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Un cole rural a contracorriente

Parque infantil y circuito vial del Ceip Terra Chá de Román. EP
Parque infantil y circuito vial del Ceip Terra Chá de Román. EP
El Ceip Terra Chá de Román, en Vilalba, triplica las nuevas matrículas con respecto a hace dos años, lo que le permite alcanzar los 63 alumnos para el nuevo curso, doce más que en 2018

Cuando la tendencia en la mayoría de los colegios rurales es, con suerte, ir manteniendo el número de alumnos, o que éste descienda irremediablemente, surgen a veces casos que hacen ver la luz al final del túnel. Así, en el concello de Vilalba, concretamente en la parroquia de Román, se encuentra el Ceip Terra Chá, que, al más puro estilo de irreductible aldea gala, logra invertir esa dinámica y convertirla en positiva.

El colegio vilalbés ha conseguido triplicar el número de matrículas nuevas en los últimos dos años, de forma que en el curso 2018-2019 hubo cuatro (tres para infantil y una para primaria) y en el último periodo de formalización de inscripciones, para 2020-2021, hay al menos doce (once para cuarto de infantil y una para quinto de infantil), a la espera de que se hagan los baremos para admitir alumnos en otro centro del municipio donde hubo más demanda que plazas disponibles en primero de primaria.

En Vilalba nacieron en 2017 apenas 70 niños, que son los que empezarán su etapa escolar en el nuevo curso y para los que hay 150 plazas

"Una de las nuevas matrículas es de un alumno que viene del casco urbano de Vilalba y hubo alguna familia de allí que ya llamó para comentar que si no entra en el centro que puso de primera opción vendrían para aquí", explica José Manuel López Barrio, director del Ceip Terra Chá.

A estas doce nuevas matrículas, hay que sumar las 13 que hubo en el curso 2019-2020, por lo que en solo dos años se consiguió invertir una tendencia negativa gracias a "26 familias nuevas". "En el 2018 teníamos 51 alumnos; en 2019, 57 y para 2020 tendremos, como mínimo 63", explica al tiempo que recuerda que hay muchos concellos con un solo colegio en los que el nivel de matrícula es menor, mientras que en Vilalba hay cuatro Ceip y una Escola de Educación Infantil.

¿Y cuál es la fórmula mágica? López Barrio habla de varios condicionantes. El primero, las facilidades para las familias a la hora de conciliar, ya que el centro cuenta con plazas de comedor de sobra, 85, y un autobús que sale del casco urbano de Vilalba.

El segundo, un "seguimiento mucho más individualizado del niño y un contacto muy cercano entre familias y profesorado". El tercero, las "mejoras continuas en el centro", donde se habilitó un nuevo aula de infantil para alumnos de tres años, un patio cubierto que también hace de aula multimedia y la mejora del parque de juegos y la instalación de un circuito vial. "La gente está apostando por un colegio rural porque tiene buenos servicios que ofrecerles", asegura López Barrio.

Otros centros
También subió la matrícula, aunque de forma más moderada, en el Ceip Monseivane de Moreda, donde para el próximo curso habrá cinco alumnos nuevos, frente a los dos que empezaron en los dos últimos.

Las nuevas matrículas de cuarto de infantil se corresponden con los nacidos en 2017, año en el que en el municipio vilalbés apenas hubo 70 nacimientos, mientras que las plazas disponibles son 150.

Así, en los Ceip Mato Vizoso e Insua Bermúdez se cubrieron 21 de las 25 plazas con las que cuentan, mientras que la gran damnificada es la EEI —cuyo comedor empezará a funcionar en el nuevo curso—, con solo 17 matrículas para tres años cuando cuenta con 50 plazas, lo que podría provocar el cierre de una de sus unidades, a expensas todavía de las indicaciones que puedan recibir por el coronavirus.

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