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El eco de Ramón Chao sonó en su piano

Felisa toca las teclas del piano, junto a sus hijos, Manu y Antoine, varios de sus nietos y Moncho Paz. C.ARIAS
Felisa toca las teclas del piano, junto a sus hijos, Manu y Antoine, varios de sus nietos y Moncho Paz. C.ARIAS

Familiares y amigos del escritor y periodista realizaron un emotivo y sencillo acto en su memoria con una caminata por el Paseo dos Soños, en la que estuvieron sus hijos, Manu y Antoine

El eco de Ramón Chao, fallecido hace poco más de un mes, llenó cada instante de un acto emotivo, en el que familiares y amigos quisieron rendir un pequeño tributo a un hombre que nunca olvidó sus orígenes, enraizados en esa Vilalba que ayer volvió a escuchar O Lago de Como en el piano de piedra de Prisciliano.

"Se hai sentimento, toca", decía Valdi, el creador de un piano que ya se ha convertido en un símbolo y que ayer reunió alrededor de su teclas a la familia Chao: Felisa, la mujer de Ramón, sus hijos Antoine y Manu, y algunos de sus nietos -Jaime, Merlín y Margarita-, que estuvieron acompañados por decenas de caras conocidas. Primero, en el Muíño do Rañego, después en una caminata por el Paseo dos Soños.

"Era importante compartir este momento, un acto sencillo pero entrañable", dijo Antoine Chao, que habló de Vilalba como "un lugar importante". "Pasamos mucho tiempo aquí y este realismo mágico gallego nos abrió muchos caminos en la música, la radio y el periodismo. Siempre ha sido un vínculo importante que hemos guardado", explicó.

Antes de sus palabras, Marisa Barreiro, la presidenta del Iescha, y amigos del homenajeado como el político Luis González Blasco, Foz, y los periodistas Moncho Paz y Perfecto Conde recordaron a un hombre que "sempre reivindicou a cultura", "unha persoa que hai que recordar", "o embaixador da cultura galega e española en Francia, ponte con América Latina e home de esquerdas".

Después de las intervenciones, dos de los nietos de Ramón, Jaime y Merlín, convertidos en el dúo Caos, tocaron un tema, y tras ellos se arrancó Manu Chao, que acompañado de su guitarra, emocionó a todos con un Carreteiro al que se sumaron muchas voces.

El famoso cantante -no se anunció previamente que vendría porque quería evitar protagonismos en un acto que fue, como él quiso, de su padre- no pudo evitar convertirse en el centro de todas las miradas, y con una sonrisa amable se fotografió con todo el que se acercó a pedírselo.

"Fue un acto muy lindo y entrañable. Estamos toda la familia agradecida. Volver a Vilalba es volver a mi infancia, a miles de recuerdos, a este río que es parte de mi vida. Nosotros vivíamos en París y aquello era aburrido, el fiestón era venir al San Ramón", rememoró Manu Chao, que dejó en el Paseo dos Soños la idea en el aire de volver a Vilalba, esta vez para dar un concierto.

El eco de Ramón Chao sonó en su piano
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