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A Chaira apuesta por la continuidad

Pleno de Guitiriz. AEP
Pleno de Guitiriz. AEP

PP, PSOE y BNG confían en sus actuales regidores para conservar sus alcaldías en la zona y aún no despejan incógnitas sobre cuáles serán sus armas para hacerse con el bastón de mando

El 26 de mayo hay examen. El pueblo, con sus votos, valorará las gestiones municipales desde 2015 y decidirá quién quiere que se siente en el sillón de la alcaldía los próximos cuatro años. La cuenta atrás ha comenzado, pero los partidos apenas han movido ficha públicamente y, de las alrededor de 40 posibles candidaturas en 13 concellos, solo hay tres cabezas de lista confirmados.

El PP, que gobierna con mayoría absoluta en Abadín, Begonte, Castro de Rei, Cospeito y Vilalba, y el PSOE, que hace lo propio en Meira, Ribeira de Piquín, Pol y As Pontes, además de defender las de Guitiriz, Xermade y A Pastoriza, confían en sus regidores para volver a concurrir.

El BNG también apuesta por Manuel Requeijo para conservar su única alcaldía, Muras, lograda gracias a un pacto con el PSOE, que a la inversa parece llamado a tener continuidad en A Pastoriza tras doce años de matrimonio político entre Primitivo Iglesias (PSOE) y Elva Carreira (BNG).

Es en la oposición donde parece haber más incógnitas sobre en quiénes confiarán los partidos para buscar la sorpresa y tener opciones de conquistar el bastón de mando, sobre todo en el caso de feudos populares que hasta hace poco parecían infranqueables, como Abadín, Vilalba y Cospeito.

Tras ser alcalde independiente, pasar por la oposición y recuperar el sillón con el PSOE, Antonio de Dios confía en sus opciones de revalidar la alcaldía de Meira

.El primero sigue pareciendo infranqueable, ya que José María López Rancaño no solo lleva más de tres décadas encadenando mayorías absolutas, sino que lo hace con porcentajes abrumadores -en 2015, sus 1.029 votos cuadriplicaban los del PSOE, con 256-. Está por ver si le pasará factura este convulso mandato, con la fuga de una de sus edilas, Ana Martínez, hoy no adscrita, y las críticas reiteradas por no convocar plenos.

Caso distinto es el de Vilalba y Cospeito, donde el PP necesita reforzar su apuesta tras verle las orejas al lobo en 2015. De hecho, en Vilalba ya movieron ficha en pleno mandato, con una maniobra que, apenas un año después de las elecciones, "jubiló" a Gerardo Criado en el Senado y devolvió a Agustín Baamonde al sillón de la alcaldía una década después de habérselo cedido al propio Criado para poner rumbo a Santiago.

Sus rivales están por descubrir, pues el PSOE ha alternado entre Elba Veleiro y Eduardo Vidal en comicios previos, el BNG busca un nuevo candidato que le permita al menos conservar la representación que ha defendido estos cuatro años Félix Jorquera, que dice adiós, y la plataforma asamblearia Vilalba Aberta debe decidir si confía de nuevo en su cabeza visible, Modesto Renda.

Y siempre queda el factor sorpresa, con la aparición de listas inesperadas como la que concurría hace cuatro años en Ribeira de Piquín, UVER,

En Cospeito, Armando Castosa conserva la ilusión tras casi tres décadas en la alcaldía y confía en amainar la confluencia de factores que casi puso en peligro su hegemonía: la subida de votos del PSOE y la pérdida de dos concejales al bajar de 5.000 habitantes. Será determinante la capacidad de movilizar votos de quien tenga enfrente, sea Rosa Morán, su rival socialista desde 2007, o a quien esta ceda el testigo, y también influirá si el BNG conserva su edil.

Será en Xermade, una de las mayores sorpresas de los últimos comicios al perder el PP, donde deban lidiar esta vez con las consecuencias de perder concejales, pasando de once a nueve al bajar de los 2.000 vecinos. ¿Quién será el damnificado? Es difícil de vaticinar, teniendo en cuenta que solo once votos (530 el PSOE y 519 el PP) marcaron la diferencia entre cinco y cuatro concejales y la alcaldía. La llave podría tenerla una vez más el BNG, que busca candidato para conservar sus dos ediles.

Los otros grandes vuelcos hacia la izquierda se producían en Muras y Ribeira de Piquín, donde dos jóvenes alcaldes debutantes, Manuel Requeijo (BNG) y Roberto Fernández Rico (PSOE), aspirarán a consolidar el apoyo de 2015 en dos municipios donde todo se decide en un puñado de votos, al tener un censo de poco más de 600 y 500 votantes, respectivamente.

El BNG también apuesta por Manuel Requeijo para conservar su única alcaldía, Muras

No parece probable, salvo que se produzca una hecatombe electoral, que haya muchas sorpresas en Begonte, Castro de Rei, Pol o As Pontes, ya que sus respectivos equipos de gobierno manejan márgenes amplios que les permitirían perder apoyos sin ver peligrar sus opciones, independientemente de quien encabece las otras listas, en las que se prevén novedades.

Como ejemplo, sirven el BNG, que busca quien le de opciones de regresar a Begonte y Pol, donde en 2015 ni presentó candidatura; el PSOE de Castro de Rei, tras la retirada de Marisa Rodríguez; el PP pontés, obligado a renovarse una vez más al dimitir Manuel Escourido; o Xuntos por As Pontes, ya que su única candidata, Jéssica Fernández, tampoco acabó el mandato.

Tras ser alcalde independiente, pasar por la oposición y recuperar el sillón con el PSOE, Antonio de Dios confía en sus opciones de revalidar la alcaldía de Meira, donde la mayor incógnita se halla en saber por quién apostará el PP, pues parece claro que Felipe Nieto repetirá tras recuperar la representación del BNG. Tampoco está despejado el futuro electoral del PP pastoricense tras la renuncia a volver a presentarse del veterano José Yáñez.

Y siempre queda el factor sorpresa, con la aparición de listas inesperadas como la que concurría hace cuatro años en Ribeira de Piquín, UVER, y que no logró representación.

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