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Incendio en As Pontes: "Es imposible aún asimilarlo, el bar era nuestra vida"

Estado en el que quedó el edificio del bar Centro, totalmente acordonado. C. ARIAS
Estado en el que quedó el edificio del bar Centro, totalmente acordonado. C. ARIAS
Tras un incendio devastador, el centro pontés fue retomando la normalidad sin un negocio histórico y con dos edificios derruidos

"Es horrible, es imposible aún asimilarlo, el bar era nuestra vida. No tienes ganas de nada, ni de comer, solo de llorar. Nunca pensé ver esto", dice Mari Basanta, una de las dueñas, junto a su hermana Fina, del bar Centro, el histórico local que este martes quedó completamente destrozado tras un devastador incendio que redujo a cascotes dos edificios del centro urbano de As Pontes.

"Fueron demasiadas horas viendo cómo se destrozaba todo, el fuego, el piso cayendo... Es muy triste", explica una hostelera que suma 17 años tras la barra de un negocio que desapareció en unas horas, mientras reconoce que, aunque es muy pronto, se empiezan a plantear alquilar otro.

"Mi hermana tiene 74 años y no sabe vivir sin el bar, y yo, 62, y estamos acostumbradas a estar siempre con gente, somos una familia", dice, aún con la angustia metida en el cuerpo. Sentadas en dos sillas, ambas permanecieron frente a su negocio sin moverse mientras el incendio lo arrasaba.

Volver a pensar en el bar en su misma ubicación es una utopía. "Es impensable recuperarlo allí. Hay que tirar todo y desescombrar. Lo único que se podría salvar es la fachada", explica Kiko Vázquez, el dueño del edificio del bar Centro. Recibió una llamada para alertarlo del incendio y ayer se desplazó desde Vigo, donde vive, a As Pontes para ver las consecuencias.

"La impresión es grande, por mucho que sepas, cuando llegas y lo ves se te cae el alma a los pies. Tengo a mi madre con 90 y tantos años en Vigo y prefiero que no vea nada de esto. Ellos regentaron aquí el bar Viveiro muchos años y se moriría de pena", indica, al tiempo que explica que están en contacto permanente con la Policía Local y los seguros del bar y el edificio para coordinarse con los pasos que hay que dar.

"De momento la idea es pasar el duelo de esto y asegurar que no haya accidentes", dice el dueño de uno de los edificios –del otro, en el que se inició el fuego, ayer aún no se tenía constancia de ningún movimiento por parte de la propiedad, que según avanzaron algunas fuentes, es una mujer de avanzada edad que reside en la residencia de mayores local–.

La Policía Local, por el momento, acordonó tanto los dos edificios como las dos calles afectadas, la Rúa Cabanillas y la Avenida da Coruña –se va a habilitar un paso peatonal para que se pueda acceder a todos los negocios–, e hizo hincapié en la necesidad de intervenir en ambas fachadas de forma urgente para evitar posibles peligros por caída de cascotes.

Algo que también resaltaron desde el parque comarcal de Bomberos del Eume, cuyos efectivos trabajaron en el lugar del incendio hasta las tres de la madrugada. Regresaron a las cinco por si volvía a reproducirse el fuego.

El centro urbano pontés amaneció este miércoles todavía con el susto en el cuerpo pero poco a poco fue retomando la calma. Tan solo un negocio, Mama Cakes, situado en el inmueble pegado al edificio en el que se inició el fuego, no abrió sus puertas. "Decidimos cerrar por precaución y porque huele mucho a humo. Una ventana se dilató y tuvimos que arreglarla porque no se podía cerrar y hay que ventilar un montón. Sigue habiendo un olor muy fuerte que molesta y tuve que tirar todos los pasteles que tenía en los expositores", dice Josilene Wessolwski, que espera poder abrir este jueves o viernes.

El resto de negocios lo hizo con normalidad este miércoles desde primera hora de la mañana. La tienda de ropa Vilaboy, a un lado del edificio del Centro, y el bar Segunda Cueva, al otro, no sufrieron ningún daño. "Pasamos miedo y estuvimos muy preocupados", reconocen María José Ramos y Fina de Vilaboy, mientras María Fernández asegura haber pasado "una tensión terrible y mucha impotencia". En la Avenida da Coruña, O Colador tampoco sufrió consecuencias, igual que Galuven y Rovil. "Solo algo de olor a humo", dicen en La Estrella. Pili y Mari Felgueiras fueron las primeras en avisar en el bar Centro del fuego y en los primeros minutos sintieron el pánico de no saber si el incendio era en su casa o en la de al lado. "Pasamos muchísimos nervios", aseguran ambas.

Tres viviendas continúan desalojadas
Las viviendas situadas en el portal contiguo al edificio del Tonet’s, en el que se inició el incendio, fueron las más afectadas por el humo y en el ático, incluso, ardió una pequeña parte del falso techo. En total, residen actualmente cuatro personas en este portal y, por el momento, aunque ya han podido entrar en sus casas, han decidido esperar.

MUCHO HUMO... "Abrí las ventanas y dejé ventilando todo, pero es inviable estar allí. Pican los ojos y la garganta y huele muchísimo a humo, en el portal ya no aguantas. Además entró agua y hay cosas estropeadas», explica Manuel Tojeiro, que indica que irá un perito a ver el estado del tejado y una empresa a realizar una limpieza en profundidad.

... Y PROBLEMAS CON EL AGUA. "El incendio casi llega a mi casa y después se me inundó todo", dice Artemio Formoso, que asegura que habrá muchas cosas inservibles entre el agua y la ceniza. "Hay que tomárselo con calma, no nos pasó nada, pero gracias a Dios que tengo la casa de mi madre", dice.

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