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Perfil | Un matrimonio muy conocido en la zona

El matrimonio fallecido en A Pastoriza, en la celebración de sus bodas de oro. AEP
El matrimonio fallecido en A Pastoriza, en la celebración de sus bodas de oro. AEP
Se casaron hace más de 50 años y tuvieron una explotación de ganado, un negocio familiar que cerraron hace unos tres años

Manuela Iglesia Fernández nació en la parroquia pastoricense de Baltar, donde viven aún algunos familiares. Hortensio Ónega Murado, en Crecente, en la misma casa que compartieron durante los más de 50 años que estuvieron casados —celebraron por todo lo alto sus bodas de oro en 2012—. 

Era una familia muy conocida en la zona. Tuvieron durante años una SAT, con alrededor de medio centenar de cabezas de ganado, y todos los definen como muy trabajadores. A él también, pero sobre todo a ella. Como muchas mujeres y matriarcas del rural se encargó de la casa, la granja y la familia. 

Tuvieron una hija, que vivía con ellos, y tres nietos: una chica que tiene un negocio en Meira y dos chicos, que son guardias de seguridad en Madrid. 

Dejaron la SAT hace alrededor de tres años y se jubilaron. Cerraron lo que fue el sustento familiar porque no había relevo para la granja. 

Dicen que eran sociables y, sobre todo, hospitalarios, de esa gente que siempre está dispuesta a poner un café sobre la mesa. A él le gustaba pasear, aunque fue perdiendo fuerzas y salud, pese a ser un hombre robusto. Tenía limitaciones para caminar y también de visión, después de ser operado hace algunos años. Los vecinos lo veían menos en los últimos meses. 

Los restos mortales del matrimonio descansan en el tanatorio Serfuja de Lugo. El entierro es este lunes en Crecente a las 17.00 horas

En la década de los años 90 fue concejal por el Partido Popular. Y dicen los que coincidieron con él en aquella corporación que era "moi sociable, falador e bo veciño", como destaca Diógenes Iglesia, del PSOE. También tienen buenas palabras compañeros de su propio partido, como José Bouso: "Fomos compañeiros e teño moita relación coa familia. Era un matrimonio exemplar". 

Ella, más ágil y delgada, se mantenía en buen estado de salud y era muy querida. "Era especial, encantadora, recibíate con moito cariño, eran acolledores e non temos palabras para describir o que pasou", comentaba una vecina, todavía conmocionada. 

Los que los conocían, al menos de puertas para afuera, aseguran que ella cuidaba de él "como el niño de sus ojos". "No le faltaba de nada". Y él le correspondía. 

"Eran una pareja unida", repiten algunos, que hablan de que se les podía ver juntos, al menos antes, en las actividades municipales o en viajes del Imserso y a los balnearios. "A cabeza é complicada pero eles eran moi boa xente", decía un vecino, mientras otro los definía como "marabillosos". 

La familia decidió velar sus cuerpos en la intimidad y, aunque en un primer momento barajaron Meira, finalmente decidieron que sus restos mortales descansaran en el tanatorio de Serfuja en Lugo. El entierro es este lunes a las 17.00 horas.

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