Dulce Navidad: una fiesta para el paladar

Las pastelerías y panaderías de la zona apuestan en estas fechas por sabores tradicionales combinados con innovación 
Dulces de Navidad. C.Arias
photo_camera Dulces de Navidad en Artesanía Pontesa del Mantecado. C.ARIAS

Hay muchas formas de celebrar la Navidad, pero una de las fundamentales, sin quitar mérito a Papá Noel, el Apalpador o los Reyes Magos que ya vienen en camino, es a través del paladar. Y aunque muchas de las grandes comidas familiares, de empresa o de amigos ya han quedado atrás con las celebraciones de Nochebuena o Fin de Año, todavía queda tiempo para celebrar y degustar los mejores sabores.

Hacemos un recorrido por algunas propuestas tradicionales y otras más innovadoras elaboradas con mimo en las panaderías de Terra Chá, Meira y As Pontes. Porque, ¿a qué sabe la dulce Navidad?

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Pastelería Ben, en Vilalba. M.ROCA

Turrón 

El turrón es el clásico de los clásicos. Presente en las cestas de empresa y en las bandejas se ha convertido en un imprescindible de la Navidad. Pero cada vez son más las panaderías que deciden hacer sus propuestas tradicionales para atraer clientela o arriesgar y llenar estos bocados de sabores que sorprenden. 

En la pastelería Casa do Muiñeiro, en Meira, elaboran turrones desde que abrieron sus puertas, hace casi una década. "Temos o de xema, o brando, claro e escuro, o duro, o de chocolate con améndoas e o de chocolate con crema de améndoas e garrapiñadas polo medio, que gusta moito. É moi saboroso e non esperas o sabor en boca", explica Raquel Abraira

Raquel Abraira: "O turrón do súper e o de pastelería non se parecen en nada. Os nosos turróns son 100% améndoa e nos comerciais é todo mestura"

Son tabletas, de 250 o 300 gramos, que se comercializan en cajas con una presentación similar a los que uno puede comprar en un supermercado, pero no tienen nada que ver. "O turrón do súper e o de pastelería non se parecen en nada. Os nosos turróns son 100% améndoa e nos comerciais é todo mestura", dice la pastelera, que habla de la importancia del producto de calidad para el resultado final. "O noso cliente busca un sabor determinado, o de toda a vida", concluye. 

En la panadería Artesanía Pontesa do Mantecado se lanzaron hace cinco años a la elaboración de turrones de sabores y en la actualidad ofrecen más de una docena de turrones diferentes que ya son todo un éxito. "Es un fijo todos los años y este en concreto está siendo una locura", dice Xandre Pérez-Sindín, que calcula que en toda la Navidad venderán más de mil de sus preciadas y peculiares tabletas, que en realidad son barritas de 150 gramos, elaboradas con esmeradísimo detalle. 

Xandre Pérez-Sindín: "El turrón es un fijo todos los años y este en concreto está siendo una locura"

Entre su oferta hay turrones de chocolate gold con avellanas —fue uno de los primeros y siempre funciona—, Kinder, chocolate negro con almendras, castañas con ron, cola explosiva —recuerda a los Peta Zeta infantiles—, café, canela, taína y pistachos, una lista a la que este año sumaron maicitos, cacahuete y miel de la Casa do Mel, además del de crema de orujo, la última incorporación en su carta de sabores. "Tuvimos que rechazar pedidos. A la gente le gusta probar sabores nuevos y nos encargaron muchos para cestas", dice este artesano de la dulce Navidad. 

También en la pastelería Ben, en la capital chairega, llevan "toda unha vida" apostando por innovar en esta propuesta típica de la Navidad. En la actualidad ofrecen a sus clientes turrón de chocolate, crujiente, de frutos rojos y pistacho, de lima y de crema de turrón. 

"Presentámolos en barrita, unha proposta un pouco máis vangardista que a típica tableta tradicional, duns 200 gramos. A xente busca outras cousas e funcionan moi ben. Non van a menos", dice Ovidio Pardiño, el responsable de un negocio que, como la mayoría en el sector, no deja de trabajar durante estas fechas.  

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Panetones. C.ARIAS

Panetone 

El dulce pan de Navidad, que nació en Milán y surgió según cuenta la leyenda por casualidad en el siglo XV para enmendar el error de un cocinero —se le quemó el postre, lo que llevó a uno de los sirvientes, llamado Toni, a preparar un pan con los elementos que había en ese momento en la cocina—, se ha convertido en otro clásico de estas fechas.

