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El Museo del Castro de Viladonga gestiona el patrimonio lucense más desconocido

Sala de depósito de materiales. EP
Sala de depósito de materiales. EP

Unos 100.000 materiales de excavaciones arqueológicas de toda la provincia están depositados en una sala de reservas en Lugo, creado en 2013

Hay patrimonio que se puede tocar o visitar en un viaje al pasado, como el Castro de Viladonga, abierto siempre al público, y otro invisible a las miradas, más desconocido, pero no por eso con menos valor, como el que atesora la sala de reservas externa del Museo del Castro de Viladonga, en el corazón de Lugo.

"Desde el año 2005 el Museo Provincial de Lugo, esgrimiendo falta de espacio, no admite el depósito de materiales procedentes de actividades arqueológicas autorizadas y hallazgos casuales de la ciudad y la provincia, por lo que la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural ordenó que se hiciesen de manera provisional en el Museo del Castro de Viladonga, de titularidad estatal y gestionado por la Xunta", explica Elena Varela, la directora del museo chairego, que se quedó sin espacio para seguir guardando el pasado.

MARTA_CANCIO"La sala de reservas del museo se hacía pequeña para acoger la gran cantidad de materiales arqueológicos que se estaban depositando y en 2013 la Dirección Xeral del Patrimonio Cultural acondicionó en la ciudad de Lugo una sala de reservas para el depósito de estos bienes", indica la responsable de un equipo de cinco técnicos que compaginan el trabajo en Viladonga con el de la sala de reservas de Lugo -allí cuentan con el apoyo de un arqueólgo y becarios-.

La sala, de algo más de 200 metros cuadrados, está dividida en dos: una para los depósitos de los materiales y otra para el estudio y acceso a investigadores. Aunque es difícil cuantificarlos -muchos materiales están muy fragmentados- a día de hoy están catalogados en torno a 100.000, que abarcan desde el megalitismo a la Edad Moderna, siendo muchos de la época galaico-romana. Todos proceden de excavaciones arqueológicas que se realizan en Lugo ciudad o en los diferentes concellos de la provincia.

"En Lugo, en lugares como la muralla, las termas y en excavaciones de urgencia en plazas y edificios de la ciudad. En la provincia mayoritariamente proceden de castros como el de Castromaior (Portomarín), Formigueiros (Samos), Punta Atalaia (Cervo), Castro de Zoñán (Mondoñedo), San Lourenzo, Cereixa (Poboa de Brollón), de obras públicas o son hallazgos casuales», explica Elena, y matiza que «no todo el material exhumado se deposita aquí".

Generated by  IJG JPEG Library"Hay hallazgos que se quedan en los centros museísticos próximos, como los de las saunas de Castelón de Castañoso (A Fonsagrada), depositados en el museo del Concello, y otros que permanecen in situ, como los de la Domus de Mitreo, Casa de los Mosaicos y Arqueológico de San Roque", dice. En el caso de Viladonga, la totalidad del material del castro está en el museo -una pequeña parte en la exposición permanente y el resto en su sala de reservas, excepto algunas piezas como el torques de oro que expone el Museo Provincial de Lugo o una gran ola castreña que está en el Museo Arqueológico Nacional-.

Los bienes que llegan a esta sala son propiedad de la Consellería de Cultura y son entregados por los directores de las excavaciones arqueológicas, con su inventario y memoria técnica. Mayoritariamente son materiales cerámicos, líticos, metálicos (bronce y hierro), vidrios, monedas, restos de pinturas muy fragmentados y material óseo.

"Todos los que provienen de las excavaciones arqueológicas son importantes ya que todos son documentos que por su material, forma y contexto nos ofrecen alguna información", dice Elena, aunque reconoce que "hay bienes que por su conservación, material, decoraciones, su uso y escasez son más singulares".

Entre los depósitos destaca las monedas, por su información, una navaja en bronce con la representación de una biga procedente de las excavaciones realizadas en un edificio del Carril dos Loureiros, una fíbula en bronce aparecida en las excavaciones en la calle de Batitales, dos hachas en bronce procedentes de Vilamor (Mondoñedo) y Punta Atalaia (Cervo), un gran número de piezas de cerámica castreña, común romana y terra sigillata, restos de madera y esculturas en piedra como la aparecida recientemente en Lugo.

Cuando los materiales llegan a la sala se firma el acta de recepción y se realiza el registro en el programa de documentación del museo -Domus- para su catalogación y control.

MARTA_CANCIO"Se realizan limpiezas, consolidaciones y restauraciones de aquellos materiales más sensibles y se almacenan en contenedores especiales con su etiquetado para su fácil localización. Aún cuando las salas cuentan con un control de humedad relativa y temperatura, aquellos más sensibles, como los metales, se trasladan a la sala de reservas del museo y algunos se exponen", indica Elena, que explica que se realizan visitas de manera periódica para el control ambiental de temperatura y humedad y para llevar a cabo los trabajos de consolidación, embalaje y etiquetado cuando los arqueólogos entregan los materiales y cuando los investigadores lo solicitan.

Para ella, la investigación es "fundamental en la arqueología y en todas las disciplinas", ya que "es la que nos proporciona el conocimiento y la información". "No tiene sentido que estas investigaciones no se difundan, no se transmitan y reviertan en la sociedad, por lo que es fundamental la existencia de un centro en donde no solo se puedan depositar los materiales, sino donde se puedan realizar funciones de documentación, catalogación, conservación, restauración o trabajos previos a la exposición", defiende, mientras hace hincapié en la "obligación» de conservar, estudiar y difundir estos materiales para que la "sociedad los conozca, los valore y los conserve, para poder transmitirlos a las futuras generaciones".

El Museo de Viladonga reabre
Coincidiendo con el Día de los Museos, Viladonga reabrió este lunes al público tras cerrar por el estado de alarma. Fue el primero de los centros dependientes de la Xunta, ya que el resto lo harán este martes. "Muchos museos cierran los lunes pero Viladonga abre todos los días, por eso decidimos reabrir ya", explica Elena Varela, que indica que la vuelta será progresiva, compaginando teletrabajo con trabajo presencial y con todas las medidas de prevención, como las distancias de seguridad, el uso de gel hidroalcohólico y la instalación de una mampara en la entrada.
30% del aforo
Hasta cambiar de fase, el museo solo podrá acoger visitantes al 30% de su capacidad y serán de Lugo, debido a la imposibilidad de desplazarse entre provincias. Regreso Mientras el museo estuvo cerrado se sumó al hashtag #aculturasegue de la Xunta, que surgió para dar presencia de manera virtual a los trabajos que se realizan en el museo, como la documentación, investigación, conservación, restauración, exposición y difusión de los fondos. Pese a abrir, se continuará con la campaña digital.
Imágenes
De arriba a abajo, aparecen en este artículo: cacha de navaja hallada en el Carril dos Loureiros y fíbula encontrada en la calle de Batitales, en Lugo, y machado de Punta Atalaia, en Cervo

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