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Emprender en plena pandemia

Luis Torrente, en el nuevo espacio coworking de As Pontes. C.ARIAS
Luis Torrente, en el nuevo espacio coworking de As Pontes. C.ARIAS
Luis Torrente estrenó este año un espacio coworking en As Pontes, el primero privado, pero la crisis del  coronavirus, con todas sus normas de distanciamiento social, no le permitió despegar

Son tiempos inciertos para todos, pero a algunos autónomos la crisis del coronavirus les cortó las alas antes, incluso, de poder despegar. Es el caso de Luis Torrente, que apostó por emprender y abrir un espacio coworking en As Pontes —el primero privado, que se suma a la oferta de la asociación de empresarios Seara en el polígono industrial de Penapurreira— y la pandemia lo sorprendió en pleno proceso.

"Estamos a la espera, como todos. Casi no nos dio tiempo a poder enseñar las oficinas a posibles clientes y llegó el estado de alarma", dice este pontés, que se mueve entre la resignación y la confianza de que las cosas se vayan normalizando. A mediados de enero de este año abrió en la calle Sergio Rivera Chao de As Pontes Espacio2oficinas, un coworking que nace en el local en el que antes tuvieron una tienda de decoración.

"Como ya éramos autónomos no tuvimos acceso a ayudas", dice. La pandemia los pilló con un cliente, un ingeniero técnico forestal que alquiló uno de los despachos, y otro lo ocupa él mismo, que es arquitecto técnico. "Estábamos arrancando y a los dos meses estalló todo, después de hacer una inversión importante, que a ver si recuperamos, para habilitar el local y preparar las oficinas", dice este emprendedor, mientras muestra un espacio totalmente renovado y en el que cuidaron todos los detalles.

"Se enseñó a varios clientes, pero no es un buen momento para eso ahora. Aunque no esté paralizado, porque nosotros podemos abrir en el estado de alarma, la gente está con miedo y eso se nota", dice este pontés, y mira hacia un futuro incierto y complicado para todos los sectores. "Va todo unido, va a haber más dificultades para trabajar", apunta, aunque reconoce que en las dificultades se aviva el ingenio.

La suya no es una realidad aislada, y aunque el Gobierno en un principio no especificó que la actividad de estos centros debiera suspenderse, la realidad es que la mayoría de espacios de este tipo, muchos en funcionamiento desde hace años, han visto reducida la asistencia de sus usuarios, sobre todo en los espacios comunes. "Los despachos privados se podrían utilizar igual. Tú tienes tu propia llave y entras y sales cuando quieres, pero se tiene que ir el miedo", dice, al tiempo que reconoce estar "a la expectativa". "Iremos poco a poco", concluye.ç

Una alternativa a un bajo o un piso
"Aquí en As Pontes si quieres una oficina alquilas un bajo o un piso y nuestra idea es ofrecer un espacio  cómodo, en el centro del pueblo, y con todo organizado para venir y trabajar. Solo tienes que traer tu  portátil", explica el impulsor del coworking pontés.

Seis despachos
Hay seis despachos independientes, que cuentan con mobiliario, conexión a internet, calefacción y servicio  de limpieza. Dos de ellos pueden comunicarse entre sí.

Espacios comunes
El coworking cuenta con una espacio abierto, que valdría como sala de reuniones, para una media de entre seis y ocho personas. Además hay una zona de descanso para tomar café.

Por meses
El alquiler se hace por un mínimo de meses para "dar un poco de estabilidad", explica el promotor de este espacio.

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