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El sumario refleja que Ana Sandamil no tenía diagnosticada una enfermedad mental previa

Casa en la que vivía Desirée con su madre y con su abuela en Muimenta. EP.
Casa en la que vivía Desirée con su madre y con su abuela en Muimenta. EP.

Pese a que se habla de una fuerte depresión, las primeras informaciones de la instrucción no evidencian que la madre de Desirée estuviese a tratamiento psiquiátrico antes del presunto crimen. Solo recoge que tomaba pastillas para dormir

El sumario de la causa abierta por el fallecimiento de Desirée Leal Sandamil, la pequeña de siete años que apareció muerta en su casa de Muimenta el pasado 3 de mayo, refleja que la única investigada por un presunto delito de asesinato u homicidio, su propia progenitora, no tenía diagnosticada una enfermedad mental ni estaba a tratamiento psiquiátrico antes del trágico suceso.

Ana Sandamil, que continúa ingresada en el módulo de presos del Hula en Lugo, tras ser derivada desde Psiquiatría y a la espera de recibir el alta médica para ser trasladada a un centro penitenciario, fue al médico de cabecera porque no dormía. Y las pastillas para dormir que supuestamente le recetó eran su única medicación antes del presunto crimen de su hija, según señalan las primeras informaciones de la instrucción, que salen a la luz después de que la responsable del juzgado de instrucción número 1 de Vilalba levantase hace unos días el secreto de sumario.

Pese a que familiares y allegados señalaron desde el principio que Ana Sandamil sufría una «profunda depresión» y que tenía comportamientos "extraños" en los últimos días y un exceso de protección hacia su única hija, el sumario solo recoge testimonios pero ninguna prueba sobre el diagnóstico de una enfermedad mental previa al trágico suceso -lo que tampoco garantiza que no la tuviese- ni un tratamiento psiquiátrico prescrito o una medicación específica.

El sumario del caso, sin embargo, sí refleja testimonios sobre sus cambios de humor o acerca de su forma de actuar y un testimonio de su madre, la abuela de la niña, que podría llevar a pensar que hubo un intento de suicidio el fatídico día de la muerte de Desirée -desde que fue ingresada en Psiquiatría en el Hula, a Ana Sandamil se le aplicó el protocolo antisuicidio-.

EL CÓCTEL DE PASTILLAS. Según se extrae de la información que ha trascendido del sumario, la única investigada por la muerte de Desirée machacó una gran cantidad de pastillas en la cocina de la vivienda que compartía con su madre y con su hija -se encontraron restos en un bote- y las disolvió en una botella de agua pequeña, de las que tienen la boquilla tipo biberón.

Esta botella fue desde el principio parte de la investigación, ya que aparecieron algunos restos del cóctel que tenía en el interior en la cama en la que fue encontrada la niña, la misma en la que se hallaron restos de sangre en la supuesta almohada que utilizó su progenitora para provocarle la asfixia que acabó con su vida.

Los informes preliminares de la autopsia de Desirée, que apunta a que la causa probable de la muerte fue la asfixia por compresión en boca y nariz, revelan que aparecieron restos de medicamento en la sangre y en el estómago de la pequeña, pero las cantidades son tan mínimas que se descarta que fuesen determinantes en su fallecimiento. Y al mismo tiempo tampoco hacen pensar que la pequeña estuviera siendo medicada en largo tiempo.

Pero según refleja una instrucción que incluye más de 500 folios repartidos en dos tomos -a mayores de las grabaciones audiovisuales de las tomas de declaración-, la madre también bebió de ese cóctel, supuestamente después del fallecimiento de la menor.

Es la propia abuela la que declaró que vio como ella se desmayaba y la hizo vomitar, consiguiendo que expulsase lo que tenía en el estómago.

CONTRADICCIONES. De las declaraciones de la investigada lo que se extraen son múltiples contradicciones desde el inicio, que motivaron a los propios actuantes a seguir con la investigación, asumiéndola desde el principio como una muerte violenta. Así, en un primer momento Ana Sandamil dijo que la niña estaba en el suelo y que fue ella quien la colocó en la cama, algo que después desmintió. Y no fue la única contradicción que se recoge en el sumario del caso.

La investigación sigue abierta y a la espera de los informes definitivos y los resultados de algunas pruebas, pero todas las partes personadas -ministerio fiscal, defensa, acusación particular y popular a través de la Fundación Amigos de Galicia- ya han accedido a la información.

Desde el despacho de abogados del padre de Desirée descartaron hacer valoraciones hasta estudiar todo el sumario y anunciaron que harán alguna declaración, igual que desde la acusación popular. El letrado de la acusada declinó posicionarse, porque pese que se levantó el secreto del sumario "sigue vigente el secreto de las actuaciones".

Muimenta
Una localidad todavía en shock en plenas fiestas
El día 3 de mayo cambió Muimenta para siempre con un trágico suceso que marcará su historia y la del municipio de Cospeito, al que pertenece. Los abuelos maternos de la niña, separados desde hace muchos años, son muy conocidos en una localidad todavía en shock y rodeada de silencio que celebra este fin de semana sus fiestas patronales.

"La vida sigue"
"La vida tiene que continuar, pero no hay muchas ganas de fiesta", dicen algunos vecinos, que reconocen que la gente sigue "á espera" y "falando en baixo, ao ‘cuello’ da camisa". "Vaise tardar en levantar cabeza", comentan algunos, que reconocen que si conocer la muerte de Desirée fue un trance difícil, enfrentarse a que la autora de los hechos pudo ser su madre lo es todavía más. "A avoa aquí é unha persoa moi coñecida e querida", dicen.

 

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