Francisco Ruiz, un hombre orquesta en el fútbol

El vilalbés acaba de unir la faceta de árbitro a las de jugador, entrenador, directivo o presidente, que ya desempeñó en el club rojiverde
Francisco Ruiz arbitrando un partido de alevines en el campo de As Gándaras. BERA ARIAS
photo_camera Francisco Ruiz arbitrando un partido de alevines en el campo de As Gándaras. BERA ARIAS

Él mismo reconoce que a muchos les cogió por sorpresa su nueva faceta, pero lo cierto es que él lo tenía claro desde hace incluso varias décadas. Francisco Ruiz acaba de estrenarse como árbitro, la única parcela del fútbol en la que no había estado implicado, y se muestra satisfecho y muy ilusionado.

Aunque su debut fue hace poco más de una semana, la decisión la tomó hace ya 32 años, cuando hizo el curso de entrenador. "Entonces tuve un profesor, José Ángel Varela Bargueiras, que era un árbitro de Lugo que nos daba la clase de arbitraje y reglas del juego. Fue él el que me metió este gusanillo. Soy perfectamente consciente de que dije: algún día voy a ser árbitro", recuerda Ruiz.

Y dicho y hecho. Ahora que dejó atrás su etapa como presidente del Rácing Vilalbés y dispone de algo más de tiempo, se animó a realizar el curso de árbitro. "Era una cosa que me quedaba por hacer en el fútbol", explica, mientras enumera todas las facetas por las que pasó en este deporte, siempre vinculado al club rojiverde: "Fui jugador, entrenador, delegado, secretario, presidente, utillero, speaker en A Magdalena y hasta cantinero; pues me faltaba una de las cosas más importantes, que es ser árbitro".

Cuando hice hace 32 años el curso de entrenador, el árbitro varela Bargueiras me metió el gusanillo"

Reconoce que no es habitual que alguien de su edad —tiene 48 años— se meta a arbitrar, pero su ilusión y generosidad por ayudar en el mundo futbolístico pudieron más. "En el curso éramos doce y quitado a Noa Cupeiro, que va a hacer los doce años y hay más diferencia, los demás eran chicos jóvenes a los que creo que les doblaba la edad a todos", señala y lamenta que no haya más gente que no dé este paso como él, ya que "el fútbol es mucho más cómodo verlo desde fuera del campo".

El colegiado vilalbés ata la bota a un jugador. BERA ARIAS
El colegiado vilalbés ata la bota a un jugador. BERA ARIAS

"Hay necesidad de árbitros, porque cada vez hay más partidos, sobre todo de categorías inferiores. Si se apuntara para echar una mano más gente relacionada con el fútbol, la situación estaría mejor", reflexiona Ruiz.

Sobre su debut, asegura que fue "muy bien" y que toda esta experiencia está resultando "muy satisfactoria" desde que la empezó. "Aprendí muchas cosas y me di cuenta de lo ignorantes que somos en el fútbol en el tema de arbitraje y reglas del juego", asegura.

El nuevo colegiado vilalbés se centra en dirigir partidos de fútbol 8, las categorías más pequeñas, tal y como hizo cuando fue entrenador. "Siempre fue la parte del fútbol que más me gustó, formando a los más pequeños es donde realmente estoy cómodo y donde creo que soy más útil y válido", comenta.

El fútbol 8 es la parte que más me gustó desde siempre; formando a los más pequeños es donde estoy más cómodo"

Y pese a llevar poco tiempo, ya tiene alguna anécdota que sumar a su largo periplo en el mundo futbolístico. "El primer día, en un partido de prebenjamines, había un jugador muy pequeño que atacó dos veces hacia su portería. En la primera lo avisaron los compañeros, pero cuando fue de segundas mandé parar y le expliqué que tenía que marcar en la otra. Me dijo: ‘Ya lo sé, pero como cambiamos de campo en el descanso me despisté’. Me hizo mucha gracia", recuerda con cariño.

Desde su nueva perspectiva sobre el terreno de juego, cree que hay menos problemas ahora con los aficionados que antes, pero hace un llamamiento a vivir este deporte de forma "menos intensa y dejar a los niños disfrutar, lo cual normalmente no tienen problema si no están alterados por lo de fuera".

Y dentro de esta nueva aventura futbolística, reconoce también sentirse "afortunado" y "muy agradecido" por contar con el apoyo de su mujer y sus hijos. "Si no tuviera la familia que tengo, no podría darme este capricho o hobby, porque quita tiempo y sin ese apoyo no podría", apunta.