La geolocalización permite recabar datos de los porcos celtas de Mestre

Los animales de la fundación TerrEo forman parte de un estudio sobre silvopastoreo
Colocación de crotales para el seguimiento de los animales. ASOPORCEL
photo_camera Colocación de crotales para el seguimiento de los animales. ASOPORCEL

Los cerca de 50 cerdos de raza porco celta que el Concello de Ribeira de Piquín cría en una superficie de diez hectáreas en los montes de Mestre, a través de la fundación TerrEo, forman parte de una investigación sobre la conservación y la gestión de sistemas agroforestales resilientes a través del silvopastoreo, para la que se recabarán datos a través de un sistema de geolocalización que permitirán "conocer sus hábitos de desplazamiento y descanso, sus zonas de preferencia y sus comportamientos sociales".

La Asociación de Criadores de Raza Porcina Celta (Asoporcel) y el Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo (Ciam), con la colaboración del Concello de Ribeira de Piquín, trabajan estos días en las revisiones sanitarias de los animales y la colocación de los crotales, dotados con dispositivos GPS para realizar el seguimiento.

Esta actuación es el primer paso del estudio Life-Silfore, que tiene como campos de pruebas terrenos de Mestre, Cenlle -también con porco celta- y Moaña -con ganado caprino- y se prolongará hasta el año 2027.

A través de este proyecto se busca analizar métodos que mejoren la resistencia de las masas forestales ante el cambio climático y los incendios. Así, en Mestre se recabará toda la información posible para después poder "relacionar aspectos intrínsecos de la parcela, tales como la cobertura vegetal, la hidrología, la geología o la topografía, con la actividad animal diaria del porco celta", detallan desde Asoporcel.

El Concello de Ribeira de Piquín ponía en marcha este espacio dedicado a la cría de porco celta, que cuenta con sistemas autónomos y móviles para la alimentación de los animales en el marco del grupo operativo Forescelta, y después asumió su gestión a través de la fundación municipal TerrEo.

Los primeros 50 porcos celtas se comercializaron en tres lotes, adquiridos por Tres Fuciños y Buenavista. Los animales llegan a Mestre con unos tres meses -el segundo grupo entró hace unas semanas- y se ponen a la venta en torno a los nueve.

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