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El busto de Fraga apareció con diferentes pintadas en los meses de marzo y abril de 2017

Ataque de unos encapuchados al busto de Manuel Fraga en Vilalba. MARTA MANCEBO
Ataque de unos encapuchados al busto de Manuel Fraga en Vilalba. MARTA MANCEBO

La estatua que se encuentra frente a la casa natal del expresidente de la Xunta en Vilalba es objeto de numerosos ataques

El busto de Manuel Fraga en la Alameda Basanta Olano de Vilalba ameneció decorado con los colores de la bandera de la Segunda República, en el que es el enésimo ataque contra la estatua del expresidente de la Xunta de Galicia.

Un operario municipal trabajó en la limpieza del busto, si bien desde el Concello de Vilalba ya han confirmado que será necesaria la intervención de una empresa de limpieza que disponga de productos específicos para este tipo de actuaciones, ya que no fue posible retirar toda la pintura del pedestal de granito.

Nada se sabe sobre las motivaciones que se esconden tras este acto vandálico o sobre el autor o autores del mismo, cometido de madrugada y del que se tuvo conocimiento en torno a las siete de la mañana.

El alcalde de Vilalba, Agustín Baamonde, restó importancia a lo sucedido. "É a eterna canción, empeza a ser tan repetitivo que vai deixar de ser noticia", dijo el regidor, atribuyendo lo sucedido a un acto de "gamberrismo". "Foi un modus operandi simple, ao alcance de calquera", precisó sobre la pintura de tres colores (rojo, amarillo y morado), arrojada sobre el busto, recreando la bandera republicana.

A Baamonde sí le preocuparía que se tratase de una reivindicación política, al estimar que estas no son las formas para posicionarse. "Non me parece que o ataque material sexa a vía adecuada", dijo, abogando por el uso del "debate democrático".

Pese a la reiteración de estos incidentes, en el Concello de Vilalba no se plantean por el momento tomar nuevas medidas para proteger el busto. Tras el último ataque se llegó a valorar la colocación de cámaras de seguridad, pero Baamonde no cree que resulten una medida disuasoria efectiva, además de tener en cuenta otros criterios como su colocación o el respecto a la privacidad.

El monolito en honor a Fraga, situado prácticamente en frente de su casa natal, es blanco habitual de este tipo de actos desde su colocación en los años 70. Así, hace poco más de un mes un grupo de encapuchados pintó consignas en vasco, colgó carteles en el edificio de la fundación y tiñó de naranja el busto. En junio del año pasado hubo que recolocarlo, después de que lo derribasen y con anterioridad fue pintado y decapitado e incluso lo tiraron al río.

ATAQUE DE MARZO. Tres encapuchados habían atacado contra el busto y la fachada de la fundación de Manuel Fraga Iribarne en marzo. Los vándalos hicieron coincidir el ataque con el aniversario de la matanza de Vitoria, ocurrida el 3 de marzo de 1976, durante una huelga, que acabó con siete muertos y 150 heridos de bala por la Policía. El político vilalbés era entonces ministro de Gobernación.

Según los testigos, los tres autores, que portaban capuchas y máscaras, se aproximaron a la fachada de la fundación, donde escribieron: "Oroim enetik gara i penera" —"Desde el recuerdo hasta la victoria"— y pegaron con cola fotos de los siete asesinados a manos de la Policía Armada, en la que se recuerda como la mayor matanza de la Transición.

A continuación, cruzaron la calle y vaciaron un cubo de pintura en el busto del expresidente de la Xunta de Galicia, todo en apenas unos pocos minutos, según precisaron algunos testigos. Después, y ante la mirada atónita de los vecinos, ya que el suceso se produjo en torno a las 19.00 horas, salieron corriendo.

El suceso generó gran revuelo entre los viandantes, que preguntaban sobre lo sucedido a la Policía Local y se paraban a tomar fotografías de los desperfectos ocasionados por los encapuchados.

También acudió hasta la zona el capitán de la Guardia Civil del cuartel de Vilalba, que fue el encargado de retirar los carteles pegados a la cristalera de la fundación, con el propósito de recuperar alguna huella que pueda llevar hasta los autores, que también dejaron una de las máscaras y los botes de pintura utilizados para el ataque cerca de la estatua del político chairego.

En principio, y a falta de dar con su paradero, los tres encapuchados habrían cometido un delito de daños, según explicaron los agentes. Por su parte, voluntarios de Protección Civil se encargaron de la limpieza de los desperfectos.

OTROS SUCESOS. La estatua del hijo predilecto vilalbés ha sufrido diversos ataques desde su colocación en el año 70. Lo pintaron, lo tiraron al río e incluso lo decapitaron. El último incidente se produjo en junio del año pasado, cuando utilizaron un todoterreno para derribarlo.

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