Desaparición en Abadín sin final cerrado

La investigación para esclarecer qué le ocurrió a Enrique Bolívar continúa dos meses después sin nuevas pistas fiables
Dispositivo de búsqueda en septiembre para dar con el octogenario de Abadín.
photo_camera Dispositivo de búsqueda en septiembre para dar con el octogenario de Abadín.

La tranquilidad del barrio de Fontepresa, en la parroquia abadinesa de Quende, rodeado de montañas pobladas de eólicos en constante movimiento y con la A-8 sobrevolando por encima con un viaducto que recibe el mismo nombre, se mantiene a duras penas dos meses después de que se convirtiese en el foco de la noticia por la desaparición, todavía sin final cerrado, de uno de sus vecinos.

A Enrique Bolívar Díaz se le perdió la pista a escasos 200 metros de su vivienda, en la que residía solo, y a la que se cree que nunca llegó después de haber compartido café con una vecina.

¿Qué fue lo que le ocurrió? Hay pocas certezas y muchas preguntas para las que los investigadores todavía no habrían obtenido respuesta. Y es que aunque la investigación continúa abierta dos meses después no se han logrado muchas más pistas fiables para dar con su paradero.

Al comienzo todo apuntaba a una desaparición estándar, como la que se da en otros casos de personas de avanzada edad con problemas de memoria u orientación, pero un giro radical en la investigación, que obligó a la jueza de Mondoñedo a decretar el secreto de las actuaciones, condujo a los agentes a la posible implicación de otras personas.

Así fue como se empezó a relacionar la marcha del octogenario con la aparición la misma noche de un vehículo calcinado en una gasolinera abandonada de Ribadeo, cuyo propietario no sería una persona ajena al entorno. Sin embargo, este individuo debe tener una coartada, ya que nunca fue investigado ni detenido.

Otra de las cuestiones clave del caso es la localización, cerca de una cuadra y a mitad de camino entre la vivienda de la vecina y la de Enrique Bolívar, del bastón roto del octogenario, en el mismo lugar en el que también habrían aparecido restos de un coche.

Son, 60 días después, los pocos datos que arrojan algo de luz a una misteriosa desaparición que mantiene en vilo a dos comarcas, las de Terra Chá y A Mariña. Pero, especialmente, a los vecinos de Abadín, que habrían cambiado incluso sus hábitos a la hora de salir a pasear. "Hai medo", afirman, mientras piden avances y que se esclarezca pronto qué le pasó a Enrique Bolívar Díaz.