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"El bebé lloraba y el biberón estaba listo; hice lo que cualquiera, dárselo"

Rosario Cabado, motorista de Tráfico en Las Palmas de Gran Canaria. EP
Rosario Cabado, motorista de Tráfico en Las Palmas de Gran Canaria. EP

Una foto y un tweet de la Guardia Civil. No hizo falta más para que la imagen con un bebé en brazos de la agente Rosario Cabado, natural de Abadín y destinada en Las Palmas, fuese noticia

"Su papá había sufrido un amago de infarto mientras conducía y la mamá estaba nerviosa. Nuestra compañera del Subsector de Tráfico de la @guardiacivil de #LasPalmasGranCanaria no dudó en hacerse cargo del bebé y darle de comer. Un auxilio en carretera de lo + peculiar". Este tweet del 9 de marzo obtenía en unas horas numerosas reacciones —hoy suma cerca de 12.000 me gustas, ha sido retweeteado más de 2.600 veces y supera los 350 comentarios— y convertía a la abadinesa Rosario Cabado, agente desde 2004 y en Tráfico desde 2008, en un fenómeno viral y a su sencilla acción, en titular de numerosos medios.

¿Cómo recuerda lo sucedido?

Estábamos de servicio y en sentido contrario vimos un vehículo parado en el arcén y una chica haciendo señales intentando pedir ayuda. Se trataba de una pareja de extranjeros con un bebé de tres meses que, después de pasar unos días de vacaciones en la isla, se dirigían al aeropuerto para regresar a su país. Al parecer, el chico se sintió indispuesto para conducir y se vio obligado a parar. A nuestra llegada estaba tendido en el arcén con un fuerte dolor en el costado izquierdo, con problemas para respirar y para hablar. El compañero dio protección a la zona regulando el tráfico y avisó a los servicios sanitarios y yo intenté tranquilizar a la pareja en la medida de lo posible, hasta la llegada de la ambulancia. La chica estaba muy nerviosa, supongo que la situación de encontrarse en un país que no hablan tu idioma con su marido con lo que parecía un amago de infarto, un bebé chiquitito y la posibilidad de no pudiesen coger ese vuelo la sobrepasó. 

¿Cuándo se hizo cargo del bebé? 

El bebé, que dormía en su sillita en el vehículo, comenzó a llorar y le indiqué a la chica que fuese a atenderlo mientras yo me quedaba con el marido, y en ese momento llegó la ambulancia. Asistieron al chico, mientras su mujer apenas podía atinar a preparar el biberón a ese niño hambriento que no dejaba de llorar, lo que acrecentaba su nerviosismo. Cuando el personal sanitario la informó de que debían trasladar a su esposo al hospital y le solicitaban el pasaporte, la mujer se vino abajo y comenzó a llorar desesperadamente, dejando el bebé en mis brazos mientras ella buscaba la documentación. Yo tenía al bebé llorando y el biberón estaba listo para tomar encima del techo del vehículo, así que hice lo que haríamos cualquiera, dárselo al pequeño, que inmediatamente se calló. Una vez nos comunican a qué hospital va, yo conduzco el vehículo con la madre y el bebé a bordo hasta el mismo. 

Si una foto consigue que la sociedad vea que detrás del uniforme hay personas con vocación de ayuda, bendita sea

¿Han contactado con la familia? 

Tanto mi compañero como yo nos interesamos por el estado del chico y hemos podido saber que al día siguiente pudieron regresar a su país. Pero con la familia no hemos podido volver a contactar. 

¿Qué es lo que más la ha sorprendido de la expectación generada?

Me sorprende que un pequeño gesto de humanidad pueda ser motivo de tanta expectación, y me hace reflexionar de si quizás vivimos tan rápido que no tenemos tiempo de pensar en los demás, de que si el mero acto de ayuda al prójimo sea noticia no será sinónimo de la deshumanización de nuestra sociedad. 

¿Qué le dijeron los compañeros?

Saben que este tipo de auxilios los hacemos en nuestros servicios y otros que entrañan bastante más riesgo, pero de este, gracias a mi compañero, al que le pareció una imagen entrañable y decidió inmortalizarla, tenemos esa foto, algo insólito dado que no solemos fotografiarnos trabajando.

¿Y la gente que la conoce?

A todo el mundo le ha gustado la foto, la verdad que es bonita. Me han felicitado por el servicio. 

Actuaciones como esta, ¿ayudan a visibilizar la labor de la Guardia Civil, a que la gente perciba que hacen algo más que poner multas?

