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Castro de Viladonga, piedras que sustentan la historia

Zona de la croa en la que se centran los trabajos, junto al acceso principal al yacimiento, donde en la anterior campaña apareció el aljibe. C. PÉREZ
Zona de la croa en la que se centran los trabajos, junto al acceso principal al yacimiento, donde en la anterior campaña apareció el aljibe. C. PÉREZ
La nueva excavación saca a la luz un tramo más de muralla con escaleras y dos estructuras

Cada nueva campaña de excavaciones en Viladonga ofrece gratas sorpresas, y la que está llevando a cabo la empresa Terra Arqueos en estos meses no iba a ser menos. Ya en los primeros días de trabajo salió a la luz un nuevo tramo de la muralla perimetral del castro "construida a base de bancadas o terrazas y muy bien conservada", tal y como puntualiza Yolanda Álvarez, la directora de los trabajos.

Cada una de las piedras, que la retirada de la tierra acumulada durante siglos saca a la luz, ofrece nueva información sobre la historia de los antiguos moradores de este poblado de Castro de Rei, que estuvo habitado unos 800 años, entre los siglos IV y IV, antes y después de Cristo. "Las últimas casas habitadas son del siglo IV después de Cristo, pero hay fases de construcción anteriores", precisa Álvarez, inmersa en una campaña prevista para ocho meses en la que se excava, se consolida y se recogen nuevos datos sobre un yacimiento que para ella es "de los más atractivos de Galicia".

A ello contribuye especialmente la existencia del museo, que ofrece la posibilidad de mostrar al público toda la información que las sucesivas excavaciones y descubrimientos van desvelando y que no sería posible realizar en el propio yacimiento. Y es que este año aún no ha ofrecido grandes hallazgos, pero cada vez que se indaga en los secretos de las piedras y la tierra que cubre Viladonga aparecen nuevos tesoros. Monedas, restos de cerámica, joyas, útiles de trabajo... que alimentan el ya de por si rico archivo del museo.

"Las intervenciones merecen la pena", asegura la directora de una campaña que involucra a una veintena de personas entre los que figuran arqueólogos, restauradores o especialistas en topografía y fotogrametría.

Las labores sobre el terreno previstas en la presente campaña 2019-2020 abarcan unos 850 metros cuadrados. La principal área de actuación es la zona noreste, entre el aljibe descubierto en la anterior campaña y el acceso principal a la croa.

"Temos ante os nosos ollos unha construción forte pero complexa e sofisticada, construída, ademais, cun evidente coidado e valor plástico", recoge el particular cuarderno de bitácora virtual —castroviladonga19.blogspot.com— en el que se van detallando los avances de los trabajos, en referencia al nuevo tramo de muralla desenterrado, en la que además se ha descubierto una escalera de doble derrame.

"Es similar a las que ya aparecieron hace dos años en el sector noroeste", precisa Álvarez, que apunta que en solo la mitad de la muralla perimetral de la croa —el resto aún está sin excavar—, se han localizado seis tramos de escaleras de acceso que antes no se conocían. "Les permitía subir a la muralla fácilmente y poder andar por cualquier sitio", explica la directora de los trabajos, aclarando que al llegar los romanos la defensa se especializó: "Montan el cuerpo de guardia y los torreones de la entrada".

También han aparecido otras dos construcciones, una de ellas con dos estancias separadas por un muro medianero, que se alinean con una calle empedrada que uniría el aljibe con la puerta. Entre estas estructuras y la muralla hay un espacio intermedio, denominado calello, que se usaba como drenaje y como basurero, por lo que confían en que, al excavarlo, puedan encontrase restos que ofrezcan nuevos datos. De hecho, Yolanda Álvarez precisa que ya han estado recogiendo "numerosas muestras de pólenes y carbones para hacer dataciones y conocer el paisaje de la época".

Los trabajos de esta temporada empezaban hace más de dos meses con la roza y limpieza de la zona e incluyen una nueva actuación en el hallazgo más significativo de la pasada campaña, el inesperado aljibe descubierto en el interior de la muralla, una ubicación poco frecuente para este tipo de construcciones.

"Es una estructura pública difícil de localizar, hay pocas", confirma Yolanda, precisando que, si bien está "un poco deteriorado", se conserva lo suficiente "para saber cómo era y restaurarlo". Ya se ha actuado en una parte, pero su consolidación no podrá acometerse hasta la primavera, precisamente porque el aljibe aún podría cumplir con aquella función para que la fue diseñado, almacenar agua. Y hoy la tiene. Está previsto completar su excavación y consolidarlo, además de mejorar el acceso al mismo para que los numerosos visitantes de Viladonga puedan apreciar una estructura de uso comunal tan singular.

Otra de las intervenciones previstas en los aproximadamente cuatro meses de trabajo de campo se localiza en la zona norte del castro y se centra en corregir un desprendimiento que se creía que era en la muralla, pero que se descubrió que en realidad era en el muro de una estructura.

Y siempre que se puede, se reaprovechan los materiales que ya hay en el castro: las piedras originales, víctimas de los derrumbes, sirven en las reconstrucciones; la hierba, retirada en cuadrículas, en la regeneración del terreno; y la tierra excavada se usa rellenar los senderos de la croa y mejorar la accesibilidad y la seguridad, uno de los factores que siempre se tienen en cuenta en las intervenciones.

Una vez finalizadas las tareas sobre el terreno, se llevará a cabo la catalogación de los hallazgos que ofrezca esta nueva campaña, la cuarta que asume la empresa Terra Arqueos en Viladonga, en la que el director de la anterior excavación, Miguel Ángel López, dirige las labores de restauración.

Las piedras que dan forma a la "joya" que es Viladonga aún guardan numerosos secretos del pasado, por lo que desde la dirección del museo defienden la necesidad de seguir realizando actuaciones como la presente, financiada con 213.000 euros por la Consellería de Cultura con Fondos Europeos de Desarrollo Regional (Feder). Espacios para actuar hay, pues el interior de la muralla en la zona sur de la croa está sin excavar y en el recinto exterior apenas se han iniciado los trabajos.

Castro de Viladonga, piedras que sustentan la historia
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