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Una medida esperada... y ¿deseada?

Iria Portela. EP
Iria Portela. EP
Los vecinos preveían las restricciones tras el aumento de positivos y entienden que era necesario actuar

La decisión de la Xunta de imponer medidas restrictivas en Vilalba no ha pillado por sorpresa a nadie. Los vecinos se esperaban la decisión y algunos incluso se puede decir que la deseaban, para intentar frenar la escalada de casos, que se ha disparado con la entrada del virus en el Hospital Asilo.

"Véxoo ben, non se pode deixar que avance ata que sexa incontrolable", dice Iria Portela, vecina de Abadín con un comercio en Vilalba que ahora tendrá que justificar sus idas y venidas y problablemente, ver mermado su negocio: "Afecta, pero se hai que facelo, aínda que prexudique ao negocio, é o que hai". Su vecino José Leal, también responsable de un negocio, comparte su punto de vista: "Son medidas necesarias e esperemos que cheguen", dice al tiempo que, como muchos otros, se muestra sorprendido y preocupado por los contagios en el asilo vilalbés. "Só podo desexarlles uha pronta recuperación e que poidan saír desto canto antes", apunta José

. "Decían que salieron seis ambulancias juntas y que la imagen impactaba", comenta Lourdes García, preocupada "como todo Vilalba", por los residentes del asilo, entre los que tiene "amigos de toda la vida". "Estaban muy bien y de repente, esto, espero que tengan suerte", dice, al tiempo que defiende la necesidad de adoptar medidas restrictivas, "cuanto antes mejor".

En la hostelería, que tendrá que cerrar sus puertas, entienden la medida, pero con matices. "As restricións son normais, se nos demais sitios as hai e aquí chegamos ao límite, é normal que nos impoñan medidas, pero o que xa non me parece normal é que todo o pao o estea levando a hostalaría, cando despois ves que o transporte público pode ir a tope", dice Vanesa Corral, trabajadora del sector, que cree que es incluso "máis seguro estar nun restaurante que xuntarse nunha casa".

É unha mágoa, despois de tantos meses sen ningún caso, que agora lles pase isto"

Rubén Pico, responsable de un conocido bar, entiende el cierre de su negocio, pero cree que aún se tendría que ir más allá: "Non só ten que pechar a hostalería, habería que cerrar toda a actividade non esencial, porque se non se fai algo así, seguirán subindo os contaxios, estase vendo noutros sitios", asegura.

Y a su lado, mientras disfruta de una de las últimas consumiciones, Manuel Ferreiro reflexiona en voz alta: "É o que hai, hai que apeitar co que toca", dice, aunque reconoce que él no ve un foco de contagio en la hostelería, por lo que es más partidario de "impoñer restricións, coma o peche perimetral, que me parece axeitado, pero sen peches". Y también lamenta la situación del asilo: "É unha mágoa, despois de tantos meses sen ningún caso, que agora lles pase isto".

Otros, como Senén Montero, aprovechan para pedir más vigilancia y controles, especialmente ante los reiterados rumores de que hay casos positivos que hacen vida normal, y también hay quien, ante el empeoramiento de la situación y tras conocerse la situación del Hospital Asilo, ha apostado por fijar sus propias restricciones y cancelaciones.

El Iescha y el Mupav ya anunciaban este jueves que suspendían la Xornadas Museísticas del sábado, mientras que el Rácing Vilalbés también confirmaba la cancelación de los entrenamientos del fútbol base, salvo el equipo juvenil de Nacional. Y fueron varios los negocios que a lo largo de la jornada de ayer aprovecharon sus redes sociales para anunciar la suspensión de visitas previstas o de consultas presenciales o el cierre de oficinas, optando por el teletrabajo y la atención telefónica u online a sus clientes.

Una medida esperada... y ¿deseada?
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