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La Academia de Vilalba, un espíritu vivo

El edificio que alberga la Academia de Santa María está en venta. EP
El edificio que alberga la Academia de Santa María está en venta. EP
Pese a que cerró sus puertas a finales de la década de los 60, varios exalumnos se reúnen cada verano para mantener los lazos ▶ el centro nació en el antiguo casino, en la zona vieja, y se trasladó a una casa particular de la Ferrería que actualmente está en venta

"Forja de hombres valerosos/ que gloriosos/ aspiran un día ser/ mediante Santa María,/ norte y guía,/ en la Senda del Deber./ De la Academia en sus aulas,/ la dormida inteligencia/ se despertará a la Ciencia/ tras un continuo estudiar./ Y entre clases y oraciones/ los años aprovechemos/ y de esta Academia haremos/ nuestro templo y nuestro hogar./ Bebamos en esta fuente/ que es torrente/ de un fecundo manantial,/ do frotan las enseñanzas/ que esperanzas/ son de un seguro caudal".

Son los versos de la poeta Carmiña Prieto Rouco, de Porta de Cima, que abren el himno de la Academia de Santa María de Vilalba, un centro que fue referente en la enseñanza chairega, ya que durante años se convirtió en la única opción para muchos de acercase a los libros y al estudio.

Abrió a principios de 1950 y cerró a finales de la década de los 60, cuando se inauguró el primer instituto de Vilalba, pero su espíritu se mantuvo vivo. Un grupo de exalumnos se reúnen todos los años, siempre en agosto, coincidiendo con las fiestas de San Ramón y Santa María, con el objeti vo de mantener los lazos y no dejar apagar los recuerdos de pupitres. Y este año no será distinto.

"Antes de la guerra hubo instituto en Vilalba en lo que hoy es el Hospital Asilo, pero en la guerra se convirtió en hospital. Los pudientes se iban fuera a estudiar. Aquí solo había la escuela nacional, donde el ayuntamiento, y se vio la necesidad de crear una academia para que los vecinos se pudiesen formar en Ingreso y Bachiller", explica Loli Soto, una antigua exacadémica que no se pierde la cita anual de reencuentro.

"La Academia fue la oportunidad que tuvimos para poder estudiar y fue por solicitud de los padres", añade, y recuerda que el centro educativo nació en el antiguo casino, en el casco antiguo, pero pronto se trasladó a la que fue su ubicación final, una casa particular en la Rúa de Betanzos.

"Pertenecía a la familia Silverio, de clase alta, y al irse a Madrid la alquilaron", explica. Fue centro de enseñanza durante casi dos décadas y por su aulas pasaron cientos de niños y niñas, porque era mixta. La cifra exacta no se sabe porque sobrevivieron pocos documentos al paso del tiempo.

"Fuimos de los últimos en estudiar allí. Ya se estaba empezando a cambiar gente para el instituto y a medida que este iba ampliando la academia se iba vaciando", dice Manuel María Felpeto, otro exacadémico que nunca se pierde la reunión estival. "Recuerdo compañerismo total, el mismo que se demuestra en las comidas que hacemos todos los años. Y recuerdo buenos profesores, aunque algo dictadores", dice entre risas.

A principios de los años 90, cuando el edificio llevaba años cerrado y alejado de los libros, los propietarios vendieron la casa a Manolo Vérez. Hoy, después de fallecer él y su mujer, un cartel de 'Se Vende' vuelve a abrir un nuevo futuro para esas cuatro paredes que un día albergaron la Academia. "Había varias clases en la planta baja, el aula de física y química y dibujo, dirección y recepción. El resto estaban arriba. Había otras seis", recuerdan algunas voces.

En la inmobiliaria publicita el potencial del inmueble dentro del Camino de Santiago. Podría ser un nuevo albergue o tener nuevos inquilinos pronto. Pero los recuerdos estudiantiles los albergará siempre mientras los exacadémicos los mantengan vivos.

"Si a buscar venimos Ciencia/ y la Ciencia aquí logramos/ y nuestra meta alcanzamos/ mediante asidua labor,/ a esta Academia un recuerdo/ dediquemos cada día,/ y entonemos a porfía/ un himno de fé y amor", cierran los versos de la cantora de Terra Chá a los que acompaña la música del maestro Pérez Ramírez.

La Academia de Vilalba, un espíritu vivo
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