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"Tómoo con humor, que vou facer"

Yolanda Nieto, en la terraza trasera del Tiki Tiki. C. PÉREZ
Yolanda Nieto, en la terraza trasera del Tiki Tiki. C. PÉREZ
"Non me queren aquí", dice Yolanda Nieto, del Tiki Tiki de Guitiriz, donde la Guardia Civil descubrió actividad en horario prohibido

Que hablen de uno, aunque sea mal. Es la actitud que ha decidido adoptar Yolanda Nieto, responsable del bar Tiki Tiki de Guitiriz, tras la repercusión que está teniendo la propuesta de sanción cursada por la Guardia Civil tras realizar un control el pasado sábado —el municipio aún estaba en el nivel alto de restricciones— en el que detectaron más de una veintena de infracciones entre el local y los clientes.

"Tómoo con humor, que vou facer?", dice, sorprendida de salir en las noticias "só por traballar". A la espera de conocer el importe de una sanción que podría llegar a los 60.000 euros —los clientes que, según la Guardia Civil, no tenían mascarilla, incumplían la distancia de seguridad o procedían de municipios con un nivel de restricciones distinto, podrían ser multados de 100 a 3.000 euros— es consciente de que ha recibido muchas críticas —se alude a su falta de responsabilidad y solidaridad, al entender que sucesos así perjudican a toda la hostelería y al pueblo—, pero también apoyos.

"Está flipando todo o mundo, e ofrecéronme axuda, porque saben que son unha tía currante, que abrín o meu negocio soa", dice, convencida de que el origen de esta última visita de la Guardia Civil, y de sus problemas —tiene varias sanciones previas— se resume en que "non me queren aquí e fagas o que fagas, se te queren prexudicar...".

Así, precisa que los agentes acudieron, pasadas la cinco de la tarde, tras recibir un aviso y revisaron todo el bar. Reconoce que en la parte cubierta de la terraza sí podía haber más gente de la debida repartida en solo dos mesas "porque chovía" y que había algún amigo esperando por ella "porque ía celebrar o meu cumpreanos ". Sin embargo, dice que el cliente que se supone que estaba en la barra consumiendo solo "ía pagar a consumición" y confía en que las imágenes de las cámaras le servirán para probar que no había gente en el interior del local.

"Ándanme sempre encima, non entendo que non te deixen nin traballar", lamenta, defendiendo que ella lo único que ha hecho es "traer xente para o pobo, porque aquí vén moita xente, e darlle publicidade, ata fixemos un calendario solidario", pero aún así, no se siente "ben acollida". Y aunque en ningún momento se ha arrepentido de abrir un local de hostelería, al que dice que le ha dedicado mucho tiempo y esfuerzo, sí admite que si pudiese llevarlo a otro lado "sen perder todo o que fixen aquí", lo haría.

"Eu non fago vida no pobo, só atendo ao meu e intento ser agradable con todo o mundo, que quen vén unha vez, volva", apunta, y lanza un mensaje claro, a la espera de que le llegue la sanción y estudiar sus opciones de recurrirla: "O único que pido é que me deixen traballar, parece que queren conseguir que cerre, pero non o van conseguir, hei loitar por seguir, intentarei ser máis estrita e seguir para adiante, que hei facer?".

Yolanda Nieto vive en Sada, pero se crio en Guitiriz, donde apostó por abrir su propio negocio, al gustarle el local y tener un alquiler asequible, tras toda la vida dedicándose a la hostelería y haber trabajado como camarera en otro bar de la localidad.

Convencida de que el negocio funcionaría, eligió un nombre llamativo y, al principio, dice que quiso adaptarse a la zona, con cocinera y sirviendo tapas gratis, pero pronto comprobó que su perfil de cliente era otro, que acudía mucha gente de fuera, atraída sobre todo por su repercusión en las redes sociales, y que eran "as copas" las que triunfaban. Y así, quiso crear en Guitiriz su propio bar Coyote, como en la conocida película, una apuesta que, reconoce, no todo el mundo entiende.

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