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Un ratón medio capón

La casa del Ratoncito Pérez, confeccionada por su estrecha colaboradora.EP
La casa del Ratoncito Pérez, confeccionada por su estrecha colaboradora.EP

La estrecha colaboradora del Ratoncito Pérez, que instaló su morada el pasado mes de agosto en un árbol en Vilalba, ha diseñado una nueva vivienda para el personaje de cuento, y está ultimando los detalles de un libro que verá la luz a principios de 2018

DESDE QUE DECIDIÓ instalar su morada en un árbol en la Rúa Pita da Veiga, han sido cientos los niños y adultos que han pasado a visitar al Ratoncito Pérez. Como muestra de su agradecimiento, su estrecha colaboradora —la que le custodia las cartas y regalos— ha decidido dar un paso más y ayudarle a construir una casa en una caja de capones, como buen vilalbés que ya es.

Esta maqueta, a la que no le falta detalle, es donde el personaje de cuento está disfrutando de la Navidad. "Me gustan las miniaturas, así que decidí construirle una casita. Estuve trabajando en ella alrededor de un mes", explica la mano derecha del Ratoncito Pérez, mientras va relatando cómo confeccionó cada elemento.

"El suelo es de arcilla y tiene baldosas. También hay tejado. Una ventana con un paisaje nevado, muebles envejecidos —algunos llegados desde Alemania—, cortinas hechas con lazos y, por supuesto, todo tipo de quesos, que también son de arcilla y están pintados. Es mucho más bonita al natural", cuenta su ayudante, quien asegura que durante estas fechas navideñas el propietario de esta espectacular casa está recibiendo decenas de visitas.

"Más de 50 personas pasan por delante del árbol casi cada día. Ilusionados y nerviosos por saber dónde vive el ratón", confirma con una sonrisa su mejor amiga, que nunca imaginó el revuelo que provocaría su presencia en la capital chairega, donde ya casi es más famoso que los propios capones.

Los visitantes continúan dejándole regalos en su árbol, donde su ayudante encontró una cuña de queso de 400 gramos



Además, todos estos curiosos que acuden a visitarlo continúan dejándole todo tipo de obsequios, tal y como ya ocurrió en las primeras semanas desde su llegada a Vilalba. Llaveros, coches, muñecos y comida, sobre todo, mucha comida. "Un día apareció una cuña de 400 gramos de queso de Castilla", asegura sorprendida su colaboradora, quien cree que el ratón se puso las botas con semejante festín.

Además de construirle una nueva casa, la artífice de devolver la ilusión y la sonrisa a cientos de niños y adultos tiene en mente un nuevo proyecto. "Estoy escribiendo unos episodios sobre el Ratoncito Pérez, que buscan concienciar a los más pequeños sobre diferentes aspectos", explica, mientras pone ejemplos como "recoger las cacas de los perros o decirles que hay que portarse bien".

Este particular cuento, que verá la luz previsiblemente a principios de 2018 —entre febrero y marzo—, estará ilustrado con diferentes fotografías. "La idea es realizar imágenes de las miniaturas e ir contando diferentes historias. Ya tengo el presupuesto y la editorial, que será Ringo Rango", añade la amiga del ratón, haciendo hincapié en que este guarda "más de un centenar" de cartas que ha ido recibiendo a lo largo de los últimos meses, y que todas ellas tendrán "su propio espacio dentro del libro".

Por su parte, el Ratoncito Pérez, ha querido dar una vez más las gracias "pola boa acollida", mostrándose "contento e feliz" por vivir en Vilalba, una localidad que se ha convertido ya en un escenario de cuento.

Un ratón medio capón
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