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A Mariña vista desde otro prisma

Mirador do Pico da Frouxeira. JOSÉ Mª ÁLVEZ
Mirador do Pico da Frouxeira. JOSÉ Mª ÁLVEZ

Es posible conocer el norte lucense desde una perspectiva más elevada, subiendo a montañas y miradores. Hay bancos, entre Viveiro y Ribadeo, que al igual que el coruñés de Loiba se han hecho famosos. Conviene tener cuidado pero la imagen panorámica queda grabada para siempre en la mente.

otra forma de conocer A Mariña también es posible y está siendo cada vez más demandada: se trata de ver la costa desde lo alto, incluso desde el aire, en el caso por ejemplo del parapente. El visitante, por su cuenta, puede acercarse a algunos parajes naturales que le permiten otear el horizonte a vista de pájaro. Conviene tener cuidado al encaramarse a ubicaciones, pero merece la pena la perspectiva. Miradores como el de San Roque en Viveiro o el Pico da Frouxeira en Foz, entre otros muchos, permiten grabar en la retina imágenes inolvidables.

Fue un mes de agosto, pero de 2014, cuando el fotógrafo vivariense Dani Caxete obtuvo una instantánea que dio a conocer internacionalmente Estaca de Bares. El retratista estaba haciendo fotos en otro gran mirador, como lo es el del monte San Roque sobre la ría de Viveiro, cuando se dio cuenta de que era el momento idóneo para desplazarse unos kilómetros y fotografiar el cielo nocturno en el banco de Loiba, en Ortigueira. La imagen obtuvo reconocimientos en proyectos valorados por la Unesco.

Pero hay muchos más bancos desde los que disfrutar de A Mariña, como el situado en el faro de Illa Pancha, localidad en la que hay otros sobre la ría de Ribadeo, con vistas a Castropol; así como también en la playa de Illas y Castros y cómo no, en el monumento natural de As Catedrais..

Ribadeo es uno de los lugares idóneos para la observación ornitológica, pero lo es en general toda la costa. Se puede aprovechar uno de estos observatorios, como el San Cibrao, para deleitarse con imágenes únicas del mar.

El litoral desde Ribadeo hasta más allá de Foz, se puede abarcar de un vistazo desde el monte barreirense de Comado.

Y de igual modo ocurre con el Pico da Frouxeira, a más de 400 metros de altitud, en la parroquia focense de Santa Cilla. Desde este lugar, donde aún quedan restos de una fortaleza que perteneció al Mariscal Pardo de Cela, se divisan las localidades de Alfoz y O Valadouro, además de la parroquia focense de San Martiño de Mondoñedo donde se encuentra la basílica.

El auténtico boom turístico lo está experimentando Punta Socastro, más conocida como O Fuciño do Porco, en O Vicedo. Es una parada más en la ruta por los acantilados más espectaculares y elevados de la Europa occidental como los son los coruñeses de San Andrés de Teixido y el del Loiba. Tal ha sido el auge experimentado por este lugar, principalmente en el último año, que ya hay geólogos, como el ferrolano Francisco Canosa, que recomiendan un control de acceso para evitar su deterioro.

El visitante debería preguntar en las oficinas de turismo de los distintos ayuntamientos de A Mariña por estos lugares o ubicarlos en sus GPS para no irse de la costa lucense sin verlos.

Todas estas visitas hay que llevarlas a cabo con las máximas precauciones posibles. En la gran mayoría de ellas hay carteles que informan sobre el riesgo de desprendimientos.

Quizás para muchos sea más cómoda la estabilidad de los bancos ubicados en miradores como el mencionado en la Illa Pancha de Ribadeo o el del Monte Castelo vivariense.

En definitiva, hay otra forma distinta de conocer la comarca, diferente a la de verla, por ejemplo, a pie de playa o en rutas en barco como las que se han activado este verano. Hubo momentos en los que incluso era posible pagar por viajes en helicóptero o en aeroplanos desde el aeródromo ribadense de Vilaframil.

Y, en un futuro muy próximo, será posible conocer algunos lugares de interés, como la ciudad de Mondoñedo, desde el campanario mismo de su catedral.

A Mariña vista desde otro prisma
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