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Endesa deja sin bonificación de la luz a unos 1.500 pensionistas de As Pontes

Xosé Golpe y Maite Méndez asesoran en la Faepac. C.ARIAS
Xosé Golpe y Maite Méndez asesoran en la Faepac. C.ARIAS
La eléctrica cumplió su anuncio y retiró la tarifa de empleado a los pasivos y a las viudas y los sindicatos luchan para recuperar "un derecho" y un beneficio social que "es salario"

Cinco días después de que Endesa anunciase que cesaba la actividad en la térmica pontesa, la eléctrica cumplió lo anunciado por carta a sus pensionistas, tras una prórroga de seis meses, y el 1 de octubre los dejó sin tarifa de empleado. Hay unos 26.000 jubilados o viudas afectados en España, alrededor de 1.500 vinculados a la empresa en As Pontes. Y lo que parece un mal menor en la situación actual, tendrá su repercusión económica en la localidad.

"Non temos o número exacto, hai moitos que xa non viven aquí, pero nas asambleas enchemos dúas veces o Alovi", dicen desde los sindicatos en un cálculo rápido, y es que 1.400, al menos, pasaron por la mina y otros 400 trabajaron en la central.

"A xente está preocupada, algúns aínda non o cren, pero ao remate do mes chegará a factura", dicen sindicalistas como Fernando Blanco, Nicasio Pena o José Hurtado, que estuvieron en muchas mesas de negociación de convenios pero que nunca imaginaron que esta situación llegaría. Pero no tiran la toalla. "A batalla non está perdida", dicen.

Tras la sentencia de la Audiencia Nacional que dio la razón a Endesa presentaron un recurso que admitió el Tribunal Supremo y solicitaron medidas cautelares para tratar de suspender la decisión de la eléctrica. Este martes está convocada una reunión en Madrid de la coordinadora de pensionistas y no descartan anunciar movilizaciones. Conscientes de que es un momento difícil, "e hai dúas batallas sindicais", aseguran que la gente responde.

"A luz, como todos os beneficios sociais, é salario", defienden, y hablan de derechos adquiridos que nacieron con la nacional Calvo Sotelo y que continuaron inamovibles con Endesa. Hasta ahora. En la negociación del último convenio, un tira y afloja entre Endesa y los sindicatos que sigue enquistado, la luz y los beneficios sociales se convirtieron en el centro de las batallas -la eléctrica se ahorra 40 millones dejando a los pensionistas sin ellos-.

Los vinculados a la central de As Pontes tenían 30.000 kilowatios bonificados al año para su vivienda habitual y la segunda residencia -en otros centros era un contador ilimitado- y Endesa les ofrecía ahora a todos 3.500. Ellos solicitan 15.000 y sacar la luz del convenio, para tener contratos individualizados que garanticen que la situación no se repita.

Repercusión. "O impacto é moi grave", dicen desde los sindicatos, mientras defienden que la luz no es un "privilegio", sino parte de un salario que ahora pierden. "A luz non é gratis, págase o Iva e declárase como retribución en especie", dicen, y señalan que hubo trabajadores que eligieron la eléctrica por los beneficios sociales y que en las negociaciones se primó siempre mantener la electricidad y no subir los sueldos. "Nos pagaban en kilowatios y no con monedas, pero todo salía de la masa salarial", señalan, y advierten que habrá un impacto económico.

"O que se pague agora na factura non se invertirá nos negocios", dicen, y cifran en una media de 2.000 euros al año el coste que supondrá perder este derecho a cada pensionista. La mayor parte de las casas son "totalmente eléctricas" y habrá que hacer un desembolso para adaptarse.

En la Fundación Axencia Enerxética de A Coruña (Faepac) están "sobrepasados". "Temos un pico de demanda de información, cunha media de 14 persoas a diario", dicen, y explican que las principales consultas están dirigidas a bajar potencia (es gratis), pasar de trifásica a monofásica (entre 200 y 400 euros de media) o sobre sistemas de calefacción alternativos.

"Hai que adaptar usos e costumes e hai un drama social, con xente moi maior que non sabe que facer ou a situación na que quedan as viúvas, que non cobran os mesmos soldos", comentan, al tiempo que indican que cambiar toda la instalación es una "gran inversión", que cifran entre los 7.000 y los 10.000 euros.

Desde los sindicatos piden calma y, de momento, bajar la potencia y no cambiar de comercializadora para no perder el derecho en caso de conseguir recuperarlo. E igual que en la Faepac, aumentó la solicitud de información y de trabajo en las empresas de electricidad y de calefacciones. Solo en Montajes As Pontes realizaron en los dos últimos meses 70 cambios de tensión o bajadas de potencia -tienen 40 pendientes- y en Elicio Gómez ya suman más de 50.

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