"Non desconfiabamos, pero parece claro que non marchou polo seu pé"

La familia de Enrique Bolívar Díaz, que se encuentra "desesperada" y en estado de "shock", analiza el giro inesperado que ha dado el caso de la desaparición de este octogenario de Abadín
Operativo de búsqueda del anciano desaparecido en Quende (Abadín). C. PÉREZ (AEP)
photo_camera Operativo de búsqueda del anciano desaparecido en Quende (Abadín). C. PÉREZ (AEP)

"Ao principio non desconfiabamos, pensabamos que se desorientara ou que lle dera algo, pero agora parece claro que non marchou polo seu pé". Así analiza la familia de Enrique Bolívar Díaz, el octogenario desaparecido en la parroquia abadinesa de Quende el pasado 3 de septiembre, el giro inesperado que ha dado su caso, en el que se estudian varias líneas de investigación y en el que no se descarta incluso la participación de otras personas.

"Buscamos todo o que tiñamos que buscar. Andamos moito, moita xente e con moitos medios", resume Roberto, que ejerce de portavoz de la familia, y que también se encargó de coordinar las labores de búsqueda junto a la Guardia Civil y los numerosos voluntarios que se sumaron activamente a ellas durante aproximadamente una semana y media.

Estas tareas se centraron principalmente en el entorno de la vivienda en la que residía solo en el barrio de Fontepresa -Enrique fue visto por última vez sobre las 19.00 horas, después de visitar a una vecina que vivía a escasos 200 metros de su casa-, y poco a poco fueron ampliando el radio de acción.

Uno de los detalles más importantes durante las primeras jornadas de búsqueda fue la aparición del bastón del octogenario. "Non sabemos se a Policía encontrou algo máis ou non nesa zona", explica Roberto. Entiende que este hallazgo y la vinculación con este caso de otro incidente, el incendio de un coche en una gasolinera abandonada de Ribadeo la misma noche en la que se le perdió la pista, podrían haber sido claves para que la investigación tomase otro rumbo, aunque de momento no se han producido detenciones ni hay ninguna persona investigada.

El portavoz de la familia de Enrique Bolívar Díaz reconoce que están viviendo momentos de "desesperación" y que se encuentran en estado de "shock" después de conocer las últimas novedades y el giro radical que ha tomado la investigación liderada por la Policía Judicial.

"Mantemos unha comunicación directa con eles. Sabemos que están avanzando na investigación, porque así nolo transmiten. Siguen mirando e buscando por Quende, están repasando cousas, recollendo testemuños e traballando para poder dar con algo seguro", indica Roberto, consciente de la importancia que tiene poder ir colocando las diferentes piezas que conforman esta misteriosa desaparición.

Desconfianza y miedo

La posible implicación de alguna o algunas personas en la ausencia prolongada del octogenario ha creado un clima de desconfianza y miedo en el pequeño barrio de Fontepresa, que se traslada también a otros puntos del municipio.

La localización del bastón y la vinculación del incendio de un coche en A Mariña con el caso abrieron nuevas líneas de investigación

"Estas cousas nunca pasan aquí, ves que ocorren noutros sitios, pero vivilo ao pé da casa crea moita desconfianza", confirma el portavoz de la familia, que defiende que este es un sentimiento compartido por muchos vecinos.

En este sentido, según cuentan, han cambiado incluso algunos hábitos que tenían adquiridos antes de la desaparición. Y de salir a pasear solos, han pasado a hacerlo en pequeños grupos, ante el miedo y la incertidumbre, que se mezclan con silencios incómodos y la esperanza de que el caso se resuelva lo antes posible.

Casi 20 días sin noticias de Enrique, que se esfumó a 200 metros de su casa

Hace ya 18 días que no se sabe nada del paradero de Enrique Bolívar Díaz, que se esfumó sin dejar rastro, más allá de su bastón, en un tramo de 200 metros desde la casa de la vecina a la que fue a visitar aquella tarde y la suya, en la que residía solo.

Este hecho hizo que se tardase un tiempo en notificar su ausencia, que se sitúa en torno a las 19.00 horas del pasado domingo 3 de septiembre.

El lunes por la mañana acudió a su vivienda a recogerlo como era habitual el servicio de transporte del centro de día de Abadín. Llamaron a su puerta pero no obtuvieron respuesta y el vehículo se marchó. El centro notificó finalmente su ausencia a sus familiares en torno a las 16.00 horas.

Fue entonces cuando saltaron todas las alarmas y, tras acudir a la vivienda del barrio de Fontepresa y ver que no estaba ni en el interior ni por los alrededores, se informó a la Guardia Civil a última hora de la tarde del lunes, día 4. Casi 24 horas después de que lo vieran por última vez.

Ya el martes 5 fue cuando comenzaron las labores de búsqueda, un dispositivo coordinado por los agentes del cuartel de Abadín y al que se sumaron en un primer momento guardias de Vilalba y del equipo cinológico de la Benemérita.

También colaboraron en las mismas muchos vecinos, voluntarios de las agrupaciones de Protección Civil de Vilalba y Mondoñedo, integrantes del club de enduro mindoniense, cazadores, drones de Axega y guías y perros de Casaga.