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Más de 200 jornaleros harán pruebas en Castro tras el brote con seis positivos

Algunos de los jornaleros ailados en Castro. C. ARIAS
Algunos de los jornaleros ailados en Castro. C. ARIAS
Las residencias de mayores del concello y el centro de daño cerebral vuelven a la fase 0, por lo que se prohíben las visitas

El número de casos positivos por coronavirus entre los jornaleros de la fruta que residen en Castro de Ribeiras de Lea ya aumentó a seis, tras confirmarse el domingo por la tarde el primero, y son muchos los que prevén que la cifra siga en ascenso con el paso de los días.

El Sergas, que aisló a los 50 trabajadores que conviven en el mismo edificio de Castro desde que se confirmó el primer positivo, realizó este martes las últimas PCR a los trabajadores y un equipo de hospitalización a domicilio se desplazó hasta el municipio chairego para conocer de primera mano su estado de salud y para establecer circuitos y detallar la forma de llevar a cabo la cuarentena.

La previsión es que los 50 jornaleros, que conviven, trabajan y se desplazan juntos en autobús a los invernaderos, se queden aislados en el edificio, ubicado en la Avenida Terra Chá, los 14 días que establece la cuarentena.

Pese a que en un primer momento las pruebas se realizaron a los contactos más directos, desde el Sergas ya hicieron pública su intención de facilitar los test a todos los trabajadores de la empresa, que en los picos de más trabajo este verano superó los 500 jornaleros. En la actualidad, la cifra supera los 200 en total —además de en varios edificios de Castro, hay temporeros viviendo en Guitiriz y en otros concellos de la zona—, según la propia gerencia.

Desde el Sergas, además, se iniciaron los contactos con el centro de salud de Castro para que colaboren y los jornaleros, todos con contrato de trabajo, tengan un médico de referencia, y se informó a las residencias de mayores, tanto la de Castro como la de Castro de Rei, y al centro de daño cerebral, de que regresan a la fase 0, lo que implica que los usuarios no pueden salir de las instalaciones y se prohíben las visitas.

"Estamos a la expectativa, pero totalmente de acuerdo, porque el riesgo para los mayores es muy elevado. Los usuarios no salían desde marzo, pero ahora sin visitas tendremos que mantener más informadas a las familias, hacer videollamadas... Para ellos es duro, sobre todo para los que tienen discapacidades o demencias, les pasa factura, pero es lo mejor", explica Belén Pumares, la directora de la residencia de Castro. Muy próxima al edificio en aislamiento, suma unos 170 usuarios.

A varios kilómetros, Gemma Rodríguez, la directora de la residencia de Castro de Rei, que cuenta con algo más de 50 usuarios, también valoraba la medida. "Ya se anularon las visitas de hoy — decía por el martes—. Creo que es algo muy bueno, siempre hay más peligro estando cerca y ellos están muy mentalizados y si saben que hay más riesgo lo aceptan bien".

Desde el Concello de Castro de Rei, por su parte, este martes se incrementaron las labores de limpieza y desinfección "donde puede haber más riesgo" y en las zonas más concurridas por los jornaleros, como algunos espacios públicos o en la entrada de algunos establecimientos comerciales o de entidades bancarias, pero por el momento no se tomó ninguna medida más drástica. "Hay que extremar las precauciones, pero por el momento no se parará la actividad", dijo el regidor, Francisco Balado.

[Un jornalero espera un autobús en Castro. JOSÉ ÁNGEL DÍAZ]Un jornalero espera un autobús en Castro. JOSÉ ÁNGEL DÍAZ

"Venimos a trabajar y algunos nos odian"
Varios rostros se asomaban este martes detrás de los cristales del piso en el que están aislados 50 jornaleros en Castro. Pese al mal tiempo y la constante lluvia, muchos buscaban un respiro al otro lado de la ventana, conscientes de que tendrán que pasarse los próximos 14 días entre esas cuatro paredes. Llevan algo más de un mes en Castro.

"Hay mucha gente que nos odia y venimos aquí a trabajar. Sabemos que hay coronavirus, que podía pasar, pero debemos comer", dijo un senegalés de 22 años desde el segundo piso. Él dio negativo, varios "amigos", positivo. "No le tenemos miedo al coronavirus. Somos jóvenes, estamos juntos", añadió. "Estamos salvando la empresa y la economía de España»" dijo, mientras otras voces y algunas sonrisas se le sumaban.

En otras ventanas algunos miraban el móvil. En el edificio hay dos pisos, cada uno con una única cocina que comparten, y las horas "pasan lentas", decían.

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