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La encrucijada del PP vilalbés

Alberto Núñez Feijóo y Agustín Baamonde. C.PÉREZ
Alberto Núñez Feijóo y Agustín Baamonde. C.PÉREZ

El "resultado inapelable" del 26-M, que muchos atribuyen a una fractura interna del partido escenificada en la pérdida del voto rural, supone un punto de inflexión en el bastón de Fraga

"Por aí dise que o PSOE non gañou as eleccións, que as perdeu o PP", apunta un vecino de Vilalba sobre el inesperado resultado electoral del 26 de mayo, en el que el partido fundado por Manuel Fraga se despidió de la histórica mayoría absoluta en su casa y también de la victoria.

"O resultado é inapelable", dice el alcalde en funciones, Agustín Baamonde, sorprendido aún, no tanto por perder ese noveno escaño -de 17- que marca para el PP la diferencia entre gobernar y liderar la oposición, sino por que el PSOE los superase en número de votos, algo impensable en el bastión popular por excelencia.

"O resultado é moi malo, non pensaba que fose así, porque se estaban facendo moitas cousas», confirma Cheri Grandío, concejala popular desde 2007. Ambos apuntan a la zona rural como la clave para entender cómo se consumó el fracaso electoral: «No rural o PSOE gañou en cinco parroquias onde non gañara nunca", dicen.

Son las de Román, Santaballa, Goiriz, Lanzós y Nete. En esta última, donde también votan los vecinos de Noche y Xoibán, se pasó de un contundente 236-84 en 2015 a un ajustado 146-153 con color socialista. "O PP nunca perdeu no rural, o casco urbano é diferente, hai xente nova, pero nas parroquias a dinámica é outra", insiste Grandío, a quien, tras analizar los resultados, le parecen "moi significativas" las mesas en las que se consumó una derrota que espera que "teña repercusións".

Porque ella tiene claro que la escisión interna del partido "remou en contra" y restó opciones de mantener el gobierno. "Eu son unha traballadora nata no Concello, por e para Vilalba, non para lucro persoal", defiende Grandío, lamentando que en el partido esto no siempre se valore y que en cambio se "fagan as cousas mal, non en Vilalba, senón en xeral".

Se suma así al análisis de Baamonde, convencido de que, además del mal momento general que atraviesa el PP y del desgaste que supone gobernar durante cuatro décadas, "a fractura pasou factura nas eleccións, así é como se explica este sorpasso que non esperaba ninguén". Quizás un escarmiento que fue más allá de lo previsto.

"O resultado da votación probablemente é máis persoal ca ideolóxico", añade Baamonde, que confirma la existencia de "dos formas diferentes de entender a acción política, que hai tempo que existen", si bien fue ahora cuando "afloraron con contundencia". Y si los vecinos se preguntan si hay nombres propios en ese caldo de cultivo con un desenlace indeseado en las filas populares, la respuesta es clara: "Haberlos hailos, pero non os imos poñer".

No son tan cautos los rumores pre y post electorales, que miran a las ausencias en una lista muy renovada. Una de las más notorias fue la de Iván Fernández Hermida, edil desde 2003. Reconoce que "algo non se fixo ben para perder as eleccións", pero rechaza las habladurías "sin fundamento", aludiendo a su trabajo para justificar su nueva etapa. "Sigo sendo do PP", concluye, abogando por la unión bajo las siglas para "facerse máis fortes" y avanzar, "dar un paso atrás e tres para adiante".

También hay voces que se acuerdan del exalcalde y senador Gerardo Criado, sustituido a medio mandato por Baamonde para intentar corregir el difícil rumbo que parecían señalar las elecciones de 2015. Criado cree que "non se corrixiron as deficiencias de 2015, senón que se agrandaron". Además de señalar a la aritmética electoral -a la subida del PSOE se le sumó que el BNG no conservó su escaño- también apunta a la pérdida de unos 500 votos en el rural como los que marcaron la diferencia: "Só se mellorou en dúas mesas, empeorouse no resto".

Criado, que dice no percibir esas fracturas de las que se habla, prefiere "non buscar culpables dentro da casa" y aboga en cambio por realizar un análisis profundo, aludiendo a su profesión de veterinario: "Antes de prognosticar, hai que diasnosticar a gravidade, ver se hai cura, e dar o tratamento. Se é erróneo o diagnóstico, non hai cura". Y a su juicio, "o prognóstico non é grave, é solventable", algo muy necesario porque "as autonómicas están á volta da esquina".

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