La Guardia Civil de Tráfico fue creada en 1959 principalmente para prevenir, proteger y auxiliar a los usuarios de las vías públicas. Efectivamente, tenemos otras muchas labores respecto a la vigilancia del tráfico, entre ellas denunciar las infracciones, pero le puedo garantizar que auxiliamos mucho más que denunciamos. Si con una foto hemos conseguido que nuestra sociedad pueda ver que detrás de un uniforme hay personas normales y corrientes con vocación de ayuda al prójimo, bendita sea la fotografía. 

En la vigilancia de tráfico puedo garantizar que auxiliamos más que denunciamos

¿Hay algún otro servicio que le traiga buenos recuerdos? 

En nuestro día a día realizamos servicios muy variados, en carretera uno se encuentra de todo, pero personalmente la parte de mi trabajo que más me llena es la atención de accidentes y el auxilio en carretera. Recuerdo a un usuario, un señor mayor que no tenía móvil, en el arcén intentando cambiar una rueda. Era verano y hacía muchísimo calor. 
Tampoco hicimos nada extraordinario, le ayudamos a cambiar el neumático porque él no podía. Recuerdo ese abrazo sincero que nos dio antes de irse, esa enorme gratitud. Sin duda, su reconocimiento es nuestra mayor recompensa.

También hay momentos duros, ¿cómo se afrontan? ¿Alguno la ha marcado especialmente?

Tenemos muchísimas anécdotas, algunas graciosas, otras desagradables y muchas dolorosas, pero las que recuerdas siempre son esas que te tocan el corazón, situaciones que te toca vivir y no puedes olvidar. Buscar las palabras para comunicarle a un padre que no va a volver a ver a su hijo, vivir los peores momentos de la vida de algunas personas, ser la única compañía de alguien que no conoces de nada en el momento más trágico de su vida, asistir un accidente con una chica fallecida y ver que el llavero de su coche es igual que el tuyo, con una foto de un niño pequeño de una edad similar al tuyo... Eso y un sinfín de situaciones es nuestro día a día que como personas que somos nos marcan.

¿Siempre quiso ser Guardia Civil de Tráfico? ¿Y cómo acabó sobre la moto?

Para mí supone cumplir mi sueño desde niña. Siempre he querido estar donde estoy, soy lo que siempre he querido ser y eso supone una gran suerte, me considero enormemente afortunada. Tengo un trabajo que me gusta, en el que creo, en el que me siento útil y aunque tiene cosas desagradables, también tengo la satisfacción de creer en lo que hago, que es lo que me alienta a diario. El curso fue duro, como para todos, pero con esfuerzo y empeño cualquiera puede conseguir lo que se proponga.

Es de Abadín ¿qué relación tiene con sus raíces?

Abadín es mi pueblo natal, concretamente As Goás. Estoy orgullosa de ser de mi aldea, creo que he tenido la gran suerte de criarme en un entorno rural, humilde y familiar, en el que me han inculcado unos valores que siempre me han acompañado. En una aldea se le da importancia a las cosas que realmente la tienen. Como no teníamos de todo como ahora, lo poco que teníamos los disfrutábamos mucho más. La aldea te enseña cosas que no se pueden aprender en ninguna otra parte. Voy todo lo que puedo y más que me gustaría, ahí vive mi familia y mis amigos de toda la vida.

He tenido la suerte de criarme en un entorno rural, humilde y familiar

¿Qué es lo que más echa de menos de su tierra natal?

A mi madre, mi familia y mis amigos, por supuesto. Y la comida ‘da miña terriña’…

¿Y lo que más le gusta de la de adopción?

De mi isla adoptiva me gusta su gente hospitalaria, abierta, amable… y también el clima. Para una gallega de Abadín vivir en un eterno verano entre 20 y 25 grados de enero a enero es un sueño hecho realidad.

¿Qué le diría a un niño que quiera seguir sus pasos?

Nada más bonito que la ilusión de un niño que sueña con la profesión que quiere alcanzar. Le diría que todos podemos ser lo que queramos ser, solo hay que luchar por conseguirlo. Para ser Guardia Civil, lo principal es tener espíritu de ayuda al prójimo. Aunque 1944 puede parecer lejano, aquella Cartilla que escribía nuestro fundador el Duque de Ahumada sigue siendo nuestro manual, debemos intentar ser siempre un pronóstico feliz para el afligido. Y que si buscas un trabajo que te guste no trabajarás ningún día de tu vida.

"El bebé lloraba y el biberón estaba listo; hice lo que cualquiera,...
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