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Víctor Cageao: "Trabajar en el Prado implica tener un peso constante en los hombros"

Víctor Cageao, coordinador general de programación del Museo del Prado. EP
Víctor Cageao, coordinador general de programación del Museo del Prado. EP

La coordinación general de programación del Prado depende del chairego Víctor Cageao, arquitecto y museólogo que entró a formar parte de esta prestigiosa institución en 2015.

Estudió Arquitectura, obteniendo Premio Final de Carrera y Premio Extraordinario. ¿Por qué se decantó por esta formación?
Siempre me había gustado el arte, la arqueología y dibujar. En el momento en el que tienes que tomar la decisión, mis profesores del IES Basanta Silva de Vilalba me recomendaron que escogiese ese camino, pero desde el principio supe que quería dedicarme a temas relacionados con el patrimonio. No fue fácil, aunque hice algunas cosas cuando acabé la carrera en Francia, como inventariar el patrimonio del Concello de Begonte.

También trabajó en el estudio de José María Alonso Montero.
Estuve alrededor de cuatro años. Fue una experiencia fabulosa. José María sabe mucho de restauración y colaboré con él en el plan director de la catedral de Lugo. En ese periodo pude conocer cuál era la relación de los estudios con la administración pública.

Pero no se quedó ahí y decidió dar un paso más y opositar. 
Sí, porque no tenía seguridad laboral. Compaginaba mi trabajo con José María y el que realizaba en la comisión de cultura del colegio de arquitectos con la preparación de las oposiciones. Paralelamente también hice un máster de Museología del CEU, ya que me recomendaron que era interesante que ampliase mis conocimientos. Aprobé la oposición y me fui a Madrid.

Allí estuvo 13 años trabajando en la Subdirección General de Museos Estatales. ¿Cómo lo recuerda?
Fue maravilloso, aprendí muchísimo y fui escalando poco a poco. Empecé como conservador de museos a nivel infraestructuras y arquitectura. Después fui jefe del servicio de planificación y, por último, jefe del área de infraestructuras. Estos puestos de gran responsabilidad, en los que coordinaba también la restauración de las colecciones, me permitieron viajar por toda España, conocer los 80 museos que dependen de la dirección de Bellas Artes, realizar mejoras en edificios, siempre con un equipo fantástico detrás.

La crisis afectó mucho, sobre todo a nivel de personal especializado, necesitamos más apoyo institucional

¿Cuáles fueron los proyectos más importantes en los que participó?
Fueron muchísimos. La nueva exposición del Museo Sefardí, la creación de un nuevo museo en Almería, la instalación de la exposición artística en la iglesia de San Benito en Valladolid o la gran actuación de remodelación en el Museo Arqueológico Nacional.

¿Cómo surgió la oportunidad de incorporarse al Museo del Prado?
Fue una propuesta de la que hoy es la directora adjunta, Marina Chinchilla, con la que ya había tenido la oportunidad de trabajar. 

¿Se lo tuvo que pensar?
Sí, mucho. Sobre todo porque tenía un trabajo que me encantaba y cambiar para el Museo del Prado no era una broma. Pero lo sopesé y me apetecía conocer una gran institución, descubrir otros campos y volver a trabajar con Marina. Además de que era un ascenso importantísimo.

Víctor Cageao, coordinador general de programación del Museo del Prado

¿Cuál es la labor que desarrolla actualmente?
El mantenimiento de todos los edificios del museo, además participo en cuestiones relacionadas con la exposición permanente, en la coordinación de la conservación en general, y en la atención a los visitantes, los accesos, la calidad de las visitas y en cuestiones económicas.

Son temas de gran responsabilidad.
Mucha. Trabajar en el Museo del Prado implica tener un peso constante en los hombros. Es casi como la imagen del país. Cada decisión que tomes es trascendental, pero tengo un gran apoyo en los equipos de trabajo, donde hay gente muy preparada y con experiencia.

En 2017 el Prado recibió 2,8 millones de visitantes. ¿Qué cree que atrae a la gente a este museo?
Lo primero la colección, que es extraordinaria. No creo que haya ningún otro museo en el mundo que tenga una colección de pintura tan completa. Pero hay mucho más. El Prado ofrece conciertos, exposiciones temporales que van cambiando constantemente, conferencias y todo tipo de eventos. Es un referente y visita obligada para los que acuden a Madrid.

¿Las nuevas tecnologías juegan un papel importante en la divulgación y promoción?
Por supuesto. El museo no se puede quedar atrás. Por eso contamos con una página moderna con grandes prestaciones para el conocimiento y la investigación de la colección, además de que también permite acceder al gran archivo histórico.

El museo no se puede quedar atrás en las nuevas tecnologías, por eso contamos con una página moderna y con grandes prestaciones

¿Cree que las nuevas generaciones tienen interés por el arte? 
El perfil tipo del museo es una mujer de entre 40 y 50 años, con educación superior y que suele ir acompañada de su familia. Pero también visitan el Prado jóvenes y niños. Estos tienen interés por el arte, pero son necesarios mecanismos para acercarlos todavía más. Y los extranjeros suponen alrededor del 60% de los visitantes.

El próximo año el Prado celebra 200 años. ¿Ya tienen en marcha alguna iniciativa?
Ya se constituyó la comisión, que presiden los Reyes de España, y se hizo un programa preeliminar. En mi caso me encargaré de comisionar una exposición sobre la historia del museo, en la que habrá arquitectura, pero también más cosas. Estará funcionando a finales de 2019.

¿Cuál cree que es el estado de salud de los museos?
La realidad es muy diversa. Pero desde los más pequeños a los más grandes sufrieron mucho con la crisis, especialmente en el ámbito del personal especializado. Se necesita más apoyo institucional.
 

"La iglesia de Baamonde y el castaño milenario son mis rincones favoritos"
Natural de Baamonde, ¿vuelve con cierta regularidad?
Siempre que puedo, mi madre todavía vive allí.
¿Cuál es su rincón favorito?
La iglesia de Baamonde y el castaño milenario, cerca de la casa-museo de Víctor Corral.
¿Qué es lo que más echa de menos de su tierra?
La tranquilidad. Vivir en Madrid es un poco estresante a veces.
Un edificio.
La catedral de Lugo que tanto estudié cuando trabajé con José María Alonso Montero.
Un museo.
¡Qué difícil! El Prado, por supuesto. Y podría decir muchos. Me gusta el de Albacete.
Una obra.
Las Lanzas de Velázquez.
¿Un sueño por cumplir?
Reflexionar más despacio sobre la arquitectura de los museos, de la que voy a publicar un libro.

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