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"Una señora toda riquiña dijo que las pintas no le gustaban, pero que eran muy majos"

Iria, Brétema y Natalia, tres jóvenes de Melide. XAVIER LOMBARDERO (Resurrection Fest)
Iria, Brétema y Natalia, tres jóvenes de Melide. XAVIER LOMBARDERO (Resurrection Fest)

Viveiro es estos días una ciudad multicultural con la celebración del festival de hardcore, punk y rock, que reúne a miles de personas de más de 40 nacionalidades y donde el "buen rollo" domina el ambiente

Tan heterogéneo es el cartel del Resurrection Fest como lo es el público que acude a verlo, a quien, lejos de las reticencias iniciales que ya casi no se recuerdan, el pueblo acoge con los brazos abiertos, algo que agradecen y resaltan los "resus". Estar politatuado, con todos los colores posibles en el pelo, ropas customizadas al extremo y dilataciones de pulgada no causa desconfianza en Viveiro, sino todo lo contrario. Y por sus obras los conoceréis: "A quienes tienen esa idea de la gente 'metalera' tenemos que enseñarles lo que pasa en el Resu: gente haciendo cola, dejando pasar, ayudando a quien lo necesita. El año pasado había un chaval en silla de ruedas que no podía ver bien y le levantaron la silla entre todos para que pudiese ver el concierto. Eso en otros sitios no lo ves", asegura Cristina Fernández, una madrileña habitual en los últimos años del festival vivariense.

"Estás en un pogo, ves que se cae alguien y todo el mundo va a recogerlo", comentan desde otro grupo de Barakaldo también asentado en el Resucamp, la acampada situada justo al lado del recinto que ofrece una buena radiografía del público del festival y donde reina un gran ambiente que rápidamente se contagia. "Hay muy buen rollo tanto en el festival como en el pueblo, la gente nos acoge muy bien", comenta Ángel Martín, del mismo grupo de Madrid del que viene Elena Espinosa, quien recuerda "a una señora mayor que saludó en la calle a unos chavales con dilataciones gigantes y tatuajes y toda riquiña les dijo que las pintas no le gustaban, pero que eran muy majos".

Cristina Fernández, Madrid: El año pasado había un chaval en silla de ruedas y el público lo levantó para que pudiera ver el concierto. Eso en otros sitios no lo ves

Ignacio García, Colmenar Viejo: En el Resucamp estamos inventando un nuevo deporte, jugamos sentados al ping pong con una mesa de cámping en pendiente

En esta acampada, que está al completo y donde si se pone a Bisbal, como sucedió el año pasado, "la gente se anima a bailar", los festivaleros pasan el rato ampliando amistades, leyendo, tocando la guitarra o jugando. "Estamos inventando un nuevo deporte, esperamos que sea olímpico en un par de años", cuentan Ignacio García y Roberto Matarranz. Se resume en jugar al ping pong sentados, para lo que se valen de una mesa y sillas de cámping. "La mesa está pendiente y yo estoy en clara desventaja", se queja entre risas Roberto. "Se puede golpear con la pala, con un botellín, con lo que sea", desvela su compañero, veraneante habitual en San Cibrao aunque reside en Colmenar Viejo y que tras cinco años viniendo al Resu considera que "es de lo mejor que hay en este ámbito musical. Además me encanta venir a Galicia, si me das a elegir Galicia y otro sitio con el mismo cartel, me vengo aquí siempre", asegura el joven, que sobre todo tiene ganas de ver a Frank Carter & The Rattlesnakes.

Paulo Grilo, Braga (Portugal): Me gustan mucho Stone Sour y Ghost pero aquí no vengo solo por las bandas, sino por el ambiente que se hace, que no hay en otros lugares

La zona enamora a muchos de los asistentes al festival y hay algunos a los que no les importaría quedarse aquí para siempre. "Estuvimos viendo el pueblo y la verdad es súper bonito, ya vi unas cuantas ofertas de trabajo de que se necesitaba chica y es para pensárselo", bromea Ainara Sánchez, que viene desde Ibiza y que reposa con un vaso del Rock Fest colgado del cuello. Sin embargo se desplaza hasta el Resu "por el ambiente" y no le hace ascos a un cartel en el que "Scorpions mola".

