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Un kamikaze en la A-6: "Cuando vimos las luces ya no hubo tiempo a nada"

Estado en el que quedó el vehículo de los vilalbeses, un Opel Astra. EP
Estado en el que quedó el vehículo de los vilalbeses, un Opel Astra. EP

La conductora vilalbesa que sufrió un accidente provocado por un kamikaze en la A-6 relata la tráfica experiencia. Su marido y su hija siguen en el hospital

"Volvíamos para casa de A Coruña, del Marineda. Para un fin de semana que libro...! Los niños venían ya con el pijama puesto, igual que siempre, pero estaban despiertos. Yo iba conduciendo y adelanté a un coche y cuando vimos las luces ya no hubo tiempo a nada", relataba este lunes al otro lado del teléfono Iria, la conductora vilalbesa que este sábado vivió muy de cerca la tragedia.

Viajaba con su pareja y sus dos hijos mellizos de cuatro años cuando un kamikaze se les cruzó de frente en su carril, en la A-6 a la altura de Coirós, provocando un accidente que hizo volar por los aires el vehículo de la familia, que acabó en la mediana. El conductor del otro coche, de 66 años, falleció en el acto. Ellos lograron salvarse aunque su marido y su hija siguen en el hospital. "El niño ya se fue para casa de mi madre esa misma noche", decía el lunes Iria, mientras acompañaba a su hija en el Materno Infantil de A Coruña. La tuvieron que operar de un hombro. "Esperemos que vaya todo bien y si está bien la escayola mañana —por este martes— le darán el alta", señaló.

La peor parte la sufrió su pareja, que aún está ingresado en la Uci en el Chuac de A Coruña con una pierna rota, una muñeca y varias costillas fracturadas. Aunque su situación es grave, en principio no se teme por su vida. "Eso espero, que se ponga bien", dijo Iria. "El accidente fue una sensación de pánico total, aún la tengo hoy en día. Yo grité: ‘Roberto, Roberto!’ cuando vi las luces e intenté arrimarme a la izquierda lo máximo que podía, pero no había espacio, y al otro lado no podía ir", decía entre sollozos, recordando un momento de horror que espera poder olvidar algún día.

Una joven lucense también se cruzó con el coche del kamikaze. Una de sus compañeras fue la que alertó al 112

"Hay muchas cosas de las que no me acuerdo, son muchos nervios", explicó, mientras indicaba que sus hijos están "bastante asustados". "El niño ayer no quería salir del colo, normal", dijo.

El accidente ocurrió alrededor de las 23.00 horas, pero el kamikaze, que había sufrido otro accidente antes de incorporarse a la autovía por el carril contrario, recorrió cuatro kilómetros en sentido inverso hasta chocar contra el vehículo de la familia vilalbesa, causando pánico entre los conductores.

EL CASO DE LETICIA. Uno de ellos fue Leticia, una joven lucense que viajaba con otras tres compañeras de trabajo, después de asistir a un curso en O Grove. "A pesar de que supone dar varios kilómetros de rodeo preferí usar la autovía por ser más segura. El coche me lo crucé en la subida a Montesalgueiro, donde hay tres carriles. Acababa de adelantar a un camión y volvía al de la derecha cuando lo vi pasar por el de la izquierda", explicaba.

La joven relató que el susto fue mayúsculo y que aunque hizo sonar el claxon, el otro conductor no mostró ninguna reacción. "De inmediato, una de mis compañeras llamó al 112. El resto del viaje lo hicimos ya con el miedo en el cuerpo y fue al llegar a Lugo cuando me enteré en internet del fatal desenlace", recalcó. La familia vilalbesa involucrada, que reside en el barrio de Escairo, en la parroquia de Mourence, es muy conocida en la localidad.

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