"Es otra locura. Este año pedí 1.500 cajas y no sé si nos llegarán", dice Xandre, en referencia a un postre que se hace con mucha mantequilla, harina, yemas, azúcar y aromas de cítricos y al que se incorporan trocitos de frutas o de chocolate. "La clave es la fermentación, que es muy larga, de tres días", dice el panadero. 

La alta demanda de este postre, que venden en dos tamaños —de kilo y medio kilo— se nota en todo el sector. Cada vez hay más panaderías que los elaboran, en muchas y variadas versiones, y las cifras que se manejan son cada vez más altas, tanto que incluso a veces el Panetone le empieza a ganar terreno en estas fechas incluso al tradicional roscón de reyes, otra de las apuestas seguras. 

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Amasando para el Roscóns de Reyes en Casa do Muiñeiro, en Meira. TEÓFILO LÓPEZ

Roscón de Reyes 

A pocos días de la visita de los Magos de Oriente, este postre es el más buscado. En algunas panaderías sólo se elabora estos días, pero en otras la producción comienza mucho antes, como en Casa do Muiñeiro de Meira. 

"Por petición popular empezamos xa na ponte de decembro. Ten clientes moi fieis", dicen en un negocio familiar donde el roscón se realiza en diferentes fechas: "A base é moi parecida pero varía o decorado e o sabor. En Reis leva por encima froita escarchada e azucre anisado, pero tamén o facemos polas Candelas, con améndoa fileteada por encima, e en Semana Santa, con ‘picadillo’  de froita", y en diferentes formatos: "Facémolo de 1,2 quilos, de 700 gramos e por unidades, do tamaño dun cruasán".

La masa lleva mantequilla, azúcar, sal, huevos, harina, levadura y rayadura de naranja o limón y puede saborearse solo o relleno de nata o crema, los clásicos que siempre funcionan, pero también los hay de chocolate o cabello de ángel, una de las especialidades de la casa que reclaman muchos clientes habituales. "Plantamos nós as cabazas. Toda a produción, tamén por atrás, é artesanal", dicen en referencia a un producto "con moita fama" que se basa en una receta tradicional y que mantiene la magia: "Hai faba e a hai rei, claro". 

En la pastelería Ben de Vilalba llevan ya días también elaborando roscones. "Hai xente que xa o quere para as comidas e ceas do Nadal, así que empezamos pronto, pero os encargos van aumentando de cara a Reis, que é o momento de máis pedidos", dice un pastelero que elabora el roscón tradicional relleno de nata, trufa o crema y en cuatro tamaños diferentes para satisfacer las diferentes demandas de sus clientes. 

Los roscones de la panadería Rozas, en Cospeito, también tienen una gran demanda. Salen más de medio millar cada Navidad de su obrador. "Empezo a facer fornadas pola ponte de decembro. Este ano Reis aínda coincide nunha fin de semana longa, pero normalmente se é un día solto, non chega. A xente quere roscón antes", dice Mónica Rozas. 

En su negocio elaboran el roscón solo o relleno de nata, crema o trufa. "Ás veces facemos algún máis novedoso tipo Kinder e o ano pasado fixemos de fresas con nata". El elevado precio de los frutos rojos este año no permite jugar tanto con ellos. Los roscones, que estos días venden por encargo, se hacen en tres tamaños.  

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Postres en la panadería Rozas, en Cospeito. EP

Tronco 

En la pastelería Rozas, suman otras propuestas dulces estos días. "Levo case 30 anos e algo que segue funcionando sempre é o tronco, un brazo de xitano clásico decorado con motivos navideños que está recheo de nata, crema ou trufa".

"A pastelería ten que entrar polos ollos, pero ten que saber ben", dice una repostera que estos días también prepara tartas tipo Ferrero o Kinder y decoradas para la ocasión. 

Mazapán 

Otro clásico es el mazapán, que elaboran en muchas panaderías. "Hai demanda, todo o produto de Nadal funciona", dicen en Casa Muiñeiro, donde su receta, a base de almendras, clara de huevo y azúcar glas, se incorpora a la novedad que presentaron este año: bombones de castaña con mazapán. "É unha maridaxe moi curiosa", aseguran. 

En la pastelería Ben de Vilalba los mazapanes son otra de sus especialidades, pero con un toque personal: a la almendra, el azúcar y la clara de huevo añaden leche condensada y nata. 

Polvorón 

En la pastelería meirega elaboran estos pequeños dulces que se deshacen en la boca de limón, canela o chocolate. Y en Artesanía Pontesa do Mantecado, de almendra, cacao o vainilla. Aquí, suman estas fechas otros bocados dulces: los nevaditos, una masa que se hace con manteca de cerdo, vino blanco, azúcar y harina.

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Nevaditos, en Artesanía Pontesa do Mantecado. C.ARIAS

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