Ribeira de Piquín ultima la puesta en marcha de la piscifactoría de Santalla

TerrEo y la Diputación firman un convenio para adquirir un 'sacahojas' y los alevines de trucha
Instalaciones de la piscifactoría de Santalla, en Ribeira de Piquín. EP
photo_camera Instalaciones de la piscifactoría de Santalla, en Ribeira de Piquín. EP

La fundación TerrEo de Ribeira de Piquín, impulsada por el Concello, y la Diputación Provincial de Lugo han firmado un convenio por importe de 109.258,06 euros —el organismo local aporta 21.851,71 euros y el ente provincial, el resto— para ultimar la puesta en marcha de la piscifactoría de Santalla, que en breve volverá a producir trucha.

El alcalde de Ribeira de Piquín, Roberto Fernández Rico, que también preside la fundación, detalló que a través de este acuerdo se adquirirá una máquina sacahojas que se instalará en el canal de derivación del agua. El documento contempla además otras partidas económicas que servirán para sufragar tanto la compra de los primeros alevines como su alimentación y cuidado.

La piscifactoría Truchas de Piquín cerraba en 2013, tras los importantes daños provocados por la ciclogénesis explosiva Gong. En sus instalaciones, el Concello vio una oportunidad para desarrollar un proyecto productivo que permitiese crear puestos de trabajo, recuperar una estructura sin uso y ayudar a dinamizar la economía, razones por las que también se ha creado la fundación TerrEo.

"No primeiro mandato centramos o traballo en dotar de servizos básicos, coma o alumeado ou o abastecemento, a todos os núcleos e no segundo queriamos impulsar proxectos produtivos que permitisen xerar emprego, que é o mellor que se pode facer por un concello, e recuperar instalacións abandonadas no municipio", recuerda el regidor municipal.

"A piscifactoría pensamos que era idónea, porque encaixa no que queremos facer e permítenos desenvolver un proxecto relacionado coa acuicultura, xa que ademais Ribeira de Piquín é moi coñecida polas troitas", añade Fernández Rico, que recuerda que iniciaron un expediente de compra para hacerse con las instalaciones y, una vez formalizada esta, fueron los propios operarios municipales quienes se responsabilizaron de su acondicionamiento y mejora.

Además del problema del desuso y los desperfectos en la piscifactoría, también tuvieron que hacer frente a la pérdida de las autorizaciones para su explotación, que fue necesario volver a tramitar. "Fíxose un traballo administrativo importante", reconoce el alcalde, precisando que se ha renovado la concesión del abastecimiento de agua y de vertidos y ahora están ultimando con la Xunta los permisos de acuicultura y el registro de explotación.

"Unha vez que os teñamos, que non tardará moito, xa poderemos iniciar a actividade", aseguró, avanzando que su objetivo es poder llegar a dar empleo a cuatro personas, que era la plantilla que trabajaba antiguamente en unas instalaciones en la que se estima que se podrían producir unas 30 toneladas de truchas al año.

Su propósito es que en este mismo trimestre se dé entrada ya a los primeros alevines, que afrontarán un periodo de cría de unos ocho meses hasta que puedan comercializarse, tal y como ya se está haciendo con otro de los proyectos impulsados por el Concello, la cría de porco celta en diez hectáreas del Monte de Mestre.

Esta iniciativa se puso en marcha a través de la asociación InterEo, pero a partir de marzo será también la fundación TerrEo la que asuma la gestión de la explotación de porco celta. "Xa se venderon os primeiros lotes", recuerda el regidor, que precisa que el primero, de cinco animales, lo adquirió la cooperativa Tres Fuciños. También se ha dado salida a otro lote de nueve, está preparada otra decena para la venta y quedan unas 40 cabezas en Mestre.

Comentarios