En su mismo grupo está Sebastián Espinal, residente en Barcelona desde hace una década pero que aún conserva su acento colombiano, una procedencia que se adivina también por el pañuelo –una prenda imprescindible para muchos para evitar tragar polvo en la marabunta de los conciertos– que lleva con los colores de su bandera. Al igual que la mayoría de los asistentes al Resurrection, es fiel a la cita vivariense: "Repito en el festival por la buena gente, por la comida... Llegas aquí y haces amigos, yo puedo aparecer solo, no se necesita conocer a nadie para venir", dice el joven, quien añade que la diversión está asegurada y recuerda anécdotas como meterse en la tienda equivocada en la confusión de la noche.

Ángel Martín, Madrid: Hay muy buen ambiente tanto en el festival como en el pueblo. La gente nos acoge muy bien en Viveiro

Sebastián Espinal, colombiano en Barcelona: Repito en el festival por la buena gente. No hace falta conocer a nadie para venir, llegas aquí y haces amigos

Al Resurrection Fest viene este año gente de 42 nacionalidades diferentes, entre ellos el portugués Paulo Grilo, que acude él solo desde el año 2016 pero que tampoco tiene problemas en hacer amigos enseguida. "No vengo solamente por las bandas y la música sino por el ambiente que se hace aquí, que no se hace en muchos otros festivales", comenta desde la puerta de su tienda de campaña, en la que descansaba ayer para darlo todo en la noche con sus dos favoritos este año, "Ghost y Stone Sour", al tiempo que desvelaba su método para aguantar estas jornadas, que es hacer una sola comida. "Voy al centro de Viveiro y hago una cena grande hacia las cuatro o cuatro y media. Así consigo aguantar todo el día y toda la noche, aunque no debería hacer eso", reconoce. Otros optan por ir al supermercado y sobrevivir a base de bocadillos, conservas y bolsas de patatas.

En plena sesión de maquillaje con el momento crítico de afinar la raya del ojo están tres melidenses, Brétema Parras, Natalia Iglesias e Iria Parras, para quien "a experiencia no Resucamp é moi chula, moi saudable, hai moi bo rollo". Megadeth es uno de los grandes atractivos de este año para ellas en el Resu, "un festivalazo ao que estando en Galiza é obrigado vir se che gusta o panorama do metal", mientras que los conciertos de Kiss y Scorpions los verán más por cuestión de "cultura musical". "Non é algo que poñamos na casa pero dase a oportunidade de vivilo e vai estar xenial, vai ser un espectáculo, sobre todo Kiss", vaticinan.

 Iria Parras, Melide: Non é que poñamos Kiss na casa, pero hai que velo por cultura musical e vai ser todo un espectáculo

Muchos tienen la misma opinión, pero también hay quien viene expresamente por ellos. "Desde pequeño siempre me han gustado y nunca he tenido la oportunidad de verlos y ahora coincide que tocan juntos. Dos pájaros de un tiro, como se suele decir, y aparte conozco otros grupos", relata un joven vasco emocionado con lo que le espera por disfrutar este viernes y sábado.

Con el inicio de los conciertos las tiendas se van cerrando y la actividad se traslada al recinto, donde quien quiera puede disfrutar de hasta doce horas de música ininterrumpida, con 31 actuaciones en cuatro escenarios. Dentro toca hacerse fotos con la decoración nueva, sumarse o escapar de los "walls of death" y "circle pits", saltar como si no hubiera un mañana o alucinar con los "disfraces" de Papa Emeritus –cantante de Ghost–, monjas o Mario Bros, entre muchos otros, que se pueden ver en el festival y que resultan muy divertidos para los muchos niños que acuden. Y es que el Resu también es una cita "muy familiar".

Este viernes 
Scorpions es el gran atractivo

El grupo alemán, con más de 50 años de trayectoria, se sube a las once de esta noche al escenario principal del Resu, donde seguro no faltarán temas como Rock you like a hurricane o Still loving you. Justo antes será el regreso al festival de Megadeth, uno de los Big Four del thrash metal, y después actuarán los nacionales Angelus Apatrida. Por el Ritual Stage pasarán grupos como Suffocation, por el Desert Crowbar y por el Chaos Sick of it All. En este escenario cerrará la jornada Seek’Em All, banda tributo a Metallica.

Ghost y Stone Sour
El primer día grande del festival tuvo este jueves conciertos multitudinarios como los de Stone Sour, con el atractivo de Corey Taylor, integrante asimismo de los ansiados Slipknot, y Ghost, uno de los grupos de metal más importantes del momento y que ofreció un gran espectáculo a los 'resus'.

"Una señora toda riquiña dijo que las pintas no le gustaban, pero...
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