Patiño: "No hay nada que agradecer, es nuestro dinero, pero hay satisfacción"

Unas 50 personas participaron en la misa oficiada por el párroco de Momán, tras la petición del presidente de la Diputación, para celebrar el arreglo del vial que une el núcleo con As Pontes
Rodríguez Patiño, en la misa que celebró este jueves en Momán por petición del presidente de la Diputación de Lugo. CRISTINA ARIAS
photo_camera Rodríguez Patiño, en la misa que celebró este jueves en Momán por petición del presidente de la Diputación de Lugo. CRISTINA ARIAS

Después de organizar varias misas reivindicativas junto a los baches, para denunciar el mal estado y el retraso en la obras de la LU-P-2204, que une Momán y As Pontes, llegó el momento de celebrar la renovación casi total de la carretera con una misa solicitada por el propio presidente de la Diputación de Lugo, José Tomé. Pero Luis Ángel Rodríguez Patiño, un párroco conocido por lanzar sus críticas sin filtros, llegó con un mensaje claro: "No hay nada que agradecer, porque es algo que tienen que hacer y están manejando nuestro dinero, pero sí hay mucha alegría y satisfacción porque es una obra por la que se llevaba esperando mucho tiempo".

Tras los saludos protocolarios, y después de dejarle claro al presidente de la Diputación y a los diputados -Pablo Rivera Capón, Pilar García Porto y Roberto García, alcalde de Xermade- que no debían ocupar un sitio privilegiado porque la misa era de todos, Patiño ofició una celebración que arrancó al ritmo de Sementar, sementarei e incluyó reivindicaciones para el rural y exigencias para todas las administraciones.

"Que no nos saquen los bancos, que nos arreglen las escuelas, que inviertan en las carreteras, que haya medios para que la gente no se vaya de las aldeas", dijo el párroco de Momán, que pidió "a todos los gobernantes católicos" que se involucren con la zona rural.

En una misa en la que participaron medio centenar de personas, una cifra inferior a la que se alcanzó en las celebraciones reivindicativas, también hubo plegarias por los difuntos, "para aquellos que han muerto en carreteras, por coger un bache, por un golpe en una curva", dijo Patiño, que recordó que él mismo sufrió un accidente en esa misma vía causado por una mancha de aceite.

"Esta carretera era moverse entre el cielo y el infierno. El cielo, la parte de A Coruña, que estaba arreglada, el infierno, la de Lugo, llena de baches", le dijo Patiño al presidente de la Diputación, que le contestó que ahora pasaría a ser el "paraíso", tras asegurar después de la misa que en estas obras no hubo ninguna intervención divina, o al menos a él no le mandaron "ningún telegrama dende arriba".

"É un día de celebración. Igual que ás veces hai que escoitar cando se demanda, tamén hai que vir cando é para celebrar. E pensamos que a mellor maneira era cos mesmos que pedían que se arranxase a estrada, polo que decidimos falar co párroco. A Deputación está moi satisfeita. Cando cheguei hai dous anos, aquí había unhas reivindacións por parte dos veciños e o meu compromiso foi levar a cabo esta obra que conta cun investimento moi importante", indicó Tomé, que insistió en la apuesta de la Diputación en invertir en movilidad, al tiempo que resaltó que al tramo lucense de esta vía se destinarán en total alrededor de 1,5 millones de euros.

En la actualidad queda sin acondicionar un tramo de algo más de un kilómetro –del punto kilométrico 8,3 al 9,8– para la renovación integral de toda la calzada. Estará ejecutado en 2022 y contará con un presupuesto de unos 300.000 euros.

El regidor de Xermade, Roberto García, quiso agradecer a la Diputación "o esforzo" realizado en esta obra a lo largo de los últimos años. "Ten unha seguridade que antes non había, a vía estaba en moi mal estado", dijo.

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