La natalidad, en cifras históricas de caída libre

En las comarcas de Terra Chá y Meira y en la localidad de As Pontes se registraron solo 215 nacimientos en 2023
Marta Val y Rubén López, con su hijo Brais. EP
photo_camera Marta Val y Rubén López, con su hijo Brais. EP

Las cifras no engañan y a la vez asustan. El descenso generalizado de la natalidad en todo el país se traslada también a las comarcas de Terra Chá y Meira y a la localidad de As Pontes, donde en 2023 se registraron datos históricos en negativo, con solo 215 nacimientos, 63 menos que un año antes.

Pese a la caída libre, en doce de los 13 concellos —la nota discordante la pone Muras, sin ningún nacimiento— se produjeron altas en el padrón y hubo hasta en cuatro municipios en los que las cifras fueron más positivas que en 2022, un año que logró los mejores registros de natalidad del último lustro con 278 nacimientos.

Muras fue el único municipio en el que no hubo altas en el censo el pasado año

Por concellos, en lo alto del ránking se sitúa Begonte con 15, lo que supone ocho más que un año antes. En Meira, con 14, lograron un saldo positivo de cinco, y en Xermade —donde hubo cinco nuevas altas— y Abadín —con siete— alcanzaron dos nacimientos más que en el año anterior.

En la otra cara de la moneda están, entre otros, la capital chairega, que registra una pérdida histórica. En 2022 se habían incluido 95 nuevas altas en el padrón, de las que se pasó a solo 61 el último año. La caída también es notable en As Pontes, donde de 54 se pasó a solo 35 nacimientos, o en Guitiriz, de 27 a 14. 

El impacto es quizás un poco menor en los municipios más pequeños. Así, Castro de Rei sumó 24 nacimientos, cinco menos que un año antes; A Pastoriza, 14, con tres menos, y Ribeira de Piquín pasó de dos a uno, mientras que Muras lo hizo de uno a ninguno. Pol, con cinco nuevos habitantes, iguala las cifras de 24 meses antes.

Begonte ocupa la mejor posición, con ocho bebés más que en 2022

Los expertos consideran que son muchos los factores que contribuyen a la baja natalidad en todo el país. Algunos de ellos lo achacan al retraso en la maternidad, pero también a la inestabilidad laboral o la inseguridad económica. A esto se suma además la falta de opciones de conciliación, el encarecimiento de la vida y la pérdida de poder adquisitivo y hasta el aumento en el número de separaciones.

Pese a todos estos condicionantes, todavía hay parejas que deciden traer al mundo a sus hijos, y algunos, incluso, pueden presumir de ser familia numerosa en tiempos de caída libre.

Tres en tres años

Este es el caso de la meirega Josune Bargueiras, que en 2021 dio a luz a su primer hijo, Aimar, y en 2023 se convirtió en mamá por partida triple con la llegada de los gemelos Matías y Gael, que tienen ahora tres meses. 

JOSUNE BARGUEIRAS TRIMAMÁ
Josune, con sus tres hijos. EP

"Tenía muchas ganas de ser mamá, Aimar fue un niño muy esperado y deseado. Cuando me enteré de que venían los bebés, me lo tomé bien, porque tenía ganas de aumentar la familia, pero sí que es verdad que al ser algo que no has vivido nunca tienes un poco de miedo", relata Josune, quien confirma que para ella lo más difícil ha sido "la lactancia" y el "posparto". "Te sientes muchas veces sola o incomprendida, incluso", añade.

La meirega defiende que en esto de la maternidad y la paternidad hay "cosas mejorables", como la conciliación. "Es muy complicado conciliar y en mi caso, con tres, ya es otro nivel", dice, reclamando también mayor comprensión a nivel laboral.

Josune Bargueiras tuvo a Aimar en 2021 y el año pasado trajo al mundo a Matías y a Gael

"En el 90% de los trabajos si dices que tienes intención de ser mamá o que vas a volver a serlo te ponen excusas para no contratarte o para echarte si ya estás trabajando", afirma, una cuestión que "debería cambiar", insiste.  "Tenemos la misma validez que cualquier otra persona y, de hecho, la mayoría queremos seguir trabajando", añade, consciente de que para ella la vida "ha cambiado al 100%".

"Ahora hay tres personitas que dependen de ti y tú también tienes que ser tu mejor versión", analiza, satisfecha por haber decidido dar el paso de vivir una etapa a la que cada vez se suman menos personas. 

Repetir experiencia

Aunque todavía quedan valientes. Como la vilalbesa Mónica Rodríguez, que se estrenó como mamá con Leo, hace seis años, y sumó bimaternidad con Noa, hace otro.

"Vívese con moita ilusión, pero tamén con medo ao descoñecido. O mellor de todo é telos a eles, o amor que che dan, é algo inexplicable", dice, mientras confirma que las renuncias y el cambio de vida "é o máis duro", pero a pesar de todo "compensa". 

Mónica pudo disfrutar "moitísimo" de su primera crianza, para lo que aprovechó el paro. Con la segunda, y en pleno proyecto personal con la tienda Denais, la situación ha cambiado.

MÓNICA RODRÍGUEZ Y FAMILIA
Mónica con su familia. AMADOR

"Lévoo ben grazas á axuda dos meus pais", reconoce, mientras reivindica un aumento en los periodos de maternidad y apoyos a la conciliación. 

La vilalbesa Mónica Rodríguez, con dos hijos, se apoya en sus padres para poder conciliar

"Os catro meses son insuficientes, só pensando en dar o peito, o que recomendan é ata os seis", reflexiona, sin dejar de ponerse en la piel de los que no se animan a formar una familia, aunque ella cree que todas las renuncias y los esfuerzos merecen la pena.

¿Y habrá un tercero? "Non me importaría repetir, a sensación de estar embarazada é unha pasada, pero é complicado loxisticamente", dice con cierta nostalgia, consciente de que ha empezado a quemar etapas que no van a volver. 

Estrenando maternidad

Marta Val, vecina de Santa Cristina, en Cospeito, está viviendo todo intensamente y por primera vez. En agosto de 2023, con 35 años, dio a luz a su primer hijo, Brais. "É un neno marabilloso, dorme e come", resume sobre el día a día del pequeño, al que no descartan darle un hermano.

WhatsApp Image 2024-02-12 at 16.00.22
Marta Val, de Cospeito, con su familia. EP

Por el momento disfruta de lo mejor de la maternidad, que para ella "é telo, velo e estar con el", y de lo peor, "esa sensación de que o abandonas" ahora que ya ha tenido que reincorporarse al trabajo.

En este sentido, Marta critica igual que muchas otras madres que las bajas no llegan. "Deberían durar máis, con catro meses aínda é moi pequeniño, non digo un ano, pero polo menos ata os oito meses que xa come e son algo máis grandes", dice.

Marta Val, de Cospeito, reivindica que cuatro meses de baja son insuficientes

Mientras confirma que los malabares en el tema de la conciliación son otro de los obstáculos a los que hay que hacer frente en su nueva condición de madre.

"Se se pon enfermo, que fas? Estás unha semana sen traballar?", se pregunta, mientras confirma que en su caso tiene la fortuna de que el pequeño tiene a sus cuatro abuelos, que siempre están ahí para echar una mano. Pero no todo el mundo tiene esa misma suerte. "Por iso teñen que empezar a cambiar cousas, é necesario, senón as cifras de natalidade irán baixando aínda máis", pronostica.

SONIA CERVANTES Y MARA POL
Sonia Cervantes y Mara, en Pol. EP

Sonia Cervantes también tuvo a su primera hija, Mara, en 2023, en Pol y con 33 años. Ella siempre había tenido claro que quería ser madre, "pero nunca vía que fose o momento", reconoce esta nueva madre, haciendo referencia "a esa estabilidade que todos queremos ter e tamén a dispoñer de tempo para poder compartir moitos momentos xuntos".

Hasta ahora, valora la experiencia. "Pensei que sería más difícil, ás veces a xente asústate e non é para tanto", asegura, mientras abunda en que la vida "cambia e as prioridades tamén, pero ser nai é algo único".

"O mellor é vela medrar —pasa muy rápido, asegura— e tamén os momentos que podemos pasar todos xuntos descubrindo cousas con ela", dice, mientras da detalles de lo que considera peor: "É o medo a non facelo ben e a inexperiencia dos primeiros meses". A lo que suma "a falta de tempo para facer todo o que che gustaría".

Sonia Cervantes, de Pol, retrasó la llegada de Mara por la falta de estabilidad económica y laboral

En su nueva condición, para Sonia "toda axuda é pouca". "A conciliación é moi complexa, traballamos os dous e se non fose pola gardería seríanos moi difícil", dice, aunque cree que las renuncias tienen "unha recompensa boa".

Para ella, la baja natalidad se debe en gran parte porque "cada vez tardamos máis en independizarnos e ter unha estabilidade laboral", pero también en que no se encuentra tan pronto como se quiere "ese momento idóneo para poder desfrutar deles".

Por el momento Sonia no tiene claro si seguirá engrosando las cifras de nacimientos en los próximos años. "Aínda non o sei, por unha parte si, será porque eu non son filla única e parece que é algo que nos complementa, pero por outra vexo que é cedo para pensar niso", concluye, entre esas dudas que asaltan a tantas madres y tantos padres en estos tiempos. 

Comentarios