martes. 14.07.2020 |
El tiempo
martes. 14.07.2020
El tiempo

Una década de disfraces en grupo

La última propuesta de la comparsa vilalbesa, que se disfrazó este año de las Olimpiadas. PURRIÑOS
La última propuesta de la comparsa vilalbesa, que se disfrazó este año de las Olimpiadas. PURRIÑOS
La comparsa más multitudinaria de Vilalba, con 58 personas, nació con los niños de 2009 y sus madres, que se conocieron en clases de preparación al parto, y arrasa en todos los premios

Las unió un momento clave en sus vidas y diez años después arrasan allí donde se presentan. La comparsa de Carnaval más multitudinaria de Vilalba, que nació con los niños de 2009 y de la mano de sus madres, que se conocieron en las clases de preparación al parto que dirigía la matrona Beni Martínez, cumple diez años y no deja de sumar éxitos.

"No sé muy bien ni cómo surgió la idea, pero siempre fuimos un montón. Empezamos 20 madres y los niños; los había muy pequeñitos, de meses. Al principio hasta la matrona se disfrazaba con nosotras. Y fue creciendo. La mayoría seguimos, aunque algunas mamás ya no vienen. Pero se sumaron hermanos, abuelos, primos... Es una comparsa muy familiar", dice Yolanda Purriños, una de las integrantes de un colectivo que se acaba de formalizar como Asociación Familiar do Entroido Chairego.

"Es una forma de tener una cuenta común para gastos y premios. No nos vamos a hacer ricos pero es más fácil gestionarlo", dice, y explica que lo que ganan en concursos lo reinvierten en fiestas o excursiones con los niños y que en ocasiones donan parte a algún colectivo o proyecto solidario.

Y como el número de participantes fue creciendo, la exigencia de sus propuestas también. La comparsa empezó con "los mayores de granjeros y los niños de animalitos", algo "no muy elaborado" que surgió casi de casualidad. Después llegaron los médicos y enfermos, Mary Poppins y su legión de deshollinadores, los aviones y aviadores, las abejas con las flores y los apicultores, el fondo del mar, las mariposas y las libélulas, los diseños de Ágatha Ruiz de la Prada -o su versión A Gata Ruiz da Chaira-, los elfos acompañados de las hadas y los orcos y el de este año, las Olimpiadas.

"Es más trabajo que los primeros años pero lo que cuenta es la idea. La cabeza te hace pensar y te quieres superar", dice Yolanda, que explica que el proceso de creación arranca en octubre, con la propuesta de ideas. "En noviembre hay gente que empieza a trabajar en los disfraces y otros esperan a enero, después de Navidad", afirma, mientras explica que para preparar la puesta en escena se juntan solo unas semanas antes. "Si no los niños se nos dispersan", asegura. Y es por la alta participación de menores por lo que también escogen los desfiles.

"Los muy largos por la calles se nos complican", dice. Abadín, Vilalba y Baamonde son un clásico siempre, también en el podio -este año consiguieron dos oros y un bronce, respectivamente-.

"El premio es lo de menos, lo que cuenta es la diversión y lo bien que lo pasamos. El Carnaval es para disfrutarlo", concluye una de las integrantes de una comparsa con futuro. "A los niños les sigue gustando, hay relevo. A ver que pasa cuando tengan 14. Pero si los enanos no siguen, las mamás, seguro", afirma entre risas.

Una década de disfraces en grupo
Comentarios