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Alpine regresa, aunque nunca se llegó a ir del todo

Posa con su alpine
Posa con su alpine
Luis Tenreiro compró uno de los últimos GTA V6 Turbo, un cásico con motor trasero y hecho para conducir muy pegado al suelo 

Alpine vuelve con Alonso a los circuitos y a las calles con el sustituto del ganador de rallyes de principios de los años 70. El nuevo A110 es pequeño y llamativo, acelera de 0-100 km/h en 4,5 segundos pero podría confundirse con rivales como el Toyota Supra.

En cambio, el clásico Alpine GTA V6 Turbo no tiene pérdida, y menos por Viveiro. "Si llueve no lo saco", confiesa el ferrolano Luis Tenreiro, que lo tiene como oro en paño. Es de los últimos que se fabricaron —poco más de 6.000, por tanto es muy exclusivo— en 1990, antes de que los franceses sacaran el A610.

Luis, que cursó el ciclo superior de Automoción y ha trabajado por la zona o en Renault Valladolid montando motores, repasa con pasión una historia que remite al coche que comenzó ganando carreras de montaña, participó en las 24 horas de Le Mans y ganó el Campeonato del Mundo de Rallyes con el A110… hasta que apareció Lancia con el Stratos y hubo que darle una gran vuelta de tuerca a aquel deportivo tan bonito y rápido.

Para entonces, Jean Rédéle, hijo de un vendedor de Renault, ya se había ganado el apoyo de la marca del rombo. "El Alpine 310 de 300 CV, del mismo carrocero Bertone, era el anti Stratos. Llegaron a comprar uno a Lancia,estaban obsesionados con él. Lo desmotaron y analizaron para desarrollar el 310, con 850 kilos por 800 del italiano, al que consiguió vencer".

El aligerar con fibra de vidrio también lo heredó el GTA V6 Turbo. Luis es reacio a acudir a concentraciones y exposiciones de clásicos porque "hay plásticos bastante quebradizos y alguna gente toca o hurga en los coches; un amigo con dos Alpine se lleva pivotes para las distancias al aparcarlos".

Aparte, "este es un modelo de competición, radical y eminentemente deportivo, necesita velocidad para ir refrigerado y los motores sufren yendo en primera y segunda en las caravanas".

Luis lo trajo de Inglaterra, es de los Alpine vendidos en Japón (solían adaptarlo a los gustos de cada mercado pues a EE UU iba con faros escamoteables) y le costó meses matricularlo y conseguir una ficha de homologación de un ingeniero. Entre tanto, buscó en el mercado alemán un A310, todavía en proceso de restauración.

¿Pero cómo se encariñó con una marca que declinó al tiempo que Porsche o Ferrari cogían auge? De verlos en el Rallye de Ferrol (su abuelo fue presidente de la escudería) cuando todavía no habían irrumpido los R-5 turbo y los Peugeot más ‘gordos’.

"Mi padre trabajaba en la concesión de Renault y el jefe corría con un A310 que trajo por encargo porque todavía no se vendía en España y era casi inaccesible. Quise que mi padre tuviera ese coche, ahorré todo lo que pude, y lo conseguí, también como coche de mis sueños".

Conoce cada detalle: "El motor V6 a 90 grados fue desarrollado como PRV por Peugeot, Renault y Volvo. Alpine hizo el V6 GT sobre el bloque Volvo, más robusto. Es ruidoso y algo tosco pero una maravilla que circuló con el Renault 20 o el 25 —con turbo e inyección Renix en colaboración de Renault y Bendix—, además de en los Citroën XM de 12 y 24 válvulas. Y lo montó el DeLorean de DMC".

Pero el futuro no va por ahí. "Vivimos la transición al eléctrico y un Tesla Model S con reglaje especial de suspensiones batió el récord del circuito de Nurburgring pero sospecho que también quitará libertad al volante, con más dispositivos de vigilancia en coches ‘capados’ y con menos sensaciones que los de combustión", cree.

Ficha técnica
Combustible Gasolina
Cilindrada 2.458 cc.
Potencia 200 CV
Par máximo 285 Nm/2.500 rpm
Transmisión Caja de cambios Manual 5 velocidades
Tracción Trasera
Prestaciones Velocidad máxima 252 km/h
Aceleración (0 a 100) 7 seg.
Consumo medio 8 litros

Alpine regresa, aunque nunca se llegó a ir del todo
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