos humanos, entre ellos una calavera, en la bolsa que recogió cerca de la verja de su casa, en la parte interior de la finca. Asegura que los halló al regresar de Burela y que los dejó en la nevera. "Púxenme malísima, non tiña luvas nin nada, xaora. O primeiro que fixen foi chamar ao cura, díxome que era unha cousa moi grave que non se podía facer e que había que comunicalo no cuartel da Garda Civil", explicó la vecina a la Televisión de Galicia.

Carmen del Río explicó que habló con la vecina a la que había vendido un nicho años atrás y que "admitiu que se trataba dos ósos que había no nicho que lle vendera ". Se trata de una tumba en la que su padre había permitido el entierro de un joven portugués que sufrió un accidente.

La mujer acudió al cuartel, como había acordado con el párroco, para comunicar lo sucedido y una patrulla la siguió hasta el domicilio, donde les mostró la bolsa con los huesos y después acompañó a los agentes hasta el cementerio de Rinlo, donde les mostró el nicho en el que estaban los restos mortales antes de su extracción.

INSPECCIÓN. Los guardias indicaron que "isto non é de agora, está cheo de teas de araña sobre a lápida, isto é de hai tempo. Non é de hoxe nin de onte, é de hai tempo". A raíz de esos hechos, los agentes contactaron con el Concello de Ribadeo para analizar la posibilidad de trasladar los restos a alguno de los cementerios municipales, donde espera que puedan alcanzar la paz, dado que la familia tampoco quiere guardarlos en los nuevos nichos que posee en el camposanto de Rinlo. El alcalde indicó este lunes que todavía no se había efectuado entrega alguna.

Carmen esperaba encontrar migas de pan que le deja el panadero en la bolsa cuando la cogió del suelo, puesto que es el lugar donde este suele dejarle el alimento para el perro. Sin embargo, su sorpresa fue mayúscula al ver los restos de un cadáver humano.

"Ao velos púxenme malísima, pois non tiña guantes nin nada"
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