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Gonzalo Alonso: "Hoy no te llaman de ninguna empresa sin echar antes un vistazo a tus redes sociales"

Gonzalo Alonso Abella. LULA HERNÁNDEZ
Gonzalo Alonso Abella. LULA HERNÁNDEZ
El publicista y community manager será el encargado de impartir una formación sobre marca personal promovida por el Concello de As Pontes, cuyo plazo de inscripción finaliza este viernes

¿En qué consiste el curso?

El objetivo principal es que empecemos a ser conscientes de la importancia de lo que mostramos y cómo nos mostramos en el entorno digital. Aprender a hacerlo en beneficio propio, comenzar a construir nuestra propia marca e ir dejando una huella digital interesante que nos pueda servir para crecer personal y profesionalmente.

¿Cuáles son las claves para crear una buena marca?

Son muchos los factores que influyen pero el más importante es que la historia que cuenta esa marca sea creíble, real y atractiva para empatizar con el público. Si no es así hay que analizar el por qué y trabajarla mucho. El tiempo y la constancia suelen ser buenos aliados.

¿Qué importancia tiene la imagen que se transmite en las redes?

Mucha más de la que creemos. Ahora mismo las redes sociales son nuestro escaparate y si nos tienen que buscar el primer lugar de referencia es Facebook, Twitter, Instagram, LinkedIN...

¿En qué influye la huella digital?

Para todo. Hoy no te llaman de ninguna empresa sin antes echar un vistazo a tus redes sociales. Para la selección de un curso, para un crédito bancario o para ligar. 

También se abordarán cuestiones como el bullying, la discriminación o las conductas de género. ¿El anonimato sigue siendo el gran enemigo de la red?

Sí, sin duda lo es y aunque las propias redes tienen herramientas para denunciar, es muy difícil hacerlo si no tiene nombre o teléfono, por eso las políticas de datos de las redes sociales son cada vez más estrictas.

¿Es la primera vez que ejerce de formador? 

Para la gente de mi pueblo, sí. Mi objetivo es que les guste lo que les voy a contar y despertar interés en ellos.

Durante las crisis muchas empresas consideran la publicidad como un gasto superfluo. ¿Cree que es realmente prescindible?

El hecho de que nos quedásemos encerrados en casa con el único recurso de Internet y las redes sociales, ha hecho ver a los clientes que al final en un momento en el que las puertas de sus negocios se tenían que cerrar, una ventana se abría, una ventana al mundo. Fue una bofetada de realidad para todos, ya no es que esto fuese necesario, es que en este momento era imprescindible para seguir dando visibilidad a marcas, empresas, productos y servicios.

La pandemia fue una bofetada de realidad para todos. En un momento en el que las puertas de los negocios se cerraban, internet se abría como una ventana al mundo

¿Cómo está el sector?

Colocándose. Nos habían dicho que la digitalización llegaba para quedarse, pero no teníamos prisa. La página web la teníamos abandonada, lo de vender por internet no estaba muy claro, las redes sociales cuando nos acordábamos subíamos algo...Y de repente llega la pandemia y nos vemos obligados a hacerlo todo muy rápido. Ahora estamos en el momento de asumirlo, ordenarlo y profesionalizarnos. 

Actualmente trabaja como community manager. ¿Qué ofrece?

El proceso con el cliente es hablar con él y conocerlo, conocer el producto y sus ideas, la parte de escucha es fundamental. A partir de ahí nos sentamos nosotros y creamos un plan adaptado a sus necesidades y a su economía, al final es una consultoría completa de imagen, comunicación y marketing adaptado a su empresa. Todas tienen que comunicar y que estar pero la forma de hacerlo y las herramientas son distintas.

¿Ha conseguido mantener los clientes? ¿Y sumar nuevos?

En un principio todos nos quedamos bloqueados, yo hablé con mis clientes y les dije: «Ahora es cuando tenemos que hacer un esfuerzo y seguir». Continúo con los que tenía y se me abrieron nuevos horizontes, pequeños negocios que fueron conscientes de la importancia de profesionalizar su imagen. Las asociaciones y las ONG tienen mucho trabajo que hacer en cuanto a comunicación. Estamos despertando todos. Creo que nos enfrentamos a un momento bonito, especialmente los que nos dedicamos a comunicar.

¿Realmente le compensa a una empresa dedicar esfuerzos en proyectar una imagen? ¿Se valora?

Las cosas están cambiando porque al final todos empezamos a ser conscientes de a dónde vamos a mirar para buscar una opinión: a internet, a las redes sociales o a los buscadores. Yo antes de reservar una mesa miro siempre las redes, los comentarios, sus posts, sus fotos, críticas y valoraciones, para mí es importante que esté cuidado todo esto. 

¿La pandemia ha ayudado a que el pequeño comercio también se quiera mostrar al mundo?

Sí, y es más, creo que ahora es más consciente el cliente pequeño que el grande. La gente ahora se desplaza de un pueblo a otro porque se enteró a través de Instagram que en tal bar ponen un chocolate con churros espectacular, o tal tienda tiene una estética muy cuidada que le gusta y se acerca hasta allí para hacerle una foto. Una mesa bonita o una terraza curiosa van a llamar siempre más la atención, a partir de ahí el resto del trabajo lo hace el público.

Durante el confinamiento escribió un diario a su abuela a través de las redes. ¿Pensó en la repercusión que iba a tener?

Aquellos primeros días fueron muy extraños. Mi abuela, con miedo, no paraba de hacerme preguntas de lo que estaba ocurriendo en Madrid. Las redes sociales se llenaron de montajes y noticias falsas. Recuerdo la foto de la Gran Vía llena de ataúdes, era un montaje, pero a mucha gente le cuesta distinguir realidad de ficción.Escribí como forma de desahogo, conté una realidad que estaba viviendo. Supongo que funcionó porque mucha gente se sintió identificada. Lo mejor, los mensajes de la gente, y lo peor, que en algún momento algún mensaje se quedó sin responder y después me lo dijeron; aprovecho para pedir disculpas y decir que no puedo estar más agradecido.

En corto
Lleva muchos años viviendo en Madrid. ¿Qué es lo que más le gusta de vivir en la capital?
El anonimato y la libertad que te da una ciudad grande.
¿Y qué echa de menos de Galicia?
A la familia, especialmente a mis sobrinos, que me estoy perdiendo bastantes cosas de ellos, a los amigos, el lacón con grelos, los freixós, el pescado y el mar.  
Si tuviera que quedarse con un rincón de As Pontes. ¿Cuál sería?
Dos, por favor: el parque municipal, allí cerca viví y me gusta mucho esa zona, y la villa, donde iba muchas tardes con mi madre y el abuelo Eduardo.
¿Cuál es su red social preferida?
Facebook, porque conectarme es volver a casa.
Le apasiona viajar. ¿Qué destino tiene pendiente?
Pues tengo muchísimas ganas de hacer un recorrido por A Costa da Morte y A Ribeira Sacra también la tengo pendiente.
Una película.
Tres: ‘La lista de Schindler’, ‘Memorias de África’ y ‘La vida es bella’.
Un libro.
‘La Colmena’, de Cela.
Un sueño por cumplir.
¿Uno? ¡Imposible! Tengo muchos. Seguir escribiendo, que no me falte trabajo y colaborar en una emisora de radio, la radio es mi medio preferido. En lo personal, quedarme como estoy.

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