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El sumario recoge que el rostro de Desirée pudo ser lavado tras su muerte para eliminar restos

Lápida de Desirée Leal Sandamil, en el cementerio de Roupar. EP
Lápida de Desirée Leal Sandamil, en el cementerio de Roupar. EP

Los investigadores sí hallaron sangre en la almohada, en el pantalón del pijama de la niña, en un calcetín y unos tenis

El sumario de la causa abierta por el fallecimiento de Desirée Leal Sandamil recoge que alguien pudo haber lavado el rostro de la pequeña de siete años tras su muerte, aquella fatídica mañana del 3 de mayo en su casa de Muimenta, una maniobra que se habría realizado con el propósito de eliminar cualquier rastro de sangre.

Un elemento que los investigadores sí hallaron en varios lugares de la almohada que pudo ser empleada por su progenitora, Ana Sandamil -la única investigada en este caso por un delito de asesinato u homicidio y que continúa ingresada en el módulo de presos del Hula, tras ser derivada desde Psiquiatría y a la espera de recibir el alta médica para ser trasladada a un centro penitenciario-, para provocarle la asfixia por compresión en boca y nariz que acabó con su vida. Así se extrae de los informes preliminares de la autopsia realizados en el Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga), que descartan que la causa de la muerte fuese por envenenamiento o intoxicación.

También aparecieron pequeñas muestras de sangre en el pantalón del pijama que portaba Desirée, así como en unas zapatillas deportivas y en un calcetín que se encontraban en el suelo, a un lado de la cama de la habitación donde falleció. Esos indicios hicieron pensar a los investigadores, desde un principio, que no se trataba de una muerte natural y sí violenta, por lo que se movilizó hasta el lugar a la policía judicial.

Así mismo, el sumario del caso -cuyo secreto fue levantado hace unos días por la responsable del juzgado de instrucción número 1 de Vilalba-, indica que también se recogieron muestras de líquido en una de las paredes del cuarto en el que falleció la menor, y que coincidirían con la sustancia que se halló en la botella de agua que se mandó a analizar. Esta supuestamente contenía un cóctel de pastillas antidepresivas de las mismas que se recogieron restos machacados en otro bote que estaba en la cocina de la vivienda que Desirée compartía con su madre y su abuela.

Según se refleja en la instrucción que incluye más de 500 folios repartidos en dos tomos -a los que se suman las grabaciones audiovisuales de las tomas de declaración-, Ana Sandamil también habría ingerido esas mismas pastillas después del fallecimiento de la menor con la intención de suicidarse. La intervención de la abuela, que declaró que vio como se desmayaba y la obligó a vomitar, permitió que la progenitora expulsase el contenido que tenía en el estómago.

SOSPECHAS. Las múltiples contradicciones en el relato de la madre la señalaron desde un primer momento como la principal sospechosa para los investigadores. Así, inicialmente Ana Sandamil afirmó que había encontrado a la pequeña en el suelo de la habitación y que fue ella misma la que la colocó en la cama, algo que después desmitió, según se desprende del sumario.

Tampoco pudo precisar si la menor había ingerido agua de la botella con boca de tipo biberón -manifestó que no estaba llena del todo cuando la preparó, pero no recordaba si estaba tan vacía como apareció después- ni el lugar en el que esta se encontraba, ya que dijo haberla preparado un tiempo antes por si se encontraba mal y que después la cambió de sitio al hacer limpieza en la habitación.

La investigación continúa abierta y a la espera de los informes definitivos de algunas pruebas, pero todas la partes personadas -ministerio fiscal, acusación particular y popular a través de la Fundación Amigos de Galicia y defensa- ya han accedido a la información, aunque han declinado por el momento hacer valoraciones hasta estudiar todo el sumario en profundidad